Profunda oscuridad.
Escrito por ORSINIS GARCIA.
Y es que cuando hablamos de Gothic Metal, muchas veces las primeras imágenes que se nos vienen a la mente son la de una bella vocalista elegantemente vestida (y en algunos casos, de una forma provocativa) al mando de una banda conformada en su gran mayoría por caballeros que le sostienen muchas veces por encima de la música, como si de una diosa se tratase. Pero dejando por un momento el modernismo de los hermosos rostros y los coros pegajosos, el Gothic Metal nace propiamente con la aparición de tres bandas particulares (en mi opinión) siendo posiblemente la que ha creado escuela dentro del metal, la que continuación les presento. Paradise Lost, Anathema y My Dying Bride se consolidan como precursores del Doom/Death más emblemático, y que tomando influencia de las grandes bandas clásicas del Doom y del Gothic Rock, sirvieron de inspiración para un sin fin de bandas que posteriormente harían del Gothic Metal un sub genero versátil y rico en matices pero que en ocasiones es representado por algunos grupos como música de Emos.
El Ghotic metal que se practica en el segundo trabajo de los ingleses Paradise Lost, adolece de cualquier dulzura y sensibilidad presente en los trabajos más modernos de bandas Gothic(muchos trabajos cercanos al sonido pop), puesto que la música encapsulada en el disco es un abrazo directo a la oscuridad más hermosa, esa que nos enamora aun sirviéndose de la miseria de nuestro ser.
Tan solo con escuchar el tema homónimo del trabajo podemos encontrar una belleza gélida que encuentra su punto más álgido en el canto «La bella y la bestia» en el que Nick Holmes nos parte la cara con su gutural para luego ser sanados por la delicada voz de Sarah Marrion.
Pudiera escribir un texto bastante extensivo hablando maravillas del álbum, pero son ustedes los que deberían de escuchar y descubrir esta magna obra llena de oscuridad, dinamismo, melodía, influencias que se influirán en bandas de gran renombre.
