Escrito por PEDRO CELORIO.
La distancia del tiempo nos regala una perspectiva que resulta ser imprescindible a la hora de juzgar la importancia de una obra concreta dentro de todo un género. Esta distancia nos permite alejarnos de ese molesto halo de novedad para dejarnos ver la magnitud de la obra en su totalidad; lejos de fuegos artificiales y fanfarrias que no harán sino equivocar nuestro juicio y nuestra percepción. Hablar de MAYHEM es hablar de black metal y «De Mysteriis Dom Sathanas» es black metal con todo lo bueno y lo malo que ello arrastra consigo.

La salida rápida al tratar con esta suerte de Santo Grial del metal sería enumerar todas y cada una de los polémicos actos y barbaries que rodearon tanto al grupo como a la escena noruega desde finales de los ochenta hasta mediados de los noventa, caeríamos así en un listado de clichés insulsos que no haría más que alimentar la hambrienta horda de true blackers misántropos para invitarlos a continuar en su mundo de maldad, satánica y peligrosa perdiendo así todo el sentido de la crítica de un mecanismo cultural de esta importancia. La única forma sincera de enfrentarse a «De Mysteriis Dom Sathanas» es alejándose de toda la parafernalia amarillista que lo rodea para quedarnos con la obra en su estado más puro.

El black metal no es Satán, lo mismo que su enemigo no es el cristianismo. Satán y toda su imaginería no era más que la excusa, el arma y escudo para enfrentarse al verdadero enemigo: La Sociedad. Por eso mismo el black metal no huele a azufre ni a antiguos rituales oscuros, tampoco su hábitat natural son los gélidos bosques nórdicos. El black metal huele a vómito y putrefacción, huele a asfalto, el asfalto de esa metrópolis que asfixia y estrangula sin piedad. «De Mysteriis Dom Sathanas» supo canalizar las enseñanzas musicales de VENOM, HELLHAMMER y CELTIC FROST para convertirlas en algo completamente diferente y peligroso: no había esperanza, no existía la luz; sólo muerte y destrucción, la muerte de una sociedad enferma y de todos sus agentes.

Una idea que se veía representada en el sonido afilado e intenso de las guitarras sostenido con soltura por la potencia y la solvencia de la batería y el bajo todo ello sirviendo de parapeto para la particular y misteriosa voz de Attila Csihar sobre los textos del malogrado Dead. «De Mysteriis Dom Sathanas» es una colección de himnos black metal: Funeral Fog y su explosivo desarrollo, Freezing Moon con su gélida atmósfera, Cursed In Eternity y sus lánguidos pero frenéticos ritmos, Pagan Fears y sus implacables guitarras y así hasta llegar al final de esta catarsis insana.
Un disco que ha sido mil veces imitado. Afortunadamente para nosotros, nos encontramos frente a un disco que ha sentado las bases de todo un movimiento y eso es algo que ni siquiera ellos serán capaces de destruir.
