Reseña escrita por SCHEITAN.
Ilustración FANONE. ( @fanoneart en Facebook, Twittter y @fanoneart_stayawayfromme en instagram)
LA FUERZA DEL TECHNO DEATH METAL.

No creo en casualidades, como mucho puedo comprar la idea de coincidencias, idea que subconscientemente siempre está fundamentada en obsesiones que a su vez se transforman en mensajes que mi mente enferma procesa y entrelaza a menudo con poco sentido. (Intrahistoria prescindible, ndr) Ya a finales de Marzo, con la publicación del adelanto de «Maelstrom» marqué el 26 de Junio en la agenda para no olvidar el lanzamiento del cuarto trabajo de Exocrine. Esto me llevó a empezar a ver el anime One Punch Man, recomendación de mi hijo al hablarle del anterior trabajo de la banda francesa «Molten Giant», por el contexto Kaiju. Mientras tanto, me tocó reseñar el debut de Anaxagor (ojo a la portada también cefalópoda) para Necromance (Revista digital especializada en metal extremo), curiosamente con Sylvain Octor-Perez a la batuta técnica donde en un entorno thrash dejaba su marca de agua, esa combinación sonora que integra lo retro y lo actual al mismo tiempo.
La impresión en la primera escucha de «Maelstrom» fue buenísima pero ganó posiciones el «Cerecloth» de Naglfar para el estreno de reseña ilustrada (gracias una vez más vez Kike por tu apoyo e impulso a la idea, ndr) de la mano de mi hermano Fanone. Hermano de armas, otro obseso, del que me separa una grieta musical llamada deathcore al que Kike llamaría, como su último REA, las delgadas líneas que trocean el death metal. Él más de mas de grupos como Thy Art is Murder o Enterprise Earth, yo más de OSDM y BDM, echo el freno en el siguiente paso a Obscura, Abnormality o los todopoderosos Wormed, encontrandonos en la intersección del death técnico progresivo donde habitan Allegaeon, Inferi, los putos locos de Flub y por supuesto Exocrine, cuyo último trabajo escuchábamos al mismo tiempo en lugares distintos, el artista y un servidor, ¿casualidad?.

Partiendo de la base que el debut «Unreal Existence» (2015) sigue pareciéndome insuperable, entro en harina resumiendo la impresión general de este «Maelstrom» en un balance en el que los ingresos superan a los gastos, destacando la inesperada transformación de la tendencia negativa marcada tanto en «Ascension» (2017) como en «Molten Giant» (2018) pasando de ser el Sylvain Octor-Perez quartet, donde escuchabamos al guitarrista francés en modo Mike Stern puesto de compuesto V hasta las cejas, a un conjunto sólido de tech-death progresivo concentrado que mantiene a lo largo del disco un rico e intenso sabor. En contra, precisamente eso, el afán de querer concentrar demasiado en temas de menos de cinco minutos, detalle para mi incompatible con el progresivo. Si «Unreal Existence» me sigue pareciendo tan perfecto es precisamente por haber sabido dar vueltas a la creación de un lenguaje propio, como yo llamo, el voynichés de la extrema. Científico pero centrado a la vez que indescifrable, siguiendo la línea genealógica de los maestros Atheist, continuada por Necrophagist y adaptada al avance tecnológico actual por los también de Burdeos Gorod. Otra de las pequeñas taras del sonido Exocrine post «Unreal Existence» que encuentro también en «Maelstrom» es que a pesar de la incorporación de un nuevo batería, Theo Gendron, Exocrine sigue sin reencontrarse con la pegada desde atrás tras la marcha de Antoine Fourré (impresionante en «World in Fire»), entiendo que Hannes Grosmann solo hay uno, pero también pienso que es algo hecho a drede por el avanzado Sylvain en un intento de no despegarse demasiado del actual tech deathcoreta donde la pegada viene por un bajo poderoso o el torrente vocal, dejando el papel del bombo en un elemento rítmico más, en este caso, para mi gusto, abusando de triggering. Salvando este detalle, «Maelstrom» me parece un disco enorme que contenta tanto a los seguidores de «Unreal Existence», por su equilibrio, como a los de los discos posteriores ya que mantiene elementos continuístas de estos como el aura mágica que aporta a la ambientación el Juno 6 (sintetizador), el concepto Kaiju o el virtuosismo con su peso optimizado, dejando además paso a los valores añadidos con sutileza como los cameos de trompeta, el constante golpeo rítmico y los foleys a modo de nexo conceptual.

En esta ocasión, el monstruo gigante protagonista del marítimo «Maelstrom» no podía ser otro que el kraken, representado a la perfección en el tema en torno al cual gira el torbellino sonoro. «The Kraken» entra a la primera, contiene vértigo, sincronía espectacular, balanceo prodigioso entre caudal y plomo, multiregistro harsh/growl insuperable de Jordy Besse (con colabo de Julien Truchan de Benighted), lucimiento digitador y por supuesto un manejo del tempo magistral cargado de breaks y microriffs que engrandecen la tensión cinematográfica. Para reproducir en bucle. Al igual que la otra maravilla, «The Wreck», que maneja la difícil combinación del old school con el deathcore interactuando con el jazz/prog en una interpretación maravillosamente teatralizada que consigue que pierdas el juicio con ese final black y el remate de sordina en clave crime jazz a lo Dizzy Gillespie. WTF!!Partiendo de esta base y partir de aquí, del resto del disco me quedo con las exquisiteces de la inicial «Maelstrom», con ambientación Townsenizada por el coro, el dinamismo de «Wall of Water» pasando del djent/groove a un tsunami sónico deathmetalero para acabar con el primer y descolocante cameo de trompeta. Algo parecido en la científica con raspy acojonante «Starvation Project» que slammea entre arpegio y arpegio, el punto insólito del sinfónico integrado en la Necrophagist-esca y un tanto embarullada «Abyssal Flesh» o el recuerdo ingrávido de su segundo trabajo «Ascension» en «Orbital Station» y mejor en el brillante cierre en «Galactic Gods», el tema más prog y sutil cargado de valentía y furia resumiendo a la perfección el disco.
Este segundo trabajo de Exocrine con la especializada Unique Leader (Deeds of Flesh, Alterbeast, Organectomy, Cytotoxin,…) será para mi el disco del nicho sci-fi tech-death del año y lo mostraré como ejemplo del buen hacer europeo en este subgénero colapsado, por méritos propios, por la escena canadiense. Otra utilidad será la de su uso como resorte frente a la artificial plaga deathcoreta a la cual «Maelstrom» golpea con la fuerza del puño de Saitama.

Un comentario sobre “Grupo:EXOCRINE. Disco:Maelstrom. Sello:Unique Leader records. Año:2020.”