Grupo:OUIJA. . Disco:Fathomless Hysteros. País:España Sello:Negra Nit Distro. Año:2022. Nota:8’5

Frios vientos aragoneses arrasan la península!!!

Escrito por Carlos Citoler.

Ganas, muchas ganas había de poder hincarle el diente al trabajo completo de los montisonenses Ouija.


Oficialmente editado el 26 de diciembre del pasado año, curiosa y cuidada fecha, conociendo el mimo con el que Ouija planifican todas sus acciones, tenía todos los números para quedarse fuera de los típicos Tops recopilatorios que todo medio que se precie prepara para la ocasión, recordando lo mejor del año que toca a su fin. No creo que este hecho quitase el sueño al quinteto, pero hay que reconocer que no les ha salido mal la jugada, ya que el nombre de Ouija se ha podido ver en muchos de los citados Tops.


Entrando en material, y a la espera de que en nuestro país podamos hacernos ya con copias físicas de Fathomless Hysteros, que se han visto retrasadas por la volatilidad que envuelve al mundo (musical o no) hoy en día, no nos hemos podido resistir y hemos tirado de redes varias, como aperitivo, para poder darle las primeras escuchas al trabajo, a la espera del plato principal, que será cuando tengamos el resultado físico entre las manos.

Primeras escuchas, muchas primeras escuchas, porque ya con el adelanto que supuso la salida del tema título del disco, Ouija se nos presentaba marcando lo que quieren que sea su nuevo territorio.


A primera escucha, con el tema recién estrenado, una gélida niebla típicamente montisonense nos envolvía, como salida de la nada, dirigida por una atronadora batería, que luego descubriríamos que no se contentaría con ser protagonista solamente en el primer tema del disco, arropada por un excelente juego de guitarras de la mano de Map y JM101, algo que también nos íbamos a encontrar repetido hasta el riff final del trabajo. Pero a decir verdad, lo que más llamo nuestra atención y nos descolocó fue la parte vocal del tema. Como decíamos, a primera escucha, en frio, y rodeados de la referida boira, nos heló la sangre.


Personalmente no recordaba la voz de Midgrad desprendiendo ese halo de maldad mezcla de gélido aliento del averno y rabia contenida en su anterior Selenophie Impia, que ya de por si nos pareció un enorme regreso lleno de detalles esperanzadores. Pero, como decíamos, este tratamiento de las voces, unido a la potencia de Fulgur en su regreso, el buen entendimiento de la dupla Map – JM101, como decíamos, y la pegada de Shogoth al bajo, nos dejaba noqueados en el primer asalto, a la espera de la llegada del resto del combate,…

Una vez con el trabajo en la calle, o en las redes, no quedaba otra que lanzarse de cabeza a bucear en él, e intentar salir indemnes del combate.


Como nota curiosa, empezaremos por centrarnos en «Bestia Negra» e «Hijo del Caido». Si no me equivoco, los dos primeros temas que Ouija registran en castellano, y nuevo reto para el combo montisonense, porque a priori tenían mucho más que perder que ganar si la cosa no funcionaba.


Pero funcionó, y de qué manera,…


«Bestia Negra» son casi cuatro minutos de bestialidad, recurriendo al título, a prueba de cualquier reto. Con Fulgur desatado de principio a fin, y un Shogoth que aquí sí que nos aprieta bien las tuercas a las cuatro cuerdas, con los referidos duelos de guitarras esta vez de fondo, martilleando nuestro subconsciente a su gusto, tenemos delante el tema más corto en cuanto a duración del trabajo, pero que no deja títere con cabeza desde el mismo inicio del mismo. Directo y a la yugular, la voz de Midgrad sigue desprendiendo la fuerza y pegada que presentaba en el tema apertura, con la peculiaridad del texto en castellano, como decíamos. Pero, personalmente pienso que «Bestia Negra» es territorio exclusivo de la base rítmica, y es que el dúo lo borda, borrando todo resquicio de melodía, directos al grano y a por faena.

«Hijo del Caido», por su parte, se inicia con Fulgur desatado igualmente, el bajo de Shogoth también muy presente, aunque en esta ocasión, Map y JM101 no dejan pasar la oportunidad de lanzarnos unos riffs de lo más contagiosos, diabólicas figuras a las seis cuerdas que no dejan de sorprendernos. Curiosamente, los dos temas cantados en castellano se nos antojan los más duros del trabajo, siendo la aportación de Midgrad más oscura si cabe en este Hijo del Caido, con una parte recitada que pone los pelos de punta al más pintado. Banda sonora de un verdadero acceso de locura que el grupo logra transmitir en este tema en general, y en ese fragmento recitado al que nos referimos en particular. La parte del estribillo es complicada sacársela de la cabeza una vez le has dado varias escuchas, y no sería de extrañar que en algún futuro concierto del quinteto a más de uno nos sorprendan cantándola a pleno pulmón. Definitivamente, Ouija pasa con nota el reto del castellano en sus temas. Ni tan mal, visto el resultado obtenido.

Tras «Bestia Negra», «I See You Without Eyes» nos devuelve a unos Ouija más calmados, en lo que es el tema más extenso en cuanto duración, y que les da la oportunidad de explayarse a su gusto en detalles dignos de mención. Aquí sí toman protagonismo de verdad las guitarras, con sabor en ocasiones a los épicos años 80, y es que todo el mundo tiene un pasado, y Ouija precisamente se enorgullecen del suyo. Como decíamos, vuelve la melodía olvidada en los dos temas anteriores, vuelve la épica y, porque no, las guitarras melancólicas jugueteando a su antojo. La batería no deja su protagonismo, y es que si como decíamos, hemos bajado algo de intensidad respecto a anteriores tema, lo hemos ganado en detalles y cambios de ritmo que a primera escucha pueden pasar por alto, pero que en posteriores repasos descubres que visten el tema a la perfección. Enorme trabajo grupal, con Midgrad a lo suyo, jugando con sus registros vocales a su antojo y ofreciendo lo que cada fragmento del tema demanda.


Como decíamos, se nota el buen entendimiento y el trabajo de equipo de la dupla de guitarristas, que cierran un tema largo en minutaje pero que pasa en un suspiro.

Y llegamos al tema que más oscuro y tenebroso nos parece, como es este «The Fifth Rider». Oscuro por su tremendo y abrasador inicio, con una batería desbocada, un duelo de guitarras dibujando melodías por doquier y un Midgrad que nos arenga en partes del mismo desde su pulpito como si fuésemos un ejército de almas perdidas a su merced. Y es que no sé qué tendrá este «The Fifth Rider», pero a cada escucha, caemos rendidos a sus pies y le encontramos otra vuelta de tuerca o detalle escondido que en anteriores escuchas se nos había pasado por alto. De repente, una línea de bajo que te había pasado inadvertida cobra vida y te descoloca, o una ráfaga de riffs ocultos te salta a la cara en la siguiente escucha,… Extraño y absorbente tema, que no hay forma de quitarse de la cabeza.

El álbum se cierra con dos versiones regrabadas para la ocasión de sendos temas de anteriores trabajos de Ouija. Este sería el único punto criticable de este «Fathomless Hysteros». Y es que queremos más, necesitamos más, más temas nuevos de estos nuevos Ouija.


Dos versiones, que buscando el lado bueno, nos han hecho recuperar primero aquel Ave Voluptatis Carnis de 2013, con su genial y blasfema portada, digna de analizar al detalle, que en su día, de la mano de Igor Mugerza , sirvió para una nueva vuelta a la vida de unos Ouija que en años anteriores habían permanecido a la expectativa, esperando y al acecho.


«Adversary» ha sido el primer tema elegido para actualizar, como decíamos, al sonido Ouija del presente, con su inicio demoledor al que el nuevo tratamiento de las voces convierte en más oscuro y maligno si cabe. Aquí sí que Map y JM101 dan rienda suelta a su vena más heavy, luciéndose en pasajes de otra época, luminosos, desde la perspectiva de Ouija, que, como decíamos, es una excusa perfecta para volver a sumergirse en aquel resurgimiento de la banda por el lejano 2013, y que bien merece un repaso.

Cerrando con «Unbridled Transylvanian Passion», rememorando el eterno Riding Into The Funeral Paths de 1997, a lomos de los cuatro jinetes malditos que decoraban su portada, al galope entre la pegada de una batería desbocada y unas guitarras atrayentes y asesinas, de nuevo estamos ante una demostración de heavy ochentero, más duro esta vez que la anterior «Adversary», con melodías añejas adaptadas a su actual sonido, y, de nuevo, un Midgrad que nos hiela la sangre, alternando fragmentos cantados, recitados y susurrados agónicamente, consiguiendo meternos en su oscuro juego. Fin de fiesta y fin de trabajo, con un tema en el que todos los integrantes del combo tienen ocasión y lugar para su lucimiento personal, en un tema que desemboca en una jam session al más puro estilo Ouija.

Lo dicho, trabajo sacado en malas fechas, buenas para los que hemos tirado de él para digerir estos días de obligada felicidad, que aun así se ha colado entre los preferidos de muchos este pasado año. Esperando que las copias físicas empiecen a rodar para hacernos con una y poder acabar de degustar el banquete de gélida maldad que estos renovados Ouija nos han preparado. Mención aparte merece la espectacular portada del mismo, de la mano de Juanjo Castellano Rosado, y que tendremos que esperar a tenerla entre las manos para apreciar en su totalidad. La única pega que hemos encontrado, y mira que hemos buscado, es que siempre, con Ouija, nos quedamos con ganas de más,…

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