Escrito por Carlos Citoler
Puntuación: 8,5

Casi tres años han pasado desde su ahogado lanzamiento, arrastrado por el tsunami que nos empezó a asolar aquel fatídico marzo de 2020. Casi tres años en los que «Relapse Into Desolation» ha permanecido al acecho, entre las sombras, donde mejor se desenvuelve, esperando su oportunidad.
Añadir, además, que el post metal no es el género, ni más fácil de escuchar, ni más aclamado por la audiencia en nuestro país.
Todo puntos a favor para que Ikarass se dejase llevar por el abatimiento general y abandonase a su suerte un trabajo debut cuyo único pecado fue nacer en el momento y lugar equivocado.
Pero el quinteto vasco sabía lo que se llevaba entre manos, conocía mejor que nadie a la criatura y, lejos de maldecir su suerte y llorar por las oportunidades que ya no volverán, esperó paciente junto a su tesoro, sabedores de que su hora estaba por llegar,…
Ya durante el pasado 2022, Ikarass aprovechó sus oportunidades y presentó en sociedad este «Relapse Into Desolation» en multitud de festivales y salas a lo largo de la piel de toro, y este próximo viernes 3 de Marzo hará lo propio en la Sala Barracudas, en el marco del Transmisión Muerta Fest.
Aunque, no nos engañemos, la apuesta sigue siendo tan arriesgada como lo era tres años atrás, la etiqueta de «post» tan poco atrayente y amplia como siempre lo ha sido, y el hecho de no hablar de un lanzamiento de actualidad, recién salido del horno, tampoco le añade atractivo a la jugada.
Pues grave error, porque de lo que si se ha podido dar cuenta este humilde juntaletras es que el secreto de este «Relapse Into Desolation» es el tiempo.
Tiempo que ha pasado desde su nacimiento aguardando en silencio a ser presentado, y que Ikarass ha aprovechado para pulir sus aristas a la espera de poder defenderlo en vivo. Prueba de ello es, como decíamos antes, la cantidad de presentaciones en vivo ya defendidas.

Tiempo que te pide una propuesta tan difícil de abordar como de resistirse a intentarlo. Tiempo y escuchas, una tras otra, llegando a ver el trabajo como un todo, en el que el hecho de estar dividido en canciones sea más una formalidad tecnica que el deseo del grupo. Tiempo para que el inicio apaciguado de la mano de «Guided By Greed» te atrape con su hipnótico vaivén, y cuando te encuentres a su merced, la furia del quinteto vasco caiga sobre ti con toda su fiereza.
Podríamos ir tema a tema, desgranando sus virtudes y defectos, pero sería como analizar una tormenta en la que tras unos segundos de calma y silencio absoluto, la fuerza de la naturaleza cae sobre ti y no queda más que dejarla hacer, admirandonos de su belleza. Después, tras la tempestad, nuevos momentos de calma, como los acústicos de «Blood Heaven», sin darnos cuenta de que nos encontramos en el ojo del huracán, y que la furia desatada, teñida de melancolía y desesperación, se va a cebar de nuevo con nosotros.
Tiempo de escucha tras escucha, para descubrir que todos los instrumentos, incluidas las voces, forman parte del engranaje común que hace avanzar está tormenta perfecta. Lo que en una primera impresión era una voz que me descolocaba, pasó a ser en la siguiente escucha un puente perfecto entre la soledad y la desesperación que nos sirve en bandeja «Descend».
Tiempo, tal vez ese sea el secreto, para poder entrar en la tormenta Ikarass, dejarse arrastrar por su furia y melancolía, y mecer por sus momentos de paz y melodía. Tiempo que puedes robar a una tarde de domingo cualquiera, aunque está caiga en martes y sea noche cerrada. Tiempo, tan escaso y necesario para vencer prejuicios, abrir la mente y dejarte mecer, zarandear y de nuevo, empapar, por la tormenta perfecta que es este «Relapse Into Desolation«. Solamente eso, tiempo. Nada más, pero nada menos, que TIEMPO.
