Crónica de César Ruíz Scheitan
A veces las cosas improvisadas es como mejor salen. Cancelados todos los planes a causa del catarro, como media España, y con un cabreo tremendo de perderme a Bocc, Undead y Sacthu esa noche en la Let’s Go de Parla, cuando cumplía una de mis obligaciones de padre y casualmente pasaba por el barrio de San Nicasio en Leganés… Coño! Que esa misma mañana tocaban Caedis en las nuevas instalaciones de San Nicasio Distrito Rock!, brindándose así la posibilidad de matar dos pájaros de un tiro. Por una parte, ya iba siendo hora de conocer el nuevo espacio que ha habilitado Blas y su gente para gozo y disfrute de la peña del sur, y por otra, ver el que quizás era el primer bolo que daba Caedis tras la publicación de su debut en largo, «Opus Celeritas». Disco que me he fundido desde que saliese el pasado 13 de Febrero.

Lo cierto es que el acceso al recinto donde se ubica la nueva «sala» San Nicasio no es el mejor, además de nada apetecible sobre el mapa si no conoces la zona, pero la realidad es muy diferente, sobre todo en un horario vermuth como el que acontecía. El lugar está cuidadísimo, es espacioso, la sala es diáfana y con buen equipo de sonido, además de la gran hospitalidad marca de la casa en cuanto a buen rollo, comercio y bebercio a precios populares. Que más se puede pedir…Por todos estos motivos, el retraso de más de una hora del inicio del evento se llevó sin problemas, sumado a que la banda que abría, llamada Rock’R’Us, se trataba de un conjunto de versiones, que con todo mi respeto, no lo soporto. Hasta que estando fuera, de charla, ya que siempre caemos los mismos por estos saraos, empiezo a escuchar que sonaban de nivel, y es que en esta banda estaban nada más y nada menos que Jorge, batería de Avulsed, David, guitarra de Vita Imana, y Albert, ex-Dark Moor al bajo, acompañados por un vocalista, cuyo nombre no recuerdo, pero conocido del gariteo metalero madrileño, con una pose macarra top. Combinaron clásicos nacionales de SA y Barricada, para los que contaron con un invitado llamado Tony, que me disculpe si pertenece a alguna banda y no le reconocí, con internacionales (Megadeth, Maiden, Motorhead…) acabando con el «One» de Metallica, en el que subió Miguel Báez (Holycide, Caedis) como segundo guitarra. La peña, unos 50, estuvo entretenida y la banda cumplió con creces su función.

Tras el breve descanso, con degustación de guiso, alpiste y más paracetamol, arrancaba Caedis. Quinteto al que tenía pérdida la pista, formado por músicos con solera comandados por el citado Miguel Báez. «Winds of Destruction» abría el show de manera inmejorable y sonido más que decente. Uno de los temazos de «Opus Celeritas» y perfecta para la demostración de versatilidad que se trae esta banda bajo el brazo. Que bestialidad de multiregistro de Carlos, que buen entendimiento de Mike y Mario a las guitarras, y que bola de demolición se traían Xorth y Chema con la base.



«Collision Course», más thrasher, también sonó grande pero se echó de menos algo de movimiento en el pit. Lo cierto es que la sala se quedaba algo amolia para la asistencia que había. También sonaron algunos temas de su EP debut, de allá por 2015, como «Of Thorns and Nails», «Point of No Return», «Perfect Punishment» (temazo), o el cierre con «Into the Flames», más groovetas y orgánicas. El propio Miguel más el técnico de sonido jeje tuvieron que tomar el mando de la situación bajando del escenario y mover un poco a la peña en la cover de «Inner Self», con buen resultado, y presentar así a su amado crocotauro ante la audiencia. «Unleash the Crocotaur» sonó grandiosa. Tema franquicia que me tiene loco, con esa combinación de estilos que pasa de Dream Theater o Symphony X a los Iced Earth más épicos.


«Old Fashioned Tough Guy» echó de menos la noche, no había ganas abajo de partirse las caras a esas horas, pero sonó de lujo, al igual que «Non Compatible», otro tema de esos «bichoraro» que mezcla groove con fases donde Carlos lució su squeal slamero y la dupla de hachas lo gozaba virtuoseando. Parte final movidita, a pesar de tener repertorio propio, tirando de Fear Factory, Pantera y Amon Amarth que cumplió su función, apropiada para un gran concicañas como ellos lo denominan. Un concicañas del que todos nos fuimos más que satisfechos (y contentillos a eso de las 17), cada uno por sus motivos. Yo, por haber descubierto un nuevo oasis en el desierto que se ha convertido la zona sur en cuanto a salas, por haber disfrutado de un buen concierto inesperado, y feliz de ver que Caedis ha vuelto con un discazo increíble que defienden sobrados. ¡¡Alabado sea el Crocotauro!!

PD: Voy a ir haciendo una lista de todos los bolos, underground como este, mi hábitat natural, a los que voy a ir con el dinero que no me voy a gastar yendo al de los Gusanitos Rosas.

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