Escrito por Carlos Citoler.
A veces, zambullirse en una propuesta tan arriesgada como es éste Pathos, segundo trabajo de los valencianos Litost, teniendo en cuenta los tiempos que corren, donde casi todo es fachada y casi nada anida tras la puerta de entrada, se antoja una labor poco apetecible y susceptible de aplazamiento. ¿Quién necesita que le apuñalen con verdades incomodas, en su lengua materna, para mas inri, y desnuden sus vergüenzas, teniendo la oportunidad de esconderse tras las pegajosas redes que nos protegen cual banco de atunes bajo el cascote del mismo barco que siempre ha velado por nosotros? Acaso no tenemos derecho a intentar ser tan felices como los que reciben nuestros likes, tan guapos como quienes coleccionan nuestros corazoncitos a doble click, tan plenos como las fotos de nuestros ídolos con pies de barro muestran? No, no es cómodo cobijarse acurrucado en un rincón de tu habitación mientras la música del cuarteto de Alboraya sale escupida por los altavoces sin piedad, haciendo florecer en nosotros la litost que teníamos acallada,… No es fácil enfrentarse a este trabajo, pero es necesario, si queremos que nuestra propia propia litost retorne al abismo.

Segundo trabajo, como decíamos, de Manri, Joaquín, Pedro y Daniel, tras su debut Ethos, y que nos trae la buena nueva de que un Logos está cocinándose a fuego lento, y así cumplir con los tres pilares que Aristóteles nos legó. Segundo trabajo del que tendremos que dar datos técnicos y objetivos, porque la principal función de una reseña debería ser esa, invitar al lector a que le de al play y descubra por si mismo si lo leído concuerda con lo escuchado. Así pues, dándonos de bruces con la tenebrosa portada y artwork de Pablo Ruiz, que no se me ocurre mas acertada tras quemar a escuchas el trabajo, y luego lo comentaremos, nos encontramos con un enorme paso adelante respecto a su debut Ethos, tanto en sonido como en calidad. Y si bien el comentado Ethos no se trata para nada de un mal debut, todo lo contrario, en Pathos, las tímidas incursiones que el cuarteto se atrevía a realizar en terrenos que para los puristas significarían un sacrilegio, en este segundo trabajo son esas mismas pinceladas de innovación las que le dotan de tanto encanto. Ni que decir tiene que el sonido de Ethos queda a años luz de la pulcritud al detalle lograda en este Pathos, lo que deja a las claras la fuerte apuesta de los valencianos por una carrera que promete grandes tardes. Lo que sí logra este segundo trabajo es que te quedes con ganas de mas, y te pueda la curiosidad de acercarte a su hermano mayor, darle una escucha y comprobar que el todo en el que se encuentran metidos Litost con esta futurible trilogía tiene que ser apreciado en su conjunto, con el corazón en la mano y sin caretas que lo oculten.

Complicado, como decíamos, analizar objetivamente un trabajo con tanta carga de intensidad, pero habrá que meterse en materia, y lo primero comentar que la idea (o tal vez sea cosa mía) de dividirlo en tres suites lo hace más accesible si cabe. Tres suites acotadas por piezas instrumentales que, al menos en la cabeza de este humilde juntaletras, sirven para dosificar tal aluvión de sentimientos.
Tromba da inicio a la tempestad como tal, entre lejanas tormentas de aire y amenazas de temporal, y puede apreciarse claramente la mejoría en sonido y producción que el cuarteto ha conseguido en este trabajo respecto a su debut. La pegada de Daniel tras los parches te golpea nítida, ya sea en las partes más marciales como en los momentos de mayor desenfreno, con blast beat certeros y un sonido especialmente logrado en los platos, algo que es de agradecer en un género donde no siempre se busca dicha claridad. El viento no deja de azotarnos mientras los lamentos de Manri nos martillean los tímpanos a conciencia. Mezcla de rabia y dolor, mensaje que llega directo por aquello del idioma y la imposibilidad de abstraerse ante semejantes puñaladas directas al corazón. No se les caen los anillos a la hora de mezclar pasajes oscuros a conciencia con ráfagas de heavy metal más clasicos, o incursiones de guitarras acústicas como en la posterior Espectro, haciendo que unos temas no excesivamente largos tengan multitud de puertas de acceso y recovecos.
Destacar también el peso que el bajo de Pedro tiene en el conjunto de las composiciones, no aceptando quedarse como mero acompañante, y tomando el mando en muchos de los pasajes de los mismos. La claridad lograda en el sonido de este Pathos nos acerca la posibilidad de distinguir claramente el trabajo de las cuatro cuerdas. Como también, curiosamente, el de unas líneas de guitarra que en muchos momentos de los temas se desdoblan y atacan cada una por su lado, haciendo una envolvente más que certera. Eso sí, cuando toca repartir cera, van a por faena y quedan atrás los juegos al escondite.
Está primera suite la cerraría Vigilante del Abismo, tema extraño cuanto menos, y que en las primeras escuchas puede parecer que está fuera de lugar. Ritmo machacón e hipnótico de percusión que se mantiene constante a través de todo el tema, casi marcial, en el que van entrando sonidos de cuerda y que cuando quieres darte cuenta, escucha a escucha, descubres que estás ante la banda sonora de un (tu propio) funeral,…
Emboscada nos devuelve la rabia y la mala leche del inicio, sacándonos del trance, con una nueva dosis de black y aromas punk a partes iguales. El sonido de las guitarras sobrevuela nuestras cabezas con esa tonalidad de avispa asesina que tan bien encaja con la estructura del tema, en el que no faltan los cambios de ritmo constantes y la novedad del juego a dos voces por parte de Manri. Y si de cambios constantes de ritmo hablamos, Simún, del que podemos disfrutar en su versión videoclip, emerge como uno de los temas del trabajo, si hay que quedarse con uno y arrancarlo de la totalidad. Las guitarras siguen golpeándonos cada una por su lado, a traición, y cuando se unen es para noquedarnos. Hacen aparición aromas árabes, que no nos van a abandonar hasta finalizar el álbum, y que empiezan a dar sentido a los sonidos de tormenta y ventisca que abrían el mismo, amen de a su portada. El círculo empieza a cerrarse bajo nuestros pies. Ritmo frenético y a degüello que enlaza con la frágil Barjan de Céfiro, trufada de melodías arabigas que nos llevan al desierto que venimos cruzando y del que no éramos, o queríamos ser, conscientes.
Encaramos la parte final del disco con un Vendaval de riffs por parte de Manri y Joaquín, mano a mano, en un tema instrumental con sabor a arena y sudor, potencia a borbotones y que demuestra que no hacen falta alardes sobre el mástil para que las seis cuerdas transmitan lo que queremos. Una tormenta descansa sobre los pilares que Pedro y Daniel sostienen a hombros, codo a codo, dejando en este caso a sus compañeros llevar el timón de la nave. Mientras, de fondo, el sonido de la tormenta y la sensación de que el sol nos abrasa es ya palpable.
Las ráfagas de Galerna dan la bienvenida al ultimo tema del disco, el mas extenso, el mas variado, en el que todo lo anunciado durante este Phatos por los valencianos se hace carne. Sabor a desierto con ritmos y aromas árabes, guitarras acústicas que arañan la piel y agresividad en la garganta de Manri convierten el final de «fiesta» en una orgia de sensaciones con el desierto, la soledad y el miedo y la frustración como telón de fondo, anunciados ya en la portada del mismo, aunque nosotros no quisiésemos verlo. El desierto que nos rodea, y que cruzamos a solar a diario, servido en bandeja de plata en un escasos treinta minutos de sentimientos a flor de piel, dejándonos en boca sensación de necesitar mas,…
Complicado salir ileso del viaje y volver mirar la «normalidad» que nos rodea con los mismos ojos de antes, peligroso saber que todos llevamos dentro nuestra propia litost, acallada pero al acecho, a la espera de que nuestra frágil y apantallada realidad se resquebraje, y lograr salir al exterior. Así es Litots, incomodo pero real, agresivo aunque frágil. Por eso, si has llegado hasta aquí, la opción de elegir la pastilla azul y que todo vuelva a ser como antes de vivir Phatos ya no está disponible,…

2 comentarios sobre “Grupo:LITOST. Disco:Pathos. Sello:Blood fire & death. Año:2023. Nota:9.”