W:O:A METAL BATTLE SPAIN 2023. Semifinal Zona Centro. II

Volvíamos el sábado a la Sala Barracudas, con el buen sabor de boca que dejara la velada del viernes, cargados de ilusión por lo que nos iba a deparar la segunda jornada de la semifinal (zona centro) del W:O:A METAL BATTLE SPAIN 2023. Reencuentros y buen rollo en la calle. Mucha gente que presagiaba lo que finalmente se confirmaría ¡un sold out! Es que indudablemente, el sábado es el mejor día para la taquilla y aquí estaba la prueba. De nuevo 5 grandes bandas de la escena local o casi, luchando contra el cronómetro y los imponderables, con el “satánico plan” de hacerse con un huequito en el corazón del festival metalero más famoso a este lado del charco.

Tras el sorteo de rigor y con puntualidad, una vez más, alemana; saltaba a la palestra el primero de los aspirantes, Twinsheeps. Son éstos, una banda hardrockera de inspiración norteamericana que continuamente, durante su actuación traían a la cabeza nombres de bandas mainstream del país de los cowboys. Buena interpretación, sobria y elegante que al tocarles el primer lugar hubieron de luchar con cierta frialdad en la sala, en la que todavía faltaba gente. Hay que considerar que tocando 20 minutos, a poco que te despistes, te has perdido un set casi entero. Aún así, hacíamos bastante bulto. Recordemos que el sábado se registró un “un sold out”. Una magnífica noticia para todos.

Comenzaron los Twinsheeps sin problemas y así continuaron sus 20 minutos reglamentarios. Nada hacía presagiar los problemas que fueron sucediéndose en todos y cada uno de los cambios de escenario. Al comenzar, se apilaban por las esquinas del stage todo tipo de artefactos que debieran ambientar las performances de las bandas. Pues bien, la mayoría resultaron inservibles, porque en los 10 minutos de cambio ni los mecánicos de ruedas de la Fórmula I hubieran sido capaces de instalar y hacer funcionar todos aquellos artefactos. “Cienes y cienes” de cables serpenteaban un escenario en el que era una odisea moverse. Mucho menos saber de dónde venía ni a dónde iba aquel cable verde tan chulo.

En la noche del sábado, en un momento determinado, por obra y arte del calor, la humedad se condensaba hasta el punto de ver tirados setlist, en papel, completamente empapados convirtiendo la chapa industrial, que hace de suelo, en una pista de patinaje. Muchos miembros, muchos instrumentos y poco espacio allá arriba, daba poco juego para realizar puestas en escena complejas. Mucho menos, a coreografías. Había que inventar y en esas, pincharon la mayoría. Esperemos que el que vaya a Alemania se encuentre un espacio más europeo, que si no, se me va a caer un mito, más y van… Curiosamente, la primera jornada no fue tan accidentada pero este sábado, su técnico de sonido, Edward, sudó lo que no está escrito. Tuvo mucho trabajo, mucha presión pero con una calma plausible fue trillando las piedras del camino que más que hacerle tropezar pareciera que le caían del cielo ¡Chapó!

Los problemas comenzaron cuando los integrantes de The Fall of Atlantis pretendían comenzar su actuación. Una guitarra no sonaba y el bajo también tuvo sus más y sus menos… Nervios que hacían temblar las manos de los chicos. No era para menos. The Fall of Atlantis mostraron un control, una personalidad y firmeza encomiables para sobreponerse y tras encontrar el cable que funcionaba, dejando de lado los inalámbricos, el concierto pudo despegar. Y explotó. Con disfraz de diablo, impactante y vistoso,  su vocalista; disfrazados de maestros de Kung-Fu, el resto.

Así comenzó un set en el que a pesar de los problemas iniciales, aún les dió tiempo a disparar dinero con una pistola, a subir a un ex-miembro de la banda a cantar un temita y a que éste amenazara al público con detener, por la autoridad que le otorgaba su flamante camiseta de policía de pogo, a quien no “pogease”. Todo ello entre unos temas poderosos y con una interpretación más que meritoria, dado el tropezón técnico inicial. Una banda de metalcore, interesante que apunta maneras y empuja fuerte.

En el justo ecuador de la velada subían a las chapas de La Barracudas, Sun of the Dying. A la postre, brillantes vencedores de la contienda, en su segunda jornada. Pero no fue fácil. De nuevo hubo problemas, esta vez con el teclado. Una vez solventados comenzaban unos recortados 20 minutos a los que supieron sacar petróleo. Con una puesta en escena minimalista, cargada de una oscuridad, propiciadora del ambiente idóneo para interpretar  ese doom profundo, lento y pasional que tan bien saben hacer.

La actuación les salió, a pesar de los imprevistos, redonda. Lograron llegar al público, captar su atención y sorprender a quienes no les conocían. la interpretación, no sólo vocal sino gestual de su frontman fue impactante y transmitió perfectamente la carga emotiva que desprendía toda la banda hasta el punto de acabar hincado de hinojos, lo que terminó de enamorar a la parroquia que se sumergió completamente en el universo siniestro y demoledor creado por Sun of the Dying. Recordemos que no son ningunos recién llegados. Llevan ya tiempo pateándose los escenarios y mostrando una evolución constante.

Tras un primer LP y cambios importantes en su formación, en estos momentos defienden su segundo trabajo, mucho más maduro que el primero, así como rico en técnicas, composición y sonido. Para la noche del sábado seleccionaron de su portfolio de temas tres: A Cold Unnamed Fear y White Skies and Grey Lands de su último trabajo, The Earth Is Silent y representando a su primer álbum The Roar of the Furious Sea, el corte From the Dead Stars.

Sun of the Dying son una banda en constante movimiento. Inmersos actualmente en la vorágine que representa crear un nuevo disco, con el que esperan entrar en el estudio a finales de año, no paran de girar. Seguro que con el éxito obtenido el pasado día 15 y con los réditos publicitarios que les de su participación en la final, la agenda se les va a apretar sensiblemente. De momento, dejaron en La Barracudas, ojos de manga en el público, bocas abiertas y ese ambiente doom relajado a la par que siniestro. Perfecto caldo de cultivo para lo que se avecinaba de manera inmediata y es que los Vertebrae estaban a punto de sumir, en una oscuridad demoníaca, a La Barracudas y a todos los que allí asistíamos.

Báculo en mano, salía Rubén Ledo, claveteado de tachuelas, gafas de sol y ataviado con un sombrero que nos hizo recordar al añorado Lemmy. Con él, todos los Vertebrae. Una banda madrileña que protagonizó una representación impactante, en lo visual y en lo musical. Con poco material grabado, entre el que hay que destacar su último sencillo, editado este mismo mes de abril y titulado Sharp Fangs, demostraron que su ecléctica propuesta tiene pegada, fuerza y una capacidad de conectar con el público envidiable. No se detienen en tópicos. En su cartera llevan Black, Death, Sludge, Doom, Stoner… Y lo saben mezclar, agitar y servir hirviendo como el mismísimo infierno. Muy interesantes y divertidos. Nos encontraremos en más ocasiones.

La noche estaba llegando al final y quedaba un peso pesado para rematar una jornada animal con bandas de un nivel muy alto que, sometidas a mucha presión, supieron defender unos set perfectamente estudiados para contentar a público y crítica. Y es que les iba un premio muy gordo en ello. El regalo que nos tenía reservada la W:O:A METAL BATTLE SPAIN 2023 para esta última actuación era Mordhida. Banda también madrileña de solera que en una nueva etapa ha logrado aglutinar a un conjunto de músicos jóvenes de altísimo nivel y enorme proyección.

Éstos, junto con Flavio, fundador de la banda desde sus más tiernos inicios, actualmente continúan presentando a la audiencia de todo el país su primer larga duración, The Idiotic Principle. Disco cargado de energía, buenas composiciones, impecables ejecuciones y personalidad que les ha llevado con los pocos medios que proporciona la autoproducción, pero con una ilusión y perseverancia a prueba de bombas a competir por primera vez y al más alto nivel en un concurso del prestigio de éste. Además, pueden enorgullecerse de haber quedado segundos de la noche a sólo 2 puntos de Sun of the Dying. Creo que es todo un logro para estos chicos que tienen todo el futuro en sus manos y en el caso de Manu, en su voz.

El set constó sólo de tres temas de su LP. Que fueron,  Holycaust, From Firts to Last y el tema homónimo del álbum The idiotic principle. Tuvieron tiempo, sin embargo, de mostrar las llamas del infierno saliendo de un libro y de enarbolar en el último tema la bandera de la banda, a pesar del poco espacio del que disfrutaban allí arriba y el bajo techo que abrigaba sus cabezas. Una gran actuación que casi, casi, les pone en la final.

Sólo quedaba anunciar los resultados de las deliberaciones de los jurados, no sin antes presentarles, así como agradecer su participación a todos los colaboradores, técnico, sala, las bandas y el público que respondió de manera ejemplar a esta apuesta por el futuro del metal en nuestra tierra. El resultado, ya lo sabéis, pero para los despistados, los ganadores fueron Madsher en la primera jornada y Sun of the Dying en la segunda, En cualquier caso, creo que ganadores son todos y yo diría más ¡somos todos! a quienes nos gusta esta música, porque la siembra, aunque joven ya está dando frutos. Sólo requieren un poco más de maduración para ser grandes y que podamos disfrutarlo por muchos, muchos años.

Por mi parte, hacerme eco de los agradecimientos a la organización, a las bandas, a la sala… porque sin ellos no tendríamos esto que tanto nos gusta. ¡GRACIAS MIL!

Texto y fotografías: Juan Carlos López Aguilar.

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