Crónica CAPRA + DUMANGE (06/08/2023, Madrid. Sala Silikona)

El domingo pasado, día 6 de agosto, en plena canícula agosteña, ITP Promotions tuvieron a bien programar una refrescante noche de conciertos. El lugar, la Sala Silikona, los actores, dos bandas que si bien no cuentan con un recorrido discográfico amplio, sí que muestran unas tablas merecidamente ganadas con sudor y callo. Me refiero a Dumange y Capra, por orden de aparición.

A pesar del refresco que representó para nuestros cerebros, orejas y corazón, debemos agradecer a ITP Promotions su acierto al escoger cartel e igualmente que piensen en los pobres que no hemos podido salir “de festival”. Reconozcamos que la fecha no era la más idónea para llenar una sala madrileña, teniendo en cuenta un par de cuestiones. Primero, la competencia brutal de un Leyendas que arrancaba a mitad de semana. Otra que Madrid se encontraba con un vacío envidiable para los aborígenes que lo sufrimos habitualmente, pero que reduce muchísimo el universo de potenciales asistentes al evento.

Con todo, el aspecto final de la sala a la hora de arrancar la actuación de Dumange, no era de lo peor que hemos visto por estos rincones del submundo metalero. Claro, es para  tener en cuenta que el cartel era muy atractivo y los “sospechosos habituales” de la Capital ya íbamos teniendo mono de directo. En total, yo aventuraría que así, a ojo, estaríamos presentes unos 60 espectadores.

Capra llegaba a la sala un poco antes de la teórica apertura de puertas. No probaron sonido. Aprovecharon para saludar a la escasa parroquia que hasta entonces había llegado a las puertas y se fueron desperezando para dar lo mejor de ellos mismos. Tras unas fluidas y sucintas pruebas de sonido, Dumange dió por concluido el trámite. La faena comenzó con el retraso que viene siendo habitual en estos lugares del Diablo.

Aún no estábamos todos. Yo por temas burocráticos y técnicos tuve que entrar con el concierto empezado, pero entré en calor rápidamente. Dumange ya estaba disparando con gran calibre y sin compasión sobre la sala, a la que aún le faltaban algunas almas perdidas por los oscuros y ardientes recovecos del infierno, que representaba el barrio de Moratalaz a esa hora.

¡No temáis! Todas las almas perdidas se reencontraron poco más tarde en la Sala Silikona y no sufrieron daño alguno más que sofocos varios que tratados con cerveza, refrescos y agua, les devolvieron al redil de lo que estábamos por presenciar ¡Un bolazo!

Dumange venía a presentar su joya más preciada y debut discográfico, el álbum Entre ratas. trabajo de 2019 que finalmente, esta noche, interpretaron para nuestro disfrute. Es éste, como decíamos, el primer trabajo de la banda. Un muy serio larga duración, conceptual, comprometido, bien trabajado e interpretado con todas las vísceras puestas al aire. La denuncia del sistema carcelario, a través de crudas letras, terribles historias, que se hacen más dolorosas por el puñetazo de realidad que propinan. Han elaborado documento musical del sufrimiento que genera un sistema de reclusiones que no resuelve sino que, incluso, en ocasiones, genera nuevos problemas.

A nivel musical, La actuación fue de esas en las que lo primero que ves de los músicos es su interior, porque son espectáculos viscerales, desgarrados, repletos de pasión, de sentimiento. Con un vocalista que pasó más tiempo arrodillado, que en pie. sacando todo lo que tenía dentro mientras declamaba a gritos, dejándose el corazón y la garganta en cada palabra, en cada verso. El sonido fue suficientemente aceptable. La banda acoplada y un estilo difícil de ubicar. En él se filtran muchas influencias. Todas ellas convierten el disco y la actuación en una experiencia rica en matices. Crust, Death, Punk, Hardcore… Podríamos seguir, porque las influencias de cada miembro de la banda están ahí, incrustadas en lo más profundo de esta obra.  

Finalmente, tras unos 40 minutos, culminó esta emocionante presentación. Era tiempo de cambiar los cachivaches del escenario y dejarlo todo preparado para que Capra subiera a tocar. Llevó algo de tiempo, pero sin exagerar, ajustar el sonido; pero el  trabajo fue bueno y el resultado lo íbamos a ver muy pronto ¡Capra estaba sobre las tablas de la Sala Silikona

Capra, viene de los pantanos de Louisiana con las fauces abiertas cual alligator, dispuestos a destrozarle la yugular al primer desaprensivo que se ponga delante de sus pantallas y sobre todo de esa polvorilla, chiquita pero gran “front” de la banda, que siendo una de las últimas en llegar, ha dotado a la formación de una fuerza y una presencia impresionantes.

En su haber discográfico disponen de un single con Torture Ship y Paper Tongues y su celebrado álbum (en el que aparecen los temas del single), In Transmission. Se encuentran en ciernes de publicar un nuevo trabajo, Errors (fecha de salida, octubre de este año), que no podemos esperar para devorar. De momento existe un adelanto, el tema Tide Up, que pasean ya con su set habitual. Por todo ello y lo que había podido ver grabado en redes, tenía muchas ganas de hincarle el diente a este caimán salvaje de Lafayette o de dejar que me lo hincara él a mí, de eso no estoy seguro.

Comenzaron las hostilidades con toda la fuerza del mundo. Crow Lotus, al frente, micrófono en mano recorría el escenario de un lado al otro, sin parar; arrojando sobre el público toda la rabia, la fuerza y la potencia que proyecta en sus rugidos y sus movimientos. Atrae la atención. Te sabe captar, con la mirada, las poses, la articulación de su voz, siempre transmitiendo alerta, siempre renovando el contrato que firmas cuando entras en la la sala con su presencia. Sabe estar ahí, arriba y todos lo disfrutamos. Lo mismo hicimos con el resto de la banda. Magníficamente cohesionada, donde la guitarra y el bajo se comunicaban perfectamente, lanzando trallazos que atronaban a través de sus pantallas.

No me entendáis mal. Atronaban, porque salí medio sordo del oído izquierdo (culpa mía por olvidarme los tapones), pero sonaron de lujo para la sala y la entrada que había. Todos ellos. Guitarra, rabiosa, potente y sin compasión. Bajo que no paró de ir y venir agitando su larga melena (que hizo que las fotos de cara se convirtieran en rara avis dentro de mi reportaje), mientras marcaba el ritmo con solvencia y seguridad. No quiero olvidarme de la destructora batería de Jeremy Randazzo, que verdaderamente reclamaba su concurso esta noche haciéndose notar a golpe de golpes demoledores. Jeremy propina mazazos que arrastran como si fuera un huracán, a todo lo que encuentra por delante. Los primeros en ser arrastrados son el resto de los Capra. Después a todos los presentes.

Destacaría que en directo suenan más punk y crust que en el disco, en el que la influencia metalera se deja sentir algo más, pero hay más cosas. Ese pegajoso ritmo de los pantanos, un toque metálico, hardcore… En definitiva y lo que importa es que en directo se salieron. Dieron un recital de fuerza enrabietada, de denuncia de crítica social, de ganas de reivindicar que están aquí y han venido para quedarse. Ojalá que por muchos años, porque son animales de directo.

El set versó de lo que tienen. Su álbum In transmission, aunque se sacaron unos temas del nuevo trabajo, Errors, a modo de premiere. El tiempo voló y la actuación fue corta, no tocaron el álbum entero, con lo que hablamos de 45 minutos mal contados, contando con el bis por el que no se hicieron mucho de rogar. Fue sabroso como la comida cajún. Se vieron pogos, indicativo de que nos lo pasábamos bien. A mí, personalmente, me gustó más el directo que los enlatados, el sonido es más crudo, menos procesado y a pesar de no haber probado prácticamente sonido, el resultado fue muy aceptable. Saben lo que hacen y lo hacen bien. Con ese punto alocado e imprevisible que es firma del mundo punk en el que ellos, los Capra, en directo se sienten como aligátor en pantano.

Para cerrar, poco más que decir, dos bandas de personalidad, de fuerza, con diversas influencias, cada una en su terreno, que ofrecieron unos directos impactantes y poderosos, aunque la noche se quedó corta. Nos hubiéramos quedado otro ratito, pero no se puede negar que lo que hubo, nos regocijó. Sin contar con que por la sala, la interacción con todos ellos fue un placer. Simpáticos y dispuestos. Una gozada, aunque pasamos algo de calor. Los de Louisiana sudaban como no lo habían hecho desde que salieran de su ciudad natal, seguro.

Texto y fotografías: Juan Carlos López Aguilar.

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