Por Carlos Citoler
Rematamos el repaso al cartel del Black Templar Extreme Metal Fest con la bandaza que cerrará el evento. De regreso a casa se podría catalogar la descarga de los catalanes Cauldron, en especial, para su batería Thanatos, pero vayamos por partes que en el caso de Cauldron hay mucha tela que contar.

Y es que tras treinta años de trayectoria a sus espaldas, fruto del sueño de una noche, no sé si de verano o gélida e invernal, llevó a Aqueronte, Hastur (a quien también tendremos por Monzón con InVersus durante la jormada festivalera), Lord Of Shadows y al propio Thanatos a buscar fuera de las bandas de las que entonces formaban parte, el lado más oscuro de la música que en aquellos años se cocina en la fría Noruega. No fue hasta entrado el nuevo milenio cuando Aker, debut de Cauldron, vio la luz. Y es que, además de habitantes, la España vaciada también lo está de muchas más cosas, como de músicos, por ejemplo, y con el cuartel general de la banda fijado en la vecina Lleida, la dificultad de mantener una alineación estable se multiplicaba exponencialmente. Pero la criatura vio la luz, llenando de la oscuridad que el grupo había estado gestando en las sombras durante casi diez años de espera. Un debut que puso a Cauldron en el mapa y avisaba de que la boira lleidatana amenazaba con cubrirlo todo. Es curioso, pero la sensación que a un servidor, tras repasar de nuevo la discografía de Cauldron, es que ya quisieron avisarnos con Aker de lo que se nos vendría encima con Regnum-Phobos. Pero no nos adelantemos,… El buen recibimiento de Aker no significó que los problemas para mantener una alineación estable disminuyesen, y tras años de esfuerzos y multitud de kilómetros recorridos, intentando compaginar la vida cotidiana con el sueño de mantener con vida a la banda, Cauldron quedó en stand by momentáneamente.

Thanatos retomó el suelo varios años después, y en 2012, con el cuartel general del grupo fijado en Barcelona, la oscura maquinaria de Cauldron vuelve a ponerse en marcha, con nuevos engranajes pero el mismo negro fin. Fruto del milagro de la resurrección es el comentado anteriormente Regnum-Phobos, al que hay que echarle de comer aparte,… Dejando a un lado todo lo extra musical que rodea al género, que en muchos casos no deja de ser una estrategia más de marketing, si eres capaz de escuchar la intro que abre este Regnum–Phobos sin que un inexplicable escalofrío te recorra la columna, si con el transcurrir de los temas no sientes como una fría mano agarra tu cuello y no te deja levantar del sillón, si no percibes el hedor a maldad que escupen los altavoces hasta que Codex Gigas pone fin al aquelarre, enhorabuena, todavía tienes salvación, aléjate de la bestia. Si por el contrario has caído en el oscuro embrujo de Regnum-Phobos, bienvenido a Cauldron,…

Como decíamos, treinta años y dos discos en el mercado, no es la forma habitual de actuar en el estilo, y menos en estos tiempos en los que quién más y quién menos tiene acceso a poder grabar y editar material desde casa. Pero, en palabras del propio grupo, la filosofía de Cauldron no es editar por editar, siempre han buscado que su trabajo mejore al anterior, y damos fé de que hasta hoy lo han conseguido.
Si cuando hablábamos de Ered comentábamos que su labor como academia metalera era indudable, ojo con la lista de músicos que han pasado por las filas de Cauldron, porque da vértigo. Desde Naga Maelstrom antes de formar parte de Atrexial, los mencionados Hastur y Fulgur, César Cold, que formó parte también de mis adorados Shattered Sigh, o la reciente salida de Ngldogma,… Ojito que no es moco de pavo. Acompañando a Thanatos sobre las tablas en el Black Templar Extreme Metal Fest podremos disfrutar de Crypt al bajo, junto a Kzanhagr a las guitarras y la atronadora voz de Febo, último en subirse al barco de Cauldron.
Te todo esto, actualidad del grupo, planes futuros y algún secreto que nos puedan desvelar es de lo que queremos charlar con Thanatos en la conversación que tuvimos el placer de mantener…

