Banda: EMPIRE STATE BASTARD Disco: Rivers of Heresy Sello: Roadrunner Año: 2023

Por Scheitan

El pasado 1 de septiembre, EMPIRE STATE BASTARD lanzaba su debut en largo «Rivers of Heresy» a través de Roadrunner Recs. Un nuevo cruce de fronteras de esos que en parte me gustan y en buena parte me hieren como amante del metal. Leer y escuchar desde hace meses lo de «el proyecto death metal de Simon Neil de Biffy Clyro» por parte de medios especializados en rock alternativo me hacía presagiar lo peor, y así ha sido. «Rivers of Heresy» no tiene ni una sola nota ni riff deathmetalero ni blacker como nos querían vender incluso desde la propia banda, y tan solo la participación de Dave Lombardo les ampara. Debo reconocer que en su día revisé la discografía de los escoceses Biffy Clyro e incluso asistí a uno de sus conciertos (bolazo por cierto), en el que sufrí varios «¿tu que pintas aquí?», teniendo claro que pisaba terreno vedado víctima de un guilty pleasure.

Se que soy muy brasas en general, y con este tema en particular, pero vuelvo a repetir mi opinión. Somos demasiado permisivos en esto del metal, viviendo en una jornada de puertas abiertas infinita para cualquiera que quiera entrar y descolocar nuestros muebles, para en la mayoría de los casos recibir a cambio marcas o trajes claramente identificativos (siempre despectivos) cuando nos toca ir a nosotros de visita. Todo sea dicho, que el que escribe disfruta del jazz, del flamenco, del folk y acepta propuestas vanguardistas dentro de todos los subgéneros del metal, y parto de la base que es más lógico que a nosotros, los metaleros, nos pueda gustar un tema como «57» de Biffy Clyro por muchos motivos, más que a un alternativo «Mother North» de Satyricon. Pero nadie me va a convencer que pierda mi tiempo en hablar de la Rosalía de turno, de rockstars, ni folklóricos de pelo largo y guitarra llegados de los rincones mas recónditos del planeta; e incluso en criticar los géneros de moda ni debatir sobre sus temáticas o méritos, ya que para ellos, los amantes del metal más o menos extremo, somos invisibles o apestados y el cariño es mutuo.

Dicho esto, alabo las incursiones en otros géneros más suaves o melódicos por parte de bandas que quieren homenajear influencias alejadas del género por el que se han dado a conocer, como el caso de THE DAGGER o MASHEENA, por nombrar los primeros que se me han venido a la mente. Será problema mío, pero los  «endurecimientos» como este rara vez me suelen gustar, salvo excepciones en las que observo solvencia, como el reciente caso de Mikael Poulsen con ASINHELL, que es más un retorno que otra cosa. 

¿Qué pasa, que la parroquia de Biffy «fucking» Clyro se iba a echar las manos a la cabeza ante un disco tan aberrado?. ¿Cómo se baila y se tararea eso?, ¿en que tema se enciende la linterna del móvil aquí?, se preguntarían. ¿Qué pasa, que está colección de «descartes» no podía haber quedado en eso, enterrado?. No, ¿había que publicar este pastiche infumable pseudo-grind / crust vanguardista / melohardcore / indie extremo, cambiar el nombre de la banda y decir que es death metal por hacer algo de screamo y meter fuzz de principio a fin?. Si hay algo que me gusta (o me gustaba) de Biffy Clyro es (o era) su capacidad camaleónica para gustar a propios y extraños gracias a atmósferas cautivadoras y su gran frontman, a pesar de tener que quemar el botón de skip buscando sus temas poderosos, pero «Rivers of Heresy» me obliga a hacer la cruz a este proyecto insultante e  intrusivo. KEEP OUT!

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