Por Bea Bathory

El arte de asesinar. Así ha sido hasta ahora y durante todos estos años, en los que los australianos han dejado constancia a través de sus increíbles álbumes. Deathcore corrosivo, duro, capaz de levantar a las masas, de crear infiernos desde Nueva Gales del Sur. ¿Ha cambiado la cosa?.
Un 22 de septiembre (y no el 15 de septiembre, como tenían programado) amanecimos con el álbum “Godlike”. Sentimientos encontrados he hallado, con los todo poderosos Thy Art Is Murder. Sabemos por distintas webs de música, medios y por propios comunicados, que nuestro querido vocalista Chris “CJ” McMahon abandonó las RRSS dos días antes de parir “Godlike”. Palabras incomprendidas o no, escupidas con anterioridad sobre temas que no vienen a cuento aquí, hicieron mella en el frontman y se esfumó por completo. Lamentablemente noticias de última hora anunciaban lo presagiado, la banda despide fulminantemente a su controvertido vocalista, después de muchas idas y venidas. Pues bien, a partir de ahí, todo ha sido una sombra heladora, fría, sin directrices, sin repercusión, abandono total.
El legado de su nuevo álbum, se lo habían llevado ya a ese reino que sólo ellos manejaban y una semana después el disco estaba disponible para todas las hordas metaleras y era grabado con otro vocalista aún sin nombre para su versión digital.

Comenzamos con un disco, que indiferente no deja. Un comienzo llano, frío, sobrio en los primeros seis temas y que se convierten en temas abismales y deliciosos en los últimos. “Destroyer Of Dreams” es el claro ejemplo de ese gélido comienzo, no de los dioses del Deathcore. Un single sin más, que nada dice. Tan sólo, más de lo mismo, no hay innovación. Soy una gran amante de bandas que exhiben sus cambios, sus nuevas glorias y odio las comparaciones e intento no hacerlo nunca, pero el segundo single que presentaron llamado “Blood Throne” ha sido como cuanto menos decepcionante. Escuchar a Fear Factory
mezclados con los mejores Slipknot, es lo que encontré. Los padres del deathcore no los escucho y esos coros mezclados con mucho sampler resulta un poco desolador. Que sí, que no es deathcore puro el que patean, que es una mezcla de todo en uno, de un Metalcore Old School y de Death metal con salvajismo. Quiza, será que añoro los temas “Puppet Master” o “Dear Desolation” de 2017 para ser más actuales, cuyo artwork es totalmente cautivador.
Anunciando un Armagedón detallan “Join Me in Armageddon”. Los australianos han evolucionado a una música que es apocalíptica, un fin del mundo cercano. Muchos más sintetizadores hacen acto de presencia y chocan mucho con toda la bestialidad de la que siempre han hecho alarde. Me gustó, sin más. Me pregunto muy a menudo, si para tener una transición hay que introducir cada vez más samplers o programación y anular tus verdaderos sonidos. Me lo pregunto.
En el mes de julio de este año publicaron “Decade Of Hate” (live in Melbourne 2023). Directo por los 10 años del álbum que les catapultó a la fama y que, para mí, es el mejor de su carrera, el cual debutó dentro de los cincuenta primeros puestos dentro del metal extremo. Delicia y delirio del Deathcore progresivo. Ahora, la reina de la oscuridad se ha desvanecido.
Pues he aquí, parte del nuevo y sexto álbum de los australianos post modernos. Por suerte, el destino final del disco no termina aquí y no lo hemos abandonado totalmente. Con el tema homónimo “Godlike” es donde comienza lo que ellos realmente son. Sonidos de siempre, vocalmente versátil a la hora de enfrentar el tema. Realmente hay ganas. Las bombas musicales están a punto de destrozarnos. Los dos últimos temas me volaron la cabeza: “Corrosion” y “Anathema”. Brutalidad y violencia unido a los Death growls, guturales y blast beats rompedores en cada single bestiales.
Creí que no llegaría ese descenso a los infiernos y ahí me hallo ahora mismo, en una vorágine de odio. Auténticamente revelador. Ese status que mantienen, sin duda lo desangran bien en sus últimos minutos. Un disco que va de menos a más. Siento que haya tardado tanto en aparecer su verdadera música. Aun así, elogiamos al quinteto (ahora cuarteto), en uno de los discos más peculiares que han publicado, donde la evolución no es especialmente salvaje, y donde nos dejan con ese agujero negro agonizante en su último álbum ¿Será el fin para los emperadores del Deathcore? Decidme que no.



3 comentarios sobre “Banda: THY ART IS MURDER Disco: Godlike Sello: Nuclear Blast Año: 2023”