Por Bea Bathory

Visionarios del Deathcore. Esta es la justa presentación de los de San Diego. Su temprana andadura en un incipiente deathcore allá por el 2005 junto con otro subgénero que estaba pegando fuerte como era el Metalcore, les hizo codearse con bandas como Job For A Cowboy, Suicide Silence o unos jovencísimos Whitechapel y desmarcarse de todos esos sonidos. Decidieron introducir teclados, sinfonía y sonidos Death y Black metal e incluso groovies.Desde 2016 cuentan con el apoyo de la discográfica Nuclear Blast y muchos seguidores acusaron a tal discográfica del cambio un tanto unidireccional hacia el death metal, sobre todo en sus letras cuya temática es la muerte. En su defensa, alegaré que ya antes ellos se habían desmarcado con estos manuscritos y su trasfondo siempre agónico en sus inicios. Su vocalista desde hace 18 años Scott Ian Lewis, el líder carismático, el mandamás, decoraba con su garganta año tras año los álbumes hasta ser considerados los reyes del Blackcore.

Su anterior álbum “Graveside Confessions” obtuvo muy buenas críticas, siempre alejándose de lo tradicional, de lo habitual. Porque ellos son únicos, son Carnifex, y después de muchos meses llega el momento esperado, la presentación por todo lo alto de singles que iban y venían de su último álbum. Dediquemos unos minutos, a saborear un disco vertiginoso, exquisito, preciso y quirúrgico. Entremos en el apocalipsis, el esoterismo y la representación del más allá con “Necromanteum”.
Puede que sea el único álbum del que no he podido hacer una reseña tema a tema. Son historias contadas de una belleza indescriptible. Es un álbum que te atrapa desde el primer minuto. Esa voz de Scott unida a esos sonidos te despedazaran desde el comienzo, con el tema “Torn In Two”, para posteriormente llevarte junto a Tom Barber de Chealsea Grin al cafrerio más oscuro en “Death´s Forgotten Children”. No han podido elegir mejor frontman para enfrentar gargantas. Y sin despertar de semejante pesadilla, abrazamos el tema homónimo “Necromanteum” con ese comienzo sinfónico que te conduce al más absoluto delirio. Espíritus de la noche vagando hasta vaciar entrañas. Que espectáculo sonoro. Coros sublimes de sepulcros vacíos en noches oscuras. Soberbios temas “Crowned In Everblack” , “The Pathless Forest” evidenciando su inclinación hacia el death metal con riffs de guitarras exquisitos o los adorados sonidos sinfónicos en “Bleed More”.
Si hay un tema que me masacró fue “Inifinite Night Terror” quizá por el tema que atacan y lo defiendo ferozmente. El más moderno quizá de todos sin dejar su parte de locura sinfónica y rapidez como en todos los diez temas que muestran. Ojos de la oscuridad en un sentimiento infernal familiar de parasomnia.
Abandono para vosotros, pero con sensación de plenitud, este disco lleno de profecías, ritos, ocultismo, oscuridad y sobre todo de bestialidad sonora. Pasen y observen como la muerte les va rodeando segundo a segundo. Tomen asiento en primera fila y déjense atrapar por ese hedor de espectros que vagan en uno de los mejores álbumes del año y gocen de su mundo. Y como citaba Juan Benet: “Porque eso es la muerte: vivir ese instante dominado por ese instante”.
