¡Invasión teutona en la Silikona! KANONENFIEBER + PERENNIAL ISOLATION (Madrid, 15-10-2023, Sala Silikona).

Un episodio más de la campaña bélica, pero incruenta, “Spanien Kampagne 2023” se dirimía en la oscura penumbra de la sala Silikona. El pasado día 15 de octubre. Una penumbra pastosa, tan sólo rota por inquietos focos rojos que dibujan lunares por las paredes y alguna que otra luz juguetona, pero tímida, que gustaba de atormentar los ojos de aquellos que cometieron la osadía de subirse a la parte central de su escenario. Fue una noche otoñal, desapacible, húmeda que acompañaba con fidelidad y decisión al espectáculo que estábamos a punto de presenciar.

A la hora “H”, la primera avanzadilla, tomaba posiciones y establecía un primer frente. Se abría paso, no sin dificultades entre la multitud, que en gran número (más para ser un domingo desapacible) y desde temprana hora plantaba guardia frente al escenario; sin moverse, sin apenas respirar. Calma tensa que a las 21:00 horas comenzó, por fin, a desvanecerse entre golpes de baqueta y zarpazos sobre el acero de las cuerdas. Perennial Isolation rompía las hostilidades y comenzaba a desarrollar su setlist. La oscuridad; salvo para un deslumbrado Albert, que sufría ante el micrófono; se hizo más densa, si cabe. El Black Metal Atmosférico que disparan Perennial Isolation se extendió por toda la estancia hasta ocuparlo todo.

Fue un gozo al que, por otro lado, nos tienen bien acostumbrados en sus actuaciones, envolventes y evocadoras, que transportan a otros espacios y tiempos de fantasía y ensueño. En esta ocasión el sonido no fue demasiado malo, pero mejorable. Lo más destacable, la voz de Albert se quedaba un pizco tapada. No sé si las ganas de escucharles de nuevo, las sensaciones que transmiten o que realmente no sonó tan mal, hicieron que no me quedara disconforme con el resultado y hay que tener en cuenta que estaba en primera línea de fuego, bueno, realmente un tanto tapado, lo que dificultó sobre manera ilustrar esta crónica, pero eso son gajes del oficio. Pude disfrutar entre codazo y codazo, disparo y disparo de la mayoría de los distintos temas interpretados.

Su último trabajo, “Portraits”, fue el protagonista de la noche, como no podía ser de otra manera. Vivimos un punto de inflexión para la banda, que en plena celebración de sus 10 años en el circo del metal, cerraba un ciclo ¡”Portraits” ha muerto! En breve se embarcarán en un nuevo proyecto discográfico que ya esperamos con sana ansiedad y asistimos a los últimos coletazos de la presentación de este fantástico álbum. La sesión dejó un buen sabor de boca. Que podría haber sonado mejor, es seguro, que lo disfrutamos, desde luego.

Un descanso en las trincheras de la Silikona, presagiaba la “gran ofensiva” que estaba por desencadenarse. Las hordas teutonas se disponían para un combate sin cuartel que presenciaríamos en primera persona, en el frente, de una redecorada sala que viste sus columnas de vegetación. Esto daba un aspecto, al campo de batalla, que mediaba entre el sudeste asiático de una película de Rambo y los gélidos, yermos bosques de la Europa central, cuando el crudo invierno continental entumece hasta la savia que corre por sus venas. El olor a pólvora, muerte, miseria, desolación y miedo se hacía cada vez más patente mientras el alambre de espino en borriquetas rodeaba los monitores y los sacos de “arena” caían aquí y allá en cualquier lugar del escenario. La última batalla iba a comenzar.

Pudimos presenciar como los integrantes de Kanonenfieber preparaban con mimo El campo de batalla en el que defenderían su flamante primer larga duración, “Menschenmühle”. Pedazo de álbum que les ha colocado en lo más alto del metal europeo y que han paseado con aire marcial por festivales europeos, durante este año. Por fin, hacían parada en Madrid y teníamos la magnífica ocasión de saborearlo en una sala pequeña, donde las distancias no existen.

Lástima que la sala fuera demasiado pequeña para el show que presentan. El show, en cuestión, está pensado para un espacio mayor, donde pueden dar rienda suelta a su performance. Indudablemente el escenario no tiene las dimensiones adecuadas para paladearlo debidamente, pero igualmente fue un lujo tenerlos ahí, al lado, casi clavándote en un ojo el “pickelhaube” que portaba “Noise” en su casco. Una banda espectacular que viven su directo y te lo hacen vivir a ti, que boquiabierto, frente al escenario, sobrepasado por estímulos visuales, musicales y conceptuales, en los que se escenifica el horror y la sinrazón de las guerras.

Son, Kanonenfieber, una banda muy interesante por varias razones. Desarrollan un estilo propio que bebe de las fuentes del Black y del Death Metal, en el que el enmascarado “Noise” es el motor indiscutible de esta “máquina de guerra” de metal extremo. Un personaje auténtico y humilde que pone por delante de su ego, su obra y su amor, tanto por la Historia como por el Metal.  Por otro lado, cuida hasta el máximo el nivel compositivo de sus temas, letras y música. En este sentido, hablamos de una figura que va incluso más allá de lo que hicieron algunas glorias vivientes del metal más clásico (me viene a la cabeza Bruce Dickinson), dotando a sus letras de una base histórica fidedigna y contrastada, trabajada y plenamente documentada, que aporta un valor definitivo al conjunto.

Cuenta con una banda de confianza que hace un trabajo impresionante y, qué os puedo decir ¡me encandilaron! “Gunnar al bajo, “Sickfried en la guitarra rítmica, “Kreuzer con la guitarra lead y “Hans destrozando la batería y animando el espectáculo desde el fondo del escenario. Una “escuadra” perfectamente engrasada, formada por 5 amigos que trasladan su buen rollo y camaradería a la audiencia. Ellos planifican el espectáculo en su totalidad aportando cada uno lo mejor de ellos mismos en un proyecto comprometido y muy resultón.

Pero centrándonos en lo que fue la actuación en sí, trajeron el repertorio estándar que han estado presentando en sus últimas apariciones. Como buen álbum conceptual que es  “Menschenmühle”, lo interpretan en orden hasta “Grabenkampf”, éste último inclusive. Efectuaron una parada tras “Der letzte Flug”, para cambiar el atuendo. “Noise se despojaba de su casaca gris para lucir, como el resto, camisas blancas sin cuello perfectamente ambientadas en la época. No paran de moverse, gesticular mientras atruenan con un sonido ensordecedor y maravilloso.

Una vez finiquitada la campaña de “Menschenmühle” llega el turno de sus últimos EPs. Primero “Die Fastnacht der Hölle” del “Yankee Division”. Nueva parada en la que de nuevo luce la casaca. Se acerca el invierno más crudo y criminal. Van a interpretar los dos “Füsilier”. La nieve, el sufrimiento, los tonos azules y fríos de las luces toman al asalto las tablas. Te sitúan, por unos momentos, en la noche más glacial y demoledora de un lugar perdido cualquiera de los bosques bávaros en, por ejemplo, 1916. Comienza a caer la nieve, “Noise tirita ostensiblemente, se frota las manos y derrotado en el suelo, frente a un foquito a modo de hoguera. Muestra, mientras continúan marcando su marcha siniestra, la cara oscura de la guerra.

Se acerca el final de la contienda. A pesar de toda la tristeza mostrada, de los horrores de los conflictos armados, del frío, la nieve, el fuego, los disparos, estallidos y dolor mostrados, brilla un rayo de esperanza, porque todo tiene un fin y nosotros no queremos que llegue, pero es un hecho. Comienzan a sonar los primeros acordes de “The Yankee Division March”. Un final apoteósico que no puedo evitar imaginarme en otras circunstancias más favorables, pero las que tenemos son para disfrutarlas ¡hasta el tuétano!. “Noise” se encaja una máscara simulando una calavera. Es la representación de “Fritz”, el esqueleto protagonista de las carátulas de sus discos.

Con toda la impedimenta militar; casaca y casco, por supuesto; “Noise” pide un “Wall of Death”. El Wall of Death, no os voy a engañar, resulta ¿Cómo podría explicarlo? Imaginaos un “Wall of Death” del IKEA, de los chiquititos, cucos, humildes que caben en ese rinconcito de tu mini piso, justo al lado de la estantería “Smågörasson”. Claro, había poco espacio, mucha gente y todos extasiados por el espectáculo. Fue de los chiquititos, cucos, humildes… Pero sentido. Vino sucedido por un pogo en el que ya, el público, había despertado y eso ¡sí que fue otra cosa…!

El espectáculo debe continuar. Eso es cierto, pero en otro destino fuera de la geografía peninsular. La “Blitzkrieg” musical que asoló el solar en el que vivimos y que tantos buenos sabores de boca ha dejado, llegó a su fin. Es tiempo de despedirse de “Portraits” y de “Menschenmühle”. Es tiempo de esperar sin desesperar nuevas apariciones y nuevos trabajos. Nuevos reencuentros con lo que más nos gusta, el Metal y más si lo interpretan bandazas como son Perennial Isolation y Kanonenfieber. ¡Hasta la próxima, camaradas!

Texto y fotografías: Juan Carlos López Aguilar.

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