
Kikemaiden
El Folk metal es un estilo que en la escena mundial, es de las que menos repercusión tienen. Por supuesto que hay bandas que han llegado bastante lejos y son referentes como Korpiklaani, Eluveitie, Finntrol, Elvenking o In Extremo, y también en nuestro país tenemos a dos de las más exitosas a nivel sobre todo en el idioma español, Mago de Oz y Saurom, pero en general, es un subgénero menor. Ni siquiera Skyclad, los creadores del estilo, han sido una banda que haya tenido repercusión, más bien su éxito ha sido modesto quedando como una banda de culto.
Los irlandeses CRUACHAN son una de las bandas importantes de este subgénero. Muy influenciada por Skyclad y que le dió un toque más extremo a sus composiciones, añadiendole la voz femenina de Karen Gilligan a principios de los 90. Llegaron a las listas de exito irlandesas con su single «Ride on» en el año 96, donde colabora el escentrico músico folk Británico Shane McGowan de los míticos The Pogues. No pudieron repetir éxito ante los problemas con su discográfica y el grupo quedó en stand by por un tiempo. Supieron recomponerse tras la salida de su cantante Karen Gilligan, optando por un sonido más agresivo tras el retorno de la banda en 2011 discograficamente hablando con Blood on the Black Robe, pero siempre utilizando ese inconfundible y maravilloso sonido de violín o demás instrumentos folklóricos. De las voces se encargó exclusivamente a partir de entonces el lider de CRUACHAN Keith Fay, que hasta ese momento apoyaba vocalmente y tocaba todos los instrumentos de cuerda (Guitarras, Bouzouki, Mandolina…). A partir de aquí, llevaron su Black/Death folk a sus cotas más altas de calidad, resultando Blood for the Blood God del 2014 y Nine Years of Blood del 2018 un complemento perfecto a Blood on the Black Robe y son sus mejores obras hasta la fecha.

The Living and the Dead es el nuevo trabajo que nos ofrecen los irlandeses y que, continúa con las mismas características que han ido puliendo desde su vuelta, guitarras de sonido crudo, voces aguerridas y desgarradas junto a otras más melodicas y heavys, aderezado con las preciosas melodías del violín de en este caso Audrey Trainor, que sustituye a John Ryan que llevaba cerca de 20 años en la banda. Pero tengo que reconocer que esta vez me ha sonado todo repetitivo y poco fresco, abusando en exceso de recursos que en otras ocasiones han sabido utilizar mejor y no tan reiteradamente.
CRUACHAN no es que haya hecho nada diferente a otras veces, han utilizado las mismas armas que tan bien les han funcionado en los trabajos anteriores, pero la sensación de haberlo escuchado todo antes es tan exagerada, que a pesar de que los temas son buenos, hay algo que me falla, y si exceptuamos la festiva y magnífica introducción «The living», la mayoría de composiciones tienen una estructura muy parecida entre si, «The Queen», «The Hawthorn», «The Harvest», la preciosa «The Crow» o la oscura y melancolica «The Reaper» con una parte instrumental deliciosa. Pero es todo tan basado en los mismo. Esta vez han buscado continuamente la melodía y han dejado la parte más aguerrida para momentos puntuales, justamente al contrario que en los tres discos anteriores. Las estructuras son un parafraseo entre instrumentación y las voces continuo, viajando las melodías vocales e instrumentales conjuntamente en gran parte del tema, dejando algunos cambios de ritmo para dar esa parte más potente y cañera con algo de variación, pero tanto tema así se convierte en un disco plano. Es lo más parecido a lo que muchas veces se le crítica a Maiden en los últimos años a la hora de estructurar los temas, que por cierto hay muchos cambios de ritmo, melodías y desarrollos muy influenciados por los Ingleses. Es como si hubieran querido darle un toque más comercial a su música, buscándole una melodía accesible para que entre de forma inmediata al escuchante. Menos mal que tenemos algunas excepciones como la festiva «The festival», una instrumental más directa, «The Ghost» con la colaboración de Vreth (…And oceans, Fintroll) con un juego de estilos entre el folk más festivo y el death metal más salvaje magnífico, «The Witch», que parece un homenaje a los Skyclad de Kevin Rydley ( o sea, tras la salida de Martin Walkyer) o la despedida con la brutal y salvaje «The End»,donde el death metal vuelve a surgir y que tanto hemos echado de menos en este trabajo .
Acompañan a Keith Fay en The living and the Dead al bajo Joe Farrell, Tomm Woodlock a la batería, David Quin a la guitarra solista y la mentada anteriormente Andy Trainor al violin. Maravilloso trabajo en las voces femeninas de la norteamericana Kim Dilla en varios temas y que como curiosidad, colaboró hace años con los extramboticos GWAR con el nombre de Vulvatron, a parte de haber estado en un montón de bandas y que aquí participa de forma especial.
Buen trabajo de CRUACHAN al cual seguiremos su camino a pesar de estar por debajo de sus tres obras anteriores, la llamada Blood trilogy, que a la vez sea dicho de paso, deberían ser tenidos mucho más en cuenta dentro del metal europeo y no digamos ya, en ese subgénero llamado, Folk metal.
