Este artículo se realiza sin ser consciente de que este disco cumple 40 años. El motivo principal de que empezase a escribirlo es porque U2 fue la banda que me hizo enamorarme de la música y del rock, fue mi primer paso en firme hacia algo que me tocó el alma y este trabajo, fue el ser consciente de un estilo de música donde lo primordial era ser rebelde y luchar por unos principios, que la música era algo más que melodías y acordes, que había un mensaje. Y U2, en esa primera década de los 80, fueron el ejemplo perfecto. Mi primer ejemplo perfecto…
Artículo de Kikemaiden .

Viajamos de nuevo al pasado.
La vez anterior, y primera, en este tipo de artículos que os traigo fue para visitar uno de los directos más importantes de mi vida y del Rock; el Live in the city of light de los SIMPLE MINDS entre los años 86 y 87.
Ahora será un espacio de tiempo un poco más largo para luego ir, todavía, un poco más atrás…
Entre los años 86 y 90 sufrí una constante evolución de descubrimientos musicales que hicieron que ese rango de años parezcan ahora, en la distancia, el triple de los 5 años que realmente pasaron. Si analizara cómo fue desde un punto de vista más concreto, en cuanto a cuales fueron esos grupos o esos discos que hicieron que me fijara más en la música y se volviera fundamental en mi vida, posiblemente sería desde la salida en el año 86 de The final countdawn de Europe hasta el Seventh son of a Seventh son de los Maiden, disco que marca un antes y un después en mi vida en los inicios del año 90. Sin embargo, ese lustro que me sirvió de conocimiento musical infinito, estuvo lleno de cambios con bandas que no tienen nada que ver o más bien poco con el metal.
Nos situamos en 1987, hasta ese momento, exceptuando el disco de Europe, yo era un niño con 13 años que me gustaba mucho la música, pero no tenía grupos que me hicieran seguirles en plan fan. Sí, me gustaban temas de grupos que me hacían sentir bastante interés por la música, pero poco más. Duran Duran, OMD, Frankie goes to Hollywood, Human league, Soft cell, Dire straits, Yazoo, Madness…y un sinfín más de bandas me llamaban puntualmente la atención, pero era demasiado joven y mi interés por el fútbol me anulaba cualquier cosa, a parte de darle a la puta pelotita. Hasta el verano de 1987…
Era uno de esos veranos intensos, de esos que cuando terminas la escuela a mitades de Junio, parece que se pare el mundo a tu alrededor. Tres meses que parecían media vida y que disfrutabas como nunca lo has vuelto a hacer en tu vida. Pues, en ese verano, que me lo pasaba en la casita de mis abuelos y con mis amigos, fue la primera vez que presté algo de atención a la radio más atentamente y, sobre todo, a los entonces tan criticados 40 principales de la cadena SER. Sin embargo, madre mía lo que son ahora casi todas las emisoras…
Seguimos; verano del año 87, hay dos canciones que llaman mi atención en esa cadena durante los días que escucho la radio; «Living on a prayer» de Bon Jovi (que ya conocía a la banda de oídas) y «With or without you» de unos desconocidos hasta entonces para mí, U2. Ahí empieza mi cambio respecto a la música, ahí empieza mi pasión por ella. Bon Jovi me sirve para salir el día que nos visitan los padres a hacer un Playback, yo cantando por cierto, en un campamento de verano de un movimiento juvenil, pero no me hace seguir a los de New Jersey el resto de mis días. Los irlandeses, me tocan el corazón.

Y no me tocan el corazón exclusivamente por el disco que ese verano rompe el negocio musical a nivel mundial, el gran The Joshua Tree. Es también con temas de su etapa anterior que empiezan a volver a la vida tras el éxito que estaban teniendo. Y de ahí llego al disco que hoy os traigo. Y no solo a ese disco, también, y contrariamente, al disco que tratábamos en el artículo anterior (Simple Minds), a su parte visual, que es la que aquí tiene más importancia, con una historia interesante detrás.
El disco al que os hago referencia es el directo de los U2, con el título de Live: Under a Blood Red Sky. Y es que, durante ese verano, muchos de los temas de la banda irlandesa anteriores a la edición del The Joshua Tree, sonaron constantemente en las radios y en cualquier Pub o Bar de España. Los tres temas que hicieron que me decantara en ser un seguidor del cuarteto irlandés fueron «Gloria», «Party girl» y sobre todo «Sundey bloody Sunday» en sus versiones en directo, tres composiciones que sacaban a relucir la vena más rockera de una banda que en ese momento, había traspasado la barrera del rock, con un estilo muy personal que ha influenciado a miles de bandas, pero esos tres temas se unieron a los que ese año estaban triunfando, como la nombrada anteriormente «With or without you», la épica «Where the streets have no names» o curiosamente una cara B que tuvo éxito en España únicamente como fue «Spanish eyes». Sin embargo, los temas de la primera época de U2 me supusieron el primer contacto con el rock británico descendiente del punk. A partir de aquí, un sinfín de bandas fueron aumentando mi lista: New Model Army, Sex Pistols, Adam and the Ants, Echo & the Bunnymen, Simple Minds, The Clash, The Damned, The Cure, Sisters of Mercy…
Pero vayamos por fin al Live de U2. El disco que hizo que tras descubrirlo, empezase a amar la música, a esta banda y, a la vez, que empezase a hacerme algunas preguntas.

En primer lugar, este directo fue editado tras la salida del disco War, alabado por la crítica Norteamericana y criticado por la Britanica y sin embargo un éxito de público. Un éxito de ventas sobre todo en UK, siendo n. 1, y que en los USA por primera vez consiguieron el disco de platino (1 millón de copias vendidas) e hizo que U2 empezase a ser una de las bandas más grandes a nivel mundial. Recordemos que debutaron en el año 80 con el disco Boy con una buena aceptación, pero que su continuación, titulado October, fue muy criticado y quizás la primera decepción musical de mi vida cuando lo escuché por primera vez, navidad del 87/88.


Este directo de U2 llega a mis manos gracias a mi padre, que en un alarde de quedar bien con sus niños, nos lo compra vía el Círculo de Lectores. Creo que habrá gente que sabe lo que es, quién no, a Wikipedia. Recuerdo cuando lo vi por primera vez y miro esa portada roja con la silueta de Bono en sombras que ya me transmite sensación de algo grande, pero cuando la giro y miro la contraportada, me viene a la mente la primera pregunta. ¿Sólo ocho temas? Y es que estamos hablando de una época dónde esto era bastante habitual, pero yo me esperaba algo más, porque esto quedaba casi como un Ep en realidad, apenas pasaba de los 30 minutos. Me sentí un poco decepcionado. Más adelante descubrí algunos que tenían las mismas características. Maaaal!!! Muy maaaal!!!

La segunda pregunta que me hago es cuando miro los lugares donde está grabado. Y es que, los ocho temas están grabados en tres lugares diferentes. Y me preguntaba, ¿qué necesidad había de que con sólo ocho temas necesitasen tres lugares? Una cuestión difícil de resolver por algo que os comentaré en la tercera pregunta.

Y es que la tercera cuestión llega un poco más tarde y viene por el apartado visual, lo que en aquella época era el VHS y que tardé bastante en conseguir ver. Y es que la versión del VHS en directo, tenía una duración que se acercaba a los 60 minutos y contenía algunos temas más. Pero para más inri, estaba grabado íntegramente en Denver, Colorado (USA), en el anfiteatro natural de Red Rocks, un lugar espectacular y que, sin embargo, en la versión Lp sólo dos de los ocho temas era de esa grabación. ¿Por qué no sacaron esta versión en audio en vez de esa selección de grabaciones diferentes? ¿Y por qué solo ocho temas si se tocaron muchos más esa noche? Esas preguntas siempre me las he hecho continuamente.
Por tanto, una vez expuesto todo esto, os paso a comentar más que esa versión que salió en su día en formato K7 y vinilo en el año 83 que apenas pasaba de los 30 minutos, lo haré de la edición que contenía casi el concierto entero editado en DVD en el año 2008.

Y es que, tengo que confesar que cuando vi por sorpresa este DVD en la pirámide musical del Corte Ingles de Valencia, fue uno de esos momentos mágicos que contestaban a algunas de mis preguntas que me había hecho desde hacía en esos momentos, más de 20 años.
El DVD es espectacular, con un magnífico repertorio de canciones donde remarca, no sólo que eran una gran banda de Rock si no, que sus temas en directo ganaban en dureza y adquirían una vida que en algunos de sus discos no tenían.
Una de las cosas que hay que destacar, es que tanto la banda cómo el sello discográfico (Island Records), apostaron fuerte para que esta grabación fuera el asentamiento definitivo de la banda en el mercado americano, dejándose una pasta en los medios que disponían para hacer un buen montaje escénico y que saliera una buena grabación; hasta el promotor del concierto Barry Fey metió dinero para poder cubrir lo que faltaba de los costes del montaje. U2 ya habían tocado alguna vez en los States, pero esta vez, era clave. Por este motivo, se lo jugaron todo a una carta, y la intención principal era que la grabación que saliera fuera inmediatamente puesta en circulación en algunas televisiones americanas y británicas, entre ellas, la MTV y el programa The Tube en Channel 4. Esto tenía que ser una jugada de marketing impactante que complementase las buenas ventas que había tenido el disco War y dar el empujón definitivo a una banda que estaba en un momento esplendoroso.



Y ya se sabe que las cosas nunca salen como uno quiere, y no podían empezar peor las cosas el 5 de junio, porque el concierto estuvo a punto de cancelarse, debido a las lluvias torrenciales que estaban cayendo durante todo el día, convirtiéndose en un peligro tanto para la banda como para el público. El grupo, junto a todo el equipo (Roadies y equipo de grabación), están aguantando a decidirse qué hacen. Hay posibilidad de cambiarlo de lugar si se deciden pronto, y es la opción más segura, pero U2 quiere esperar, el lugar elegido para la grabación es Red Rocks y no hay otro lugar que les dé las vibraciones que tienen allí y, ante la perspectiva de que el tiempo no va a cambiar, intentarán que las inclemencias del tiempo no sean un problema y se arriesgan hasta tal punto que los roadies americanos encargados de gran parte de la técnica están en contra de que se inicie el concierto. Hay un intento de boicot para no celebrar el concierto, pero U2 y Paul McGuiness, su manager, insisten en que tiene que ser allí y se debe celebrar. Bono y Adam Clayton están desde la mañana en las radios diciendo que el concierto se va a celebrar, que tienen la esperanza de que por la tarde amaine la lluvia, que no habrán problemas y que incluso, al día siguiente quien tenga entrada para Red Rocks van a realizar otro concierto en el CU Events Center de Denver para toda la gente, pero que, por favor, acudan ese día. Poca gente sabía en ese momento que prácticamente todo el dinero que U2 tenía ahorrado durante sus años de vida estaban invertidos en esa noche.
El promotor está ese día fuera, en California, desde allí poco sabe de lo que ocurre, y cuando se entera del tiempo que hace en Denver cuando está volviendo, piensa que estarán cambiando la ubicación y convencido de que el concierto no se va a realizar, por lo menos allí en los Red Rocks. Se entera volviendo por carretera que U2, su manager Paul McGuiness y el director de lo que será la grabación Gavin Taylor, han decidido tirar hacia delante a pesar de tenerlo todo en contra. Barry Fey se echa las manos a la cabeza, pero aún así, acude allí antes de empezar el concierto. A todo esto le ponemos un problema más: las bandas que estaban apoyando a U2 en la gira, The Alarm y The Divinyls, se niegan a tocar en estas condiciones. Esto a U2 le da más motivos para salir al escenario y ofrecer a sus fans que se encuentran allí, lo que realmente se merecen. Y todos esos problemas que van a tener los irlandeses se van a convertir, en parte de la magia que tiene este espectacular Live at Red Rocks. Porque tiene que ser ese día y en ese lugar, no hay otro momento. Y el tiempo no podía darles más la razón. Era el día elegido…
Algunas cosas de lo que os he contado están de forma un poco resumida en el contenido del DVD, sobre todo en los audiocomentarios del director. El resto es todo sacado de entrevistas de aquella época junto a declaraciones del manager, del promotor del concierto y algunos artículos.

U2 en ese momento estaban empezando a ser grandes en los USA; estaba siendo una gira bastante exitosa, cada noche congregaban cerca de las 10.000 personas. La capacidad del Red Rocks era de algo más de 9.000 localidades y estaba todo vendido. El grupo ya sabemos que intenta hacer llegar a la gente que sepa que el concierto se va a realizar, y a pesar de las lluvias y la niebla que había en las Red Rocks unos 4.400 incondicionales deciden ir al concierto, algunos a las 11 a.m ya estaban esperando a las puertas del recinto sin importarles el tiempo que hacía. La mayoría de los que se acercan a medida que pasa el día, hacen a pie el recorrido hasta el anfiteatro durante algunos kms por lo complicado del lugar para acceder con un vehículo (El anfiteatro se encuentra a 16 km de Denver). El público va llegando y espera impaciente bajo la lluvia, calados hasta los huesos, continúan habiendo posibilidades de que el concierto al final no llegue a realizarse… Al final y a pesar de tener prácticamente en contra todas la condiciones que se daban en el ambiente, salen al escenario los irlandeses y, joder!!! El inicio es espectacular, tras la presentación de la banda por parte del promotor del concierto Barry Fey, la avalancha de público que se produce hacia el escenario es de poner los pelos de punta. U2 sale a comerse el Red Rocks, saben que es su momento definitivo para dejar marcado a fuego en el mundo de la música su estampa como gran banda en directo, ya no hay marcha atrás. Las inclemencias del tiempo, lo único que han hecho es dar energía y rabia a los irlandeses, y el público responde de la misma forma. «Out of control», «Twilight» y «An cat Dub/into the heart» son las primeras en sonar, temas de su debut y la fuerza que presentan es de una auténtica banda de Rock reivindicativa y de esencia punk y eso que ninguno de los temas que arrancan el set son clásicos de la banda, exceptuando «Out of control» que se puede considerar su primer pequeño éxito. La lluvia no para, sigue cayendo y la niebla se mezcla con el calor de los cuerpos que se encuentran allí desprendiendo toda esa energía, produciendo unos efectos visuales mágicos. Las primeras tomas del helicóptero desde las alturas con la niebla, las torres con las llamas encendidas, el paraje rocoso y el escenario con la banda es inolvidable, pocas veces vista en estas condiciones y en esa época.




La banda está soberbia. Quién piense en los U2 de a partir del The Joshua Tree, aquí estos chavales no tienen nada que ver, nada que ver con esos músicos cuatro años después, cuando ya son los amos de América en el video Rattle and hum. En el año 83, los miembros de la banda cumplían los 23 años, y habían tenido un valor para lograr subirse al escenario con todo en contra que ninguna banda posiblemente hubiera sido capaz. Bono y The Edge son los que encabezan la banda cara al público, son la fuerza de U2: Bono arengando y muy activo, The Edge mostrando que quizás es uno de los guitarristas que mejor utilizan el reverb y que es un multinstrumentista extraordinario, hecho que demuestra en el tema «New years days» tocando la guitarra y el piano a la vez a parte de hacer los apoyos vocales; y tema del cual se extrae la frase que dará nombre al directo. Adam Clayton al bajo tiene una gran presencia, es un alma libre, es el enlace entre el dúo que representa a U2 y Larry Mullen, el baterista discreto que en el fondo es el creador de este invento, viendo desde detrás todo lo que un jovencito de apenas 15 años en la escuela podría haber soñado.


El concierto está lleno de temas míticos y de momentos memorables. La imágenes que se ven desde el escenario hacia el público son brutales, continuamente las cámaras van enfocando la actividad de la banda encima del escenario que no paran ni un segundo, mientras el público está prácticamente encima de ellos, pueden incluso en algunos momentos tocarlos y cogerlos. Van sonando temas como «Surrender», «Two Hearts Beat as One», uno de sus éxitos en ese año. Hasta que tras sonar «Surrender » llega uno de los grandes momentos, el inicio de marcha marcial arranca tras Bono presentar «Sundey bloody Sunday», uno de los grandes temas de la historia del rock y el porqué debe existir este tipo de música. La reivindicación hecha canción, es apoteósico y el segundo momento mítico del concierto tras el arranque y la avalancha de gente vista desde la parte de arriba de las gradas. Y es que tras «Sundey bloody Sunday» viene uno de mis temas favoritos de los irlandeses y uno de los más potentes de su discografía, «The Electric Co.». Temarral de pura rabia que tiene su anécdota y momento clásico para la historia de U2. La anécdota viene porque en el momento en el que The Edge ha terminado el solo de guitarra y ralentiza el ritmo, Bono tararea alguna estrofa del «Send in the Clowns» de Stephen Sondheim. Las primeras ediciones del Ep en directo y del VHS salieron con estos extractos incluido, cómo no tenían la cesión de los derechos tuvieron que pagar para no ir a juicio 50.000$ y eliminar ese trozo del tema en futuras ediciones. Así que si tenéis una versión antigua anterior a los años 90 «The electric co.» estará completa, a partir de ahí, sin ese trozo, eso quiere decir que los DVDs están censurados al ser ediciones de los 2000’s. El momento en este tema que será imperecedero de por vida es que aquí es de donde se saca la imagen icónica de la portada del álbum y VHS. Curiosamente en el trozo del tema cortado, Bono se baja del escenario mientras tararea la letra de «Send in the clown», y termina subiendo a una torre, con el peligro de poder electrocutarse, donde hay una bandera blanca con la antorcha de fondo en todo su esplendor. Lo que para The Clash fue la portada de London Calling, para nosotros, seguidores de los irlandeses, es nuestra imagen.

A partir de aquí, todavía quedan grandes instantes como la maravillosa «New years day», tras una tranquila «October». Y la poderosa parte donde «I threw a brick through a window» se engancha con otro de esos temazos de la primera etapa que me flipan, «A day without me» otro temazo que reivindico hasta la saciedad. Rematan con otro clásico: «Gloria» es como dije anteriormente, uno de los temas que me hicieron seguir a la banda infatigablemente esos primeros años. Luego llegan los bises que no son moco de pavo. «Party Girl», «11 oclock tic toc», otro clasicazo como es «I will follow» y la despedida con «40», tema que a partir de esa gira será con la que acaben todos los conciertos de U2 en su historia y que tiene otra gran anécdota. Y es que cuando el tema parece que finaliza y la banda abandona el escenario, la intención es que el público de alguna forma continúe cantando la canción, pues a uno de los ayudantes de dirección se le ocurrió la brillante idea al ver que la gente no tenía la intención de seguir cantando, bajarse discretamente al público con un megáfono y ponerse a cantar, cosa que hizo que el público reaccionase y terminase cantando a coro junto a la banda el tema hasta el final. Poco se le puede pedir de más a un directo como este, quizás que por culpa del mal funcionamiento de una de las cámaras el tema «I fall dawn» se quedará fuera de la edición o que esa noche no tocaran «Tomorrow» o más aún «Fire», tema que durante esa gira si tocaron habitualmente y que servidor lo tiene en un LP pirata de esa gira en edición Japonesa.
Por supuesto que el Live en formato audio deja mucho que desear, no refleja lo que realmente ocurrió, y queda muy lejos de, por ejemplo, el que reseñamos la vez anterior de Simple Minds o algunos que salieron en los 80. Pero, a pesar de sus grandes defectos, me sirvió quizás por mi poco conocimiento musical en aquellos primeros años, como puerta de entrada al mundo de estos jovenzuelos irlandeses. Y también, como no, para descubrir su versión visual, que es uno de los documentos más grandes que se filmaron en los 80 y que hizo que las puertas del mercado americano quedasen abiertas a una banda que consiguió ser la más grande del mundo durante varios años.
A partir de entonces, ni U2 ni el escenario de Red Rocks han sido lo mismo, convirtiéndose en un lugar de peregrinación para los seguidores de la banda. Es el lugar donde U2 dio un paso arriesgado, lo puso todo encima de la mesa, unos jovenzuelos dejaron en el abismo por unas horas su vida musical en manos del destino…y ganaron.
Aunque llevan años siendo muy criticados, no puedo perder ese cariño que siempre les tendré por esos años que disfruté tanto de ellos y es que, quizás, hoy en día en parte estoy aquí porque una vez en mi vida descubrí a U2 y el Under a Blood Red Sky: Live at Red Rocks.
Elegido por muchos medios especializados en difusión de la música como uno de los 50 momentos más importantes de la historia del Rock y Kikemaiden no lo duda.

En aquella época idolatraba auténticamente a U2. Aún me siguen gustando sus viejos temas, así que considero este disco un clásico. Gracias por recordarlo.
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Mil gracias por leer el artículo. Y la verdad que es una historia que marca el carácter de una banda que se ha convertido en inmortal. Referencia en la música Rock y no hay que olvidarlo.
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