
En este caótico avispero que es Madrid en día de labor, muy próximo a la Semana Santa, en que tantas personas andan enfrascados en prisas por rematar los últimos detalles antes de las primeras vacaciones del año, no siempre es fácil moverse por la Capital. Atascos, cabezas en mil cosas, obligaciones y agotamiento están a la orden del día. Vamos, que el jueves llegué tarde a la Sala Moby Dick donde NOVIEMBRE y DERIVA tenían previsto convertir el ruido de la ciudad en música para nuestros oídos.


A la carrera entraba en la sala tras la rutinaria gestión del acceso. No me habían esperado y NOVIEMBRE, ya aporreaba los parches, gritaba desaforadamente y hacían tronar las cuerdas de sus instrumentos. La sala lucía fantásticamente vestida de público, joven en su mayoría que no perdían vista ni orejas de lo que se desarrollaba sobre las tablas. Nubes de humo impedían ver con claridad a la banda, pero ya dicen que por el sonido se sabe dónde está el escenario ¿o no era así? Da igual. “Cámara en muñeca” me dispuse a recuperar el tiempo perdido.


No sabía nada de NOVIEMBRE, más que es un mes frío, desapacible que casi mata a cada año y esta fue una buena forma de encontrar otra nueva definición para la palabra. Una banda de rock directo, afilado, ilusionado, dinámico que facilitaba el divertimento no sólo de los congregados para esta homilía pagana, sino también para los músicos que enarbolaban las más amplias de las sonrisas mientras se sumergían en un mar de cariño por parte de sus fans y amigos. Calentaron y bien el ambiente, que para cuando comencé mi trabajo ya estaba más que caldeado y, echando humo.


Todos sabíamos lo que nos esperaba a continuación, porque DERIVA son ya viejos conocidos, casi, como de la familia y la fecha era señalada. Siempre lo es cuando se suben a un escenario pero arrancaban una gira que les llevará a las Islas Británicas; pasando, de camino, por Lille y París; los días 22 y 23 respectivamente. De allí… De allí al futuro no hay límites, porque es una máquina de hacer lo que saben hacer y que se escapa a cualquier clasificación. construyen melodías potentes a la vez que rezumando sensibilidad. Sin voz, sin necesidad de explicar las sensaciones que transmiten durante su interpretación y que provienen directamente de las tripas de cada uno de los cuatro integrantes de DERIVA.


Cuentan con una técnica endiablada, unas ideas muy claras y propias, originales con las que nos sorprenden en cada compás que sale de sus manos. Nos presentaban su nuevo trabajo, “NONA/DÉCIMA/MORTA”. En EP de 4 temas, sin desperdicio. De esos que te ponen los pelos de punta nada más empezar a sonar y no se te bajan hasta unas cuantas horas después de haber concluido el cuarto corte. Por supuesto los cuatro temas fueron interpretados magistralmente, en el corazón de un set, que traía mucho más.



Perfectamente estructurado en cuatro movimientos, se inició con dos temas de su celebrado “Haiku”. Primero “Cerezos en Flor”, seguido de “Las Brumas del Ayer”. Con ellos cerraron la primera sección de su propuesta para este jueves y prepararon el entorno necesario para mostrar lo que contenía su nuevo disco “NONA/DÉCIMA/MORTA”. Sonaron los cuatro temas en riguroso orden de aparición en el soporte “Ignis Ex Cinere”, “Aqua Vitae”, “Lux Aeris” y “Mortuus terra”. Este álbum conceptual cuyo elemento aglutinador es el concepto del destino (las moiras), trata los cuatro elementos fuego, agua, aire, tierra que cierran un círculo, el de la vida en el que todos giramos, a menudo sin control y al que DERIVA rinden homenaje de reflexión, de respeto y nos participan de todo ello a través, tan sólo de sus dedos y sensibilidad.



Tras este apabullante segundo bloque, deseado por todos y ya con el ánimo encendido y a la vez reconciliado con la naturaleza y con nosotros mismos, es el momento de dar un giro al setlist, de volver la vista atrás. Con maestría dejan que la templada lluvia lave los pecados de nuestras almas y despertemos, más puros del letargo en el que su música nos ha sumido durante los últimos minutos. La nueva revisión de “Haiku” concluye y con ella, el contenido de este espectáculo hipnotizante.



Todo esto sería cierto si no fuera porque aún queda un regalo por abrir en esta celebración, de una radiante y renacida primavera, del nacimiento de una nueva entrega de la labor creativa de DERIVA y del inicio de una exitosa gira en la que se demuestra que la música es un arte que no necesita de palabras, presentación ni traducción, que rebasa las barreras sociales, geográficas, culturales y que tan brillantes embajadores ha encontrado en esta banda especial y única. Finalmente suena “Delta Waves”, tema que pone un brillante broche a una noche de jueves que comenzó con prisas, obligaciones, retrasos y que acaba con todos un poquito contagiados de las sonrisas que han lucido toda la noche sobre el escenario y que ahora son también, un poco nuestras.
Texto y fotografías: Juan Carlos López Aguilar.
