Grupo:Dauðaró. Disco:Eyðim​ö​rkin. Sello:The Way Of The Hemit. Año:2024.

Reseña de Carlos Citoler.

Sant Jordi y sus características rosas traía camuflado entre afiladas espinas la edición en físico de la que fue quinta entrega de esta one-man-band islandesa, de nombre tan impronunciable para los latinos como atrayente es su propuesta y trayectoria.

Aprovechando, y queriendo traer al recuerdo a mí malogrado tocayo, el universo Dauðaró se asemeja mucho a la salvadora burbuja que en su día creo el genio Carlos Ruiz-Zafón en su Cementerio de los Libros Olvidados. Barcelonés de pro, también dedicó uno de sus relatos cortos a la leyenda del Dragón. Como ocurría en aquella tetralogía mágica que nació de manos del añorado escritor, Dauðaró es una esfera sin aristas en la que, dependiendo de la puerta de entrada que escojas para adentrarte en ella, la historia que descubrirás en su interior es única y distinta.

Ey​ð​im​ö​rkin, como decíamos quinta entrega del de Reikiavik, nos sumerge en un pantanoso Blackened Funeral Doom casi ritualístico, en el que las arenas movedizas que rodean este único tema de media hora larga que conforma el trabajo nos engullen lentamente mientras la hipnótica propuesta avanza de pasaje en pasaje, hasta que ya es demasiado tarde para escapar.

Pero, como decíamos, la esfera de múltiples entradas que personaliza Dauðaró es traicionera, ya que si está es tu puerta de entrada a su propuesta, seguramente te dará por etiquetar y archivar en la biblioteca de tu cerebro al artista en la sección «extrema» de tu archivo memorístico. El peligro radica en que después te dé por asomarte a la ventana de Fl​æ​ð​i, ultima entrega hasta la fecha del artista, ya que no creerás que la misma mente que engendró este pasaje ambiental lleno de pequeños matrices sea la que maquinó el oscuro ritual que supone Ey​ð​im​ö​rkin.

Porque la producción de Dauðaró, en estos tres escasos años de existencia como tal, es para estudiar aparte. 11 largos y 3 EPs (que bien podrían formar una trilogía en si mismos), en los que el genio islandés, como lo hacía nuestro malogrado escritor barcelonés, nos sumerge en mil y una tramas y sub-tramas, cubiertas todas ellas de un halo de oscuridad, ofreciéndonos como decíamos múltiples puertas de entrada a su particular mundo. Ya sea en su vertiente más Ambient, por su lado más Funeral, o por esos ramalazos Blackers que en ningún momento abandonan su propuesta. Al igual que el Maestro Ruiz-Zafón maquinó en su Cementerio de los Libros Olvidados, donde eran muy distintos los caminos trazados por el bueno de Daniel Sempere, por su inseparable amigo Fermín, o por la enigmática y peligrosa Alicia Gris, aunque acabasen todos confluyendo en el mismo oscuro final,…

Centrándonos en Ey​ð​im​ö​rkin, y dejando al escuchante-lector que escoja su propio camino a la hora de adentrarse en el laberinto Dauðaró, la monolítica pieza que da nombre al trabajo se antoja algún tipo de rito iniciático que el músico islandés nos entrega con alguna desconocida y oscura intención. Desde el lento inicio de guitarra, las melodías se van sucediendo y repitiendo a modo de mantra que, sin quererlo, te llega a hipnotizar. Aires árabes danzan entre las pesadas y pétreas estructuras que sostienen está especie de oscura homilía, en la que la pesadez, la desesperación y la agonía campan a sus anchas. Aires cálidos, con aroma a desierto, que acaban por asfixiar más que refrescar, donde multitud de detalles se van añadiendo a la mezcla reforzando la idea de que tras la hipnosis colectiva de esta cálida danza tribal venida del norte se esconde algo oscuro y siniestro,…

Una jodida delicia, resumiendo, es el trance al que Dauðaró nos invita en este impronunciable Ey​ð​im​ö​rkin, que llevará a tu cuerpo a balancearse en una danza macabra difícil de explicar si no le has echado una buena escucha al trabajo. Trabajo, por otro lado, que necesita sí o sí, como tantos otros con igual carga de profundidad, un soporte físico al que aferrarse y con el que intentar desentrañar tanta oscuridad. La malagueña The Way Of The Hemit, filial de Darkwoods, se ha encargado de ello, sacándose de la manga una de esas lujosas ediciones a las que nos tiene acostumbrados, coincidiendo, casualmente con el día de la rosa y el libro,…

Recurriendo de nuevo universo paralelo que el mago Carlos Ruiz-Zafón imaginó, joyas como este Ey​ð​im​ö​rkin, alejadas de todo atisbo de comercialidad (un tema, media hora pasada, sin un estribillo fácilmente recordable, perdón?) tal vez queden injustamente relegadas en el fondo del enorme cajón del olvido en el que se ha convertido la música actual y su intangibilidad. Por desgracia, Daniel Sempere todavía tenía la posibilidad de acudir a cualquier librería de viejo con la esperanza de descubrir algún incunable olvidado en alguna escondida estantería. Que nos quedará a nosotros cuando al viento, y su sombra, le de por soplar y esa nube que todo lo contiene, nuestros recuerdos, nuestros sueños y nuestra música, desaparezca? Serán estos pequeños sellos que se dedican a editar en físico exquisitas rarezas como Ey​ð​im​ö​rkin los libreros de viejo del mañana?…

Feliz viaje a lo intangible montados en lo material.

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