Por Carlos Citoler

Deuda saldada,…
… y es que, sin tregua tras la finalización de nuestra primera edición, y con los altavoces todavía chorreando azufre, desde fuentes cercanas a la organización se anunciaba que, este año sí, los zaragozanos Empty serian uno de los platos fuertes de la segunda edición del Black Templar Extreme Metal Fest.
Poco que decir de una trayectoria impoluta que se acerca a los 30 años ya, manufacturando su particular forma de concebir el Metal Extremo. Poco que descubrir de todo un puntal del extremo patrio que, pese a que en la piel de toro (somos muy dados a ello) no tiene, quizás, el trono que por méritos propios merecería, fuera de nuestras fronteras son venerados como lo que son, un baluarte en las oscuras artes del Black Metal.


Poco podían pensar el por aquel entonces trío, Drizzt, Sergh y Vanth (por cierto, habéis echado un vistazo a la jodida locura de trabajo de este último en solitario, Astorg? Jodida delicia de como suena la naturaleza en su pleno esplendor,…) que tras más de cinco años dando forma a sus temas, tras múltiples cambios de formación y demás vicisitudes, el hoy cuarteto, tras seis largos, algún que otro split y un recopilatorio de sus inicios de auténtico lujo, se encontrarían viviendo una segunda juventud, más maduros, mas sabios, pero igual o más oscuros que en sus inicios.
Lo que los débiles de espíritu podríamos ver como una desventaja, nacer alejados de los grandes núcleos de oportunidades a nivel musical en este país, la formación maña supo rentabilizarlo convirtiéndose en asiduos a los primeros conciertos que en ciudades como Barcelona y Madrid se empezaban a celebrar. Recogiendo esas semillas que por aquellos años empezaban a plantarse en el oscuro vivero que era el underground extremo, no dudaron en llevarse parte de aquellas esencias y plantarlas en su «Zaragotham» natal, a la sombra del oscuro cementerio de Torrero, y regado por los efluvios que emanaba el mismo, empezando a dar forma a su oscura propuesta.


Porque lo que Empty ofrece, sin alejarse del gélido y cortante Black Metal originario del frío norte, es algo más. Más oscuro, más tenebroso, más fúnebre que la mayoría de propuestas que pueden encontrarse en las inacabables mazmorras del Black Metal mundial. Y nada fácil de acceder a él, no nos engañemos. Drizzt y los suyos nunca se han caracterizado por seguir los supuestos cánones no escritos del género, por abandonarse a las tendencias del momento y manufacturar trabajos como churros, para seguir estando en boca de todos. Los maños, ya desde su inicial Eternal Cyrcle Of Decay, se han caracterizado por avanzar con paso firme hacia una propuesta cada vez más fúnebre, más siniestra, no apta para primeras impresiones y rápidas tomas de contacto. Por eso, tal vez el primer roce con la música que emana de las oscuras catacumbas de Torrero no sea fácil y agradable a la escucha para quien, como en un espejo, se enfrente a sus trabajos y vea reflejada en la parte posterior de sus CDs una imagen que no es la que tenía idealizada. Por contra, escucha tras escucha, detalle a detalle, al final descubres que esa imagen devuelta, con sus virtudes y sus defectos, es la mas fiel fotografía de tu interior que has podido observar en eones,…

Empty podría cumplir con creces con nuestro festival recorriendo la A-23 y A-22, plantarse en Monzón y descargar su show presentación de Omnia Amet Lorem, última joya editada hasta la fecha, y los asistentes al Black Templar Extreme Metal Fest quedaríamos mas que saciados. Una fotografía en blanco y negro de la podredumbre moral y ética de una humanidad que, como a todos los grandes imperios, se le empiezan a ver las costuras, dejando patente su VACIO contenido, y no tardará mucho en caer. Una gira, por otro lado, que les ha llevado a recorrer gran parte de la geografía patria, alargando sus tentáculos hasta la vieja Europa y llegando incluso a cruzar el charco.
Pero no, estamos hablando de Empty, y sabemos que nada está escrito para una banda que, como hemos dicho, se sale de toda norma.
Si el pistoletazo de salida a esta gira que comentábamos, presentación de Omnia Amet Lorem, se producía con dos shows exclusivos, en su Zaragoza natal y en Madrid, con unos setlist centrados exclusivamente en el material perpetrado en sus inicios, la cita montisonense vendrá marcada por el regalo que los zaragozanos se marcarán con sus seguidores desempolvando a las faldas del milenario castillo templario una maravilla como es The House Of Funerary Hymns, criatura que este año cumple la década y media de vida.

Un auténtico viaje en el tiempo para quienes pudieron disfrutar en su día de esta oscura historia de terror y angustia, una oportunidad única para los que, con el tiempo, hemos descubierto en Empty el espejo perfecto en el que reflejarnos. Un regalo envenenado, una manzana a la que será imposible no hincarle el diente cuando las oscuras notas introductorias de Funeral Prelude empiecen a oscurecer los cielos de la ciudad templaria.
… deuda saldada, como decíamos, y ya, si eso, el domingo, tras el festival, el mundo conocido puede seguir viniéndose abajo como lo lo está haciendo desde tiempos inmemoriales, mientras The House Of Funerary Hymns resuena en nuestros oídos como epitafio final,…


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