Presentando el Black Templar EMF II: MASACRE

Por Carlos Citoler

Masacre, o lo que es lo mismo, el puntal y «Academia» de músicos extremos colombiana por excelencia, llegó para poner el broche de oro a un cartel que se antoja difícilmente superable en futuras ediciones del Black Templar Extreme Metal Fest. Y nos encontramos solamente en la segunda edición,…

Alex Okendo, Antonio Guerrero y el tristemente fallecido Mauricio «Bull Metal» Montoya germinaron la semilla de la Palma de Cera en la que se ha convertido la carrera de Masacre. Provenientes de otros proyectos, los tres coincidían en su voluntad de dotar a su música de mayor agresividad, mayor potencia, más velocidad. La unión de fuerzas dio como resultado un buen puñado de demos que no tardaron en cruzar el charco, en dirección a la vieja Europa, donde el propio Euronymous estuvo cerca de ficharles para Deathlike Silence.

Quien sí consiguió sacar del underground local y exponerles mundialmente fue la potente Osmose Productions, condensando los colombianos en Reqviem, su primer largo oficial, la rabia, violencia y oscuridad que venían destilando desde sus inicios, elevada a la enésima potencia en un álbum que está considerado como uno de los pilares del Death Metal mundial. El caldo de cultivo en el que la Palma de Cera germinó, un Medellín donde el narcotráfico, la violencia y la ley del más fuerte campaban a sus anchas, siempre ha alimentado el ADN de Masacre, y a cambio, los muchachos han sabido poner voz, música y rostro a quienes quedaban fuera de las ecuaciones oficiales.

«Academia», como decíamos antes, por la que durante estos casi cuarenta años han pasado muchos de los músicos extremos medellinenses, aportando su saber hacer para que la Palma de Cera continuase creciendo, evolucionando desde su primitivo Death Metal descarnado hacia propuestas mas elaboradas, más técnicas, pero sin perder su apego a la tierra, sin olvidar que las raíces a través de las que se alimenta Masacre siguen aferradas a una tierra que, hoy como ayer, necesita de su rabia y líricas para seguir creyendo en el futuro. Poco importó a su legión de seguidores que en 2004 optasen por el inglés en su tercer largo, Total Death, ya que la sabia que seguía recorriendo el tronco de Masacre continuaba siendo la misma, misma actitud, misma fiereza, mismo mensaje. Temas como Slaves of Death y Death Metal Forever conviven en la memoria colectiva al lado de clásicos como Imperio del Terror o Cortejo Fúnebre, sin que el fin ni la actitud cambie.  

En la actualidad, con la figura del polifacético Álex Okendo al frente de la formación, la maquinaria de Masacre se encuentra más engrasada y en forma que nunca, con la experiencia y el poso de haber sobrevivido donde muchos de sus contemporáneos no lo lograron, llegados recientemente de una gira norteamericana más que exitosa, demostrando que su Total Invasion Of Death tiene todavía mucho que decir, el hoy quinteto colombiano hará un hueco en su paseo por la Vieja Europa para encontrarse con viejos amigos como el también eterno Vicente Paya y sus Unbounded Terror, y descargar a las faldas del centenario castillo montisonense su particular y emotiva forma de entender el Death Metal, contagiarnos de su espíritu de lucha y demostrar, si es que hacia falta hacerlo, que lo que une el extremo, la música en general, es más fuerte que lo que desde fuera quiera separarnos.

Masacre, haciendo honor a las Palmas de Cera de su tierra, están más altos, más fuertes y más reivindicativos que nunca, y Monzón y su Black Templar Extreme Metal Fest serán testigos de excepción del eterno florecer de los colombianos.

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