ARRECIFE EN VIVO. Lanzarote (5/10/24)

Crónica de ElSolodetransyl.

En el intermedio entre Bala y Fu Manchu, se acerca una pareja y me dice él: «Soname a túa cara»(Manda cojones, a 2022 km del Transyl y me van a desenmascarar en Lanzarote). Ante mi cara de perplejidad, continúo: «Sí, de festivales como o Resu…»Hostia ¿del Resu? Pero si en el Resu somos 20000 personas. Tanto da, me imagino que será de coincidir en el Desert Stage, o de unas mallas “discretas” que llevé puestas todo el Resu de 2023. Lo importante; pensaba que me habían desenmascarado a 2022 km de distancia, cosa que por otro lado me hacía gracia, pero no, la identidad de «Elsolo» seguía intacta. Lo último que esperaba cuando abandoné a su suerte al grupo de 11 adultos, 2 niños y 2 bebés con los que me alojaba en el «Barceló Active Resort» de Costa Teguise, era hablar gallego y beber licor café, en el intermedio de Bala y Fu Manchu, con una pareja de Ourense a los que les sonaba mi cara del Resu, que habían ido hasta Lanzarote desde Galicia para ver a Fu Manchú. En aras de convencer a algun@ de los 11 adultos que estaban conmigo en el hotel, sacrifiqué a las dos primeras bandas, John Doe y Tensö. ¿Si fuese padre podría haberme acompañado uno de los niños? No. Así de rotundo, porque una estúpida ley canaria no le permitía al festival el acceso a los menores de 18 años ( artículos 44, 45 y 47 de la Ley de Espectáculos Públicos de Canarias- Resumidas dicen esto » a partir de las 23.00h, los menores de edad no pueden estar en un recinto acotado que venda alcohol). De hecho el festival no le quedaron más cojones que tragar y buscar soluciones. Están recogiendo firmas para que esta ley cambie, porque en Galicia y otrad C.C.A.A. esta ley no existe (si queréis colaborar con la recogida de firmas podeis hacerlo en el link https://www.change.org/p/en-canarias-queremos-ver-conciertos-en-familia-con-menores-de-edad?recruited_by_id=7fbee0b0-8631-11ef-840c-3f7d0c298f58&utm_source=share_petition&utm_campaign=psf_combo_share_initial&utm_medium=copylink).

Dicho esto, en el fondo sabía que era malgastar saliva y esfuerzo convencer al grupo de 11 adultos que me acompañaba de vacaciones (ell@s son más de Viva Suecia, Vetusta Morla, Dua Lipa…) así que aproveché para hacer una previa en la piscina, para algo había pagado el régimen de «todo incluido». Entendedme. Si llego a ir desde la apertura de puertas, habría estado solo desde las 18.00h hasta la 1.30 am como mínimo. Las probabilidades de pillarme un ciego, importante e innecesario, eran inversamente proporcionales a las probabilidades de ver a Fu Manchu en condiciones. Me quedó pena por John Doe, a los que había escuchado en Spotify, como no el día anterior, y me interesaba su directo. El hecho de salir en el cartel del «Arrecife en Vivo» tuvo como consecuencia que los buscara en redes, me gustara su música y los pusiera en mi radar.

Llegué al Muelle de Cruceros sobre las 20.15pm isleñas. Había un retraso de unos veinte minutos sobre el horario oficial, lo que permitió que viera el concierto de Bad Manners íntegro. Está banda de ska, fundada en el Reino Unido en el año 1976, hizo bailar al personal en el recinto. De hecho, a ojo de buen cubero, me atrevería a decir que había algún que otro turista británico entrado en sus sixties que habían ido a verlos a ellos. Cuando el bolo de entraba en su recta final, di una vuelta y aproveché para cenar algo. Precios razonables: 3,50 ración minipizza artesana redonda (muy buena por cierto), 5€ caña grande (el barril no era de mi añorada Estrella Galicia), 2,50 la Coca-Cola…nada que me pareciese un atraco a mano armada, como ocurre en otros festivales que no hace falte que nombre. Esperaba, eso sí, una mayor afluencia de gente. El día anterior había tocado Tarque, y en los vídeos que colgó el festival en Instagram el muelle parecía estar «full-house». Parte de culpa debió ser porque Tarque fue gratuito, mientras que Fu Manchu, Bala, John Doe, Bad Manners y Tensö costaban 38,50€ g.g. incluídos, que tampoco me parece un precio prohibitivo, todo lo contrario.

Terminado el concierto de Bad Manners, era el turno de Bala. Y aquí hago otro inciso. La idea por parte del festival de poner un DJ entre banda y banda, me pareció cojonuda. En lugar de pinchar música vía altavoces, tener a un profesional amenizando la espera al personal, le da otro toque. Por problemas con la técnica, el tiempo entre grupo y grupo fue más largo de lo que Bala, el festival, la parroquia y el Dj esperaban. Y ese fue otro punto a favor de la organización. Hasta que no tuvieron el problema técnico más o menos solucionado, Bala no subieron al escenario.

El rato de espera, a pesar de haber ido a mi bola, fue divertido. El carácter isleño es extrovertido y la camiseta de “1000Mods” que llevaba me abrió puertas a conversaciones, donde mis interlocutores estaban, solo por esta vez, con una caña más que yo. Ver a Bala a pesar de todos los problemas que tuvieron («concierto accidentado pero bien bonito» dijo Anx, guitarrista de Bala) fue una pasada. Uno de los colegas que hice en primera fila me comentaba que habían tocado en Las Palmas, en una plaza con aforo para 100 personas y que había sido la hostia. Los palmeños se desplazaron hasta Lanzarote para verlas de nuevo y crearon un buen rollo cojonudo entre las primeras filas. Otra vez volví a ser testigo de cómo se crea un vínculo especial entre el público y una banda. El tirón de Bala es más que justificado. Lo dan absolutamente todo, se dejan la piel y parte de los instrumentos en el escenario: momentos en los que se le caía parte de la batería, y rapidamente iban los técnicos a echar un cable a V. que seguía a las baquetas como si nada pasase, concentrada en la música.

No quiero pasar por alto sus letras. Escuchad «Equivocarme» o «Prisas» de su último álbum que vio la luz el 26 de abril del presente, de nombre «Besta»: son letras tan sencillas como necesarias en una sociedad que está educando a sus hijos hacia una perfección utópica cuyo destino real, en muchos casos, será la destrucción (inconsciente) de personalidades y como consecuencia de ello, de personas.

Llegó el momento de Fu Manchu, y el momento de que servidor le diga a sus anfitriones isleños que no. Que no tenéis razón. Ojo, igual fue el mismo tío en dos sitios distintos del festival a distintas horas. Tanto da. En dos ocasiones me dijeron que era el único concierto que daban Fu Manchu en Europa. La primera, por educación y no entrar en un debate absurdo, no dije nada. Pero la segunda vez que me lo comentaron no me pude callar. Le respodí que era el único bolo que daban en España, pero que luego se iban a Alemania, cosa que tampoco era cierta, porque acabo de ver que el próximo bolo que dan a fecha en qué escribo esto (8/10/24) es en Grecia. Pero, es obvio que yo me ajusto más a la realidad de la gira, al igual que es obvio que está anécdota es un relleno que no aporta nada a la crónica…¿o quizás si?

Si los dos clicks que he hecho en internet no mienten Fu Manchu llevaban desde 2016 sin pisar suelo español. Probablemente no hayan tocado en su vida en las Canarias. Y este es otro puntazo de la organización. Si me lamento que Vigo está lejos, y ver a una banda de primer nivel me supone un esfuerzo, tanto laboral como económico, importante…imaginaos a los canarios (o los baleares). El lema del Arrecife En Vivo es «Desde 2013 persiguiendo conciertos junto al mar». Y me quedo con ese gerundio «persiguiendo». El verbo no puede ser más acertado. Comparado con los canarios (o los baleares), en Vigo tenemos somos de alguna manera afortunados: hay una (¿pequeña?) escena muy interesante; salas que agendan viernes y sábado de octubre a junio; Oporto está relativamente cerca; solo nos falta el puto AVE que llegue de una vez a la ciudad olívica. ¿Y los isleños? A los canarios (como a los baleares) no les quedan más cojones que pillarse un avión, para ir a un bolo. Y ahora vendría el argumento «pero ellos tienen descuento precisamente por vivir en las islas». Ellos sí. Pero las bandas no. A un festival como el Arrecife probablemente no le salga a cuenta organizar el mismo. Por eso el que hayan llevado a una banda como Fu Manchu supone un triunfo de la organización acojonante.

Y por fin llego a la parte musical: Fu Manchu salieron rondando la media noche de Arrecife. De fondo la imagen de su último trabajo «The return of tomorrow», que vio la luz el pasado 14 de junio del presente año. Primer concierto de la gira europea (aunque me lo terqueara mi anfitrión) fueron sobrios, sin mucha parafernalia, pero eficaces. En el stoner es el sonido, la música la que habla. Nada de mascotas, ni pirotecnia, ni polladas visuales…y eso es precisamente lo que me atrae de este género: que es puro, joder. Desde el primer riff hasta el último golpe de baqueta fue una sucesión de baile, de pogos y de felicidad. Sin imposturas. Todo puro. Real. Enérgico, coño!!!

Arrecife en vivo os habéis colgado la vitola de festival a seguir por mi parte con semejante organización y cartel.

Por mucho años más «persiguiendo conciertos junto al mar».

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