Por Tatto Digiorgio
A las 7am ya estábamos en el buffet del hotel. Bueno, en realidad era una especie de desayuno continental mejorado. El caso es que nos pegamos un buen desayuno para ser tan temprano, prestos a poner rumbo a Seul con el objetivo de no llegar más tarde de las 12 acojonados por el tráfico. Tiempo suficiente para hacer los 150km. No fue el caso jeje, y las 10 de la mañana ya estábamos en un centro comercial de Seul haciendo compras de ultima hora. Ya sabéis, regalitos para la familia, algún encargo y algún souvenir que te quieres llevar.
Sobre las 13h ya estábamos en casa de la madre de Pedro para empaquetarlo todo y revisar bien todo el equipaje. La verdad es que la señora se ha portado fenomenal con nosotros en esta andadura. Por la tarde nos fuimos a dar un voltio para estirar un poco las piernas por un parque cercano viendo algunas plantas, ya que la otra opción era estar en su casa toda la tarde tirados como fardos.

Sobre las 19h vino a buscarnos el taxi rumbo al aeropuerto. Tardamos hora y media en llegar. Y al llegar al control de facturación, llegó la sorpresa, nos pasábamos en 8kg. Entre los regalillos y los CDs que intercambiamos, que prácticamente volvíamos con los que llevábamos, y claro, la madre y la suegra de Pedro que le habían echado 10kg de comida como cuando vas al pueblo y te vuelves con los chorizos y los canastos de huevos. El caso es que liamos una buena en el aeropuerto para recolocarlo todo, repartiendo los 8kg de sobra entre el equipaje de mano para no tener que tirar cosas o pagar entre 500 y 600 pavos de exceso de equipaje. Nos libramos por los pelos a costa de un buen sofocón.

El vuelo salió una hora más tarde de lo previsto. Nos esperaban 9 horas hasta Abu Dabi, y nada menos que 8 horas de escala… Decidimos quedarnos allí tirados ya que íbamos muy cargados y no había cuerpo para pillar el visado provisional para dar una vuelta fuera del aeropuerto. El último tramo de viaje fue bastante tranquilo y pudimos descansar entre el Lexatin y que el vuelo iba relativamente vacío, de manera que pudimos usar filas enteras de asientos para ir tumbados. Llegamos a Barajas sobre las 20h, bastante puntual, pero entre nuestra torpeza habitual, no nos dimos cuenta que los bultos especiales como los instrumentos, salían por otras cintas…
La verdad es que lo hemos pasado de puta madre y hasta ahora nos sigue escribiendo la gente de allí. Tenemos un montón de solicitudes de amistad de gente con la que hemos coincidido, además de interesantes propuestas de bandas coreanas para que les echemos un cable para montar algo en España, hasta alguna gira por Europa que hemos declinado por no quedarnos días de vacaciones. Y por supuesto, muchas opciones de poder volver a Corea y aprovechar a dar el salto a Vietnam, Indonesia o Malasia, donde nos han contado que están loquísimos. Japón queda descartado ya que cuatro macarras con actitud, lo que ha enamorado a Corea, por allí ya no cuela. Osea que estad atentos, que en tres o cuatro años, habrá un nuevo diario de gira de EMBLOODYMENT por el sudeste asiático.
De momento, os espero a tod@s el sábado 26 en la Lets Go de Parla, repartiendo cera en el Knuckle Fest.

