Previa – Bleed Out Tour – WITHIN TEMPTATION. Mirando a los ojos a la eterna tentación…

Por Carlos Citoler

La ansiada doble cita se sitúa peligrosamente sobre el precipicio de Diciembre, mes repleto de sueños de niñez y pesadillas de madurez, luminosos días aquellos que tienen toda la vida por delante, pero fríos y llenos de ausencias para quienes nos sobra lo que resta de la misma.
Mes de reuniones, celebraciones, de peligrosos reencuentros en los que dos extraños se aferran a un pasado común, tan lejano como olvidado por ambos, para descubrir que son auténticos desconocidos.

Ella vuelve a tu casa, tras casi treinta años desde su partida, y aunque ha visitado el barrio en multitud de ocasiones, al amparo de grandes festivales o bajo la protectora ala de grandes nombres de la escena, está vez es especial, ya que se enfrenta, cara a cara, a la crudeza del reencuentro a solas.

Mucho ha llovido desde las primeras miradas a escondidas, desde el descarnado Enter, puro como un juego de niños que están aprendiendo a conocerse a si mismos. Borrosos recuerdos de parvulitos, inocentes, que se aferraban a Restless y a la homónima Enter como tabla de salvación. Ella exhalando aquella dulce y adictiva oscuridad que emanaba de sus cuerdas vocales con naturalidad pasmosa, dando forma a las aterciopeladas tinieblas en las que cada nueva nota era un descubrimiento, el pozo al que lanzar la moneda que convirtiese en realidad tu deseo, mientras Grace sonaba de fondo, irresistible miscelánea de oscuridad con dulce y fastuoso algodón de azúcar.

Las miradas sabían a poco y, sin saber cómo, llegó el primer roce con aquella piel gélida y pálida como la nieve (que también quema al tacto), tatuando tu ser al ritmo de The Dance, baile maldito que embrujó un futuro que ya solo concebías danzando a su vera, aceptando gustoso la eterna condena de ser su The Other Half (Of Me) por el resto de la eternidad. Si el precio a pagar por mares de tiempo sobrevolando la oscura bruma que protegía vuestros encuentros, asido a su frágil cintura, era la entrega de tu perdida alma, gustoso aceptabas el pago, mientras aquellas sonrojadas mejillas no se alejasen a mayor distancia de la de un suspiro de tu boca.

El tiempo, cruel juez, pasó y al ritmo de Mother Earth os hicisteis mayores, y por mucho que ella continuase tatuada en tus retinas como la eterna Ice Queen, delicada reina de hielo a la que proteger, al ritmo de Caged crecía en tu interior la oscura certeza de que nunca un mortal pudo atrapar entre sus brazos la inmensidad de una Diosa. Por mucho que rompieses tu voz en el ojo de la tormenta, clamando al ingrato cielo que darías la vida por ser su Never-Ending Story, suplicando detener el tiempo y el espacio en aquel mismo instante a su lado, la realidad de tu nimiedad a su lado se materializaba en Deceiver Of Fools, la sinfónica sirena de aviso de que su barco pronto levaría anclas y no había sitio para ti en él,…

… Y The Silent Force significó la confirmación de esa partida, si no su marcha carnal, si espiritual. Tras la majestuosa y angelical Intro, See Who I Am ya era una declaración de intenciones de que ella había crecido, y algunos dirán, madurado, con mayor rapidez de lo que tú lo habías hecho. Jililan (I’d Give My Heart) se convirtió en el anuncio de la banda sonora de tu corazón rompiéndose tras su adiós definitivo, mientras que la omnipresente Stand My Ground fue el estruendo de una nueva Supernova mostrándose a un infinito universo.
Desesperado, perdido, llegaste incluso a suplicar a los burlones Angels un milagro que la retuviese a tu vera, pero su burlona y perversa risa es todo lo que tus ruegos consiguieron. El cielo te dejó claro que, en adelante, tras el adiós definitivo, solo te quedarían Memories a las que aferrarte, y que solo el cruel destino sabía si, en un futuro muy lejano, en algún lugar, Somewhere, volverían a reencontrarse aquellos dos niños inocentes que descubrieron juntos lo que era la vida.

Pero, aún abatido, decidiste que hasta que su barco se alejase, hasta que ella partiese definitivamente, aprovecharías cada segundo a su lado, con la vana esperanza de dejar una marca en su corazón, en The Heart Of Everythings. Remendando los jirones que los celos y What Have You Done habían hecho en tu Frozen corazón, te aferraste a la irreal ilusión de que el vago mañana trajese consigo de nuevo vuestro momento, vuestros Our Solemn Hour, y no dudaste en rezar a la falsa cruz, The Cross, por conseguir invertir el fatídico caminar de las agujas del reloj. Creíste que cogido de la Hand Of Sorrow, viajando en su oscura y sinfónica estela, volveríais a aquellos días de niñez en los que eras para ella All I Need , despertando del mal sueño que el reloj dictaba. Pero el cruel juego del destino no entiende de atajos ni de emboscadas, y cuando escuchaste de sus propios labios que todo estaba perdonado, Forgiven, tomaste conciencia de que su barco hacia ya tiempo que había zarpado,..

Sin embargo, antes de que la cegadora luz la devorase, relegando al olvido todo lo vivido, la más dulce de las noches, al son de una etérea Black Symphony os unió para siempre en un eterno baile en el que todos los recuerdos de niñez volvieron a tomar forma, materializándose en su dulce voz, acariciando tus mejillas con los oscuros riffs del ayer. Solos ella y tu, como lo fue ayer, danzando sobre orquestales nubes con las que arroparos y que los inocentes juegos de niños se convirtiesen en realidad; solos tu y ella,  bajo el púrpura resplandor de la misma luna nueva que os unió, rodeados de los mismos pétalos de rosas negras que ayer juntos cultivasteis,…

Tras su partida, con tu vista clavada en el traicionero horizonte, mientras los últimos ecos de su recuerdo llegaban a ti en forma de moribundas olas muriendo a tus pies en la desolada playa, la danzarina melodía de Shot In The Dark te avisó de la llegada de los blancos nubarrones que anunciaban la tormenta de luz que estaba por venir. Por mucho que su recuerdo habitase en todas tus In The Middle Of The Night, su huida, rápida, Faster, era una carrera sin vuelta atrás, y por mucho que soñases con que ella tomase la Starway To The Skies de vuelta, la discotequera Sinead era el golpe de gracia a tus últimas esperanzas.

El tiempo pasó, y las noticias de su The Q-Music Sessions llegaron, pero preferiste no revisar el buzón, cerrar el correo y cortar todo contacto con el mundo exterior, cada vez más luminoso y vacío.

Los corrillos de chascarrillos trajeron a tus oídos que ella había crecido, se había hecho mayor, evolucionado, convirtiéndose en una reconocida y feroz Hydra, rodeándose de nuevos amigos, Whole World Is Whatching, echando mano de divas injustamente expulsadas a patadas del Paradise. Por un momento, quisiste agarrarte a aquellos tímidos guturales de Silver Moonlight y volver a meterte en su menguante oscuridad, pero pronto descubriste que el falso reflejo de ésta no aguantaba ni siquiera un asalto.

El paso del tiempo fue erosionando los recuerdos, desmitificando vivencias y caricias de niñez hasta convertirlos en vagas evocaciones difícilmente distinguibles de deseos no cumplidos, y ya no eras capaz de recordar si su intento de Resist llegó o no a tus oídos en su día, tal vez lo retomases con la aparición de su ultimo grito silenciado, clamando al mundo que ella esta agonizando, desangrándose, Bleed Out. Bajo la loable intención de salvar el mundo, de abanderar un futuro mejor, su voz se alza capitaneando la utópica idea de una rotura y cambio total,… Pero, para qué? Para quién?,…

Como decíamos, ella, la música de Within Temptation (de quien creías que estábamos hablando?) vuelve a la cuidad, desnuda, sin grandes corazas en las que escudarse y a pecho descubierto, cara a cara. De la mano de Tarja, aquella Diosa expulsada en su día del paraíso y que, lamiéndose las heridas, ha conseguido volver a brillar como una estrella de su carácter merece. Acompañada también por …,  por …, bueno, por sus nuevos amigos, Alex Yarmak, Annisokay y Blind 8.

23 y 24 de Noviembre, de la mano de Doctor Music, en fechas demasiado cercanas a festividades muy propicias a desilusiones recurrentes, a dolorosas ausencias y a sueños de niñez desenmascarados, y en dos recintos, Sant Jordi Club y Palacio Vistalegre, que desenmascaran o subirán a los altares a quien, siendo niños, nos descubrió la atrayente maldición de una oscuridad que hoy creemos más que enterrada, Within Temptation.

¿La respuesta? Solo la obtendremos plantándonos ante su imponente figura, mirándola de nuevo a los ojos y averiguando si en su interior, tras esas mismas cuerdas vocales que de niño te hicieron soñar, continúa latiendo el frasco del dulce veneno que te hizo desear morir a su lado.
Si es así, si todavía queda lugar para ambos en aquella infantil y tierna oscuridad, el esfuerzo por salvar el mundo puede seguir mereciendo la pena. Si por el contrario el frasco agotó sus esencias, puede empezar el último y macabro baile, porque ya no queda nada por lo que merezca la pena luchar,…

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