Por Franchô «El Bárbaro» / Fotos de Maro Black 666
Poco imaginaba yo hace un par de meses que me vería nuevamente entre cuatro paredes, recibiendo golpes desde todos lados y con los oídos sudando la gota gorda para asimilar los gritos y el sonido que me envolvía, mientras sonreía como el chaval que dejé atrás hace muchos años. Estaba otra vez en un garito jevi escuchando música a todo trapo y metido en medio de la gresca. La cosa surgió por coincidencias de la vida, como casi siempre. Un cambio de trabajo, una entrevista a un desconocido que se acabó uniendo al equipo, una charla casual sobre música… y pum! Allí estaba en la celebración de un primer aniversario de dos asociaciones que de la noche a la mañana se convirtieron en pulmón e impulso de los conciertos de black y trash metal en España.

El paseo por Vallecas hacia el local me recordó viejos tiempos de largas pateadas por Madrid. Un bocata para coger fuerzas para la sesión y a seguir. Paso perezoso, no había prisa. Dejando atrás el estadio de Vallecas solo tuve que caminar unos últimos metros para llegar a la «The Godfather». Llegaba temprano. Mi colega aún no había llegado. Tráfico en Madrid. Cero novedad. Era algo que no echaba de menos viviendo en mi norteña Galicia. La terraza del bar de al lado ya apuntaba a que la sala estaría a rebosar de criaturas oscuras. Hacía mucho que no veía tanto cuero, pinchos y cinturones de balas reunidos en una misma ubicación. Me tomé una birra tranquilamente mientras esperaba y filosofaba conmigo mismo. La velada se anunciaba extensa. Apertura: 21H00. Conciertos hasta las 00H00. Sesión de DJ hasta las 03H30. Pfff… ¿Estoy viejo para esto? Una semana antes había tanteado después de demasiados años un concierto jevi en sala pequeña. Había sido increíble ver que viejos conocidos seguían tan activos como siempre. Pero esta noche era mucho más larga. Mucho más intensa. Apartando los fantasmas de la duda me apuré la cerveza y volví a la entrada de la sala. Allí estaba ya Mr. Txus Warlock. La persona que acababa de conocer en el curro pocas semanas atrás y que ya me había ofrecido la posibilidad de volver a meterme en el mundo del metal. Black Metal. De cero a cien. Joder… enganchado a tope. No tardó en presentarme a la gente de la organización y a varios de sus colegas. Unas risas más tarde ya me encontraba charlando de viejos y nuevos tiempos. Qué fácil lo pone esta gente para sentirme acogido. Me ponen al día de los fregados en los que andan metidos y los planes que tienen para apoyar y promover con todo su corazón la música que les apasiona. Un placer de conocerlos a todos. De diez.
21H30. Sello al dorso de la mano. Vamos para dentro. Quintessence Metal Club y Metal Legacy Alcorcón presentan su concierto aniversario. Todas las entradas vendidas. Un llenazo. Los grupos: AVLAK, thrash y death; y OMISSION, blackened thrash metal. Yo… ya me jode… pero ni **** idea de que grupos son ni qué implican ya esas categorías. ¿Debería haber estudiado? Seguramente… Pero la verdad es que me apetecía dejarme sorprender. Y vaya si me sorprendieron…





Ahí estaban los Avlak, afinando sus instrumentos y repasando el setlist. ¡Y a reventar los altavoces! Sonaron brutales. Pasión y energía pura en el escenario. Delante de uno de los altavoces tardé en darme cuenta de que la cabeza ya se me movía sola, rodeado de un público que se fue viniendo arriba durante la actuación. Headbanging, pogos, muros, un monitor que casi sale mal parado en medio de la batalla… un sano empujón de Warlock me metió en medio del fregado. Un momento… ¿todo dios está gritando «Uruk-hai»? Por Crom… eso parece. ¡Luuume! Y así volvemos al inicio. Disfrutando de la noche como el jevi que llevaba años dormido. Vaya noche. La intensa actuación de los Avlak acabó con un ataque directo a la aorta. Literalmente. Una púa lanzada desde lo alto del escenario acabó aterrizando en mi pecho, unos centímetros por encima del corazón. Tengo testigos que pueden declarar en mi favor. Señales, señales…

En el cambio de bandas subieron los presidentes de cada asociación. Agradecimientos y emoción de parte de Maro de los Quintessence y Óscar de los Metal Legacy. Un año y mil eventos promoviendo el Metal a fuego y decibelios. Llegando incluso a ser los culpables de proporcionarnos con el festival de metal extremo más gordo de España. Brutales. Épicos. Dignas las dos asociaciones de todos los elogios posibles por su esfuerzo y su buen hacer. Y todo sin ánimo de lucro, pero con muchas ganas de disfrutar de la música que los une y que les llena. De compartir las noches en buenos conciertos y con mejores personas. En resumen: unos fenómenos. Venga. Un descansillo. Respiramos un rato. Un poco de aire fresco…





Y Omission ya comienza a atronar dentro. A por la segunda sesión. Los Omission eran intimidantes. Su poderosa música, fruto de la veteranía y el saber hacer, se sumaba a su presencia en el escenario. Su puesta en escena, brutal. Debo reconocer que me quedé flipando con el aspecto del bajista: el hermano favorecido del malo de Jack Slater III (para quién entienda la referencia) o un trastornado Floki. El cantante, una locura lo que hacía con su voz mientras tocaba endemoniado. El guitarrista y el batera unos putos bestias. ¿Y mi sensación? Joer. Tengo que ponerme al día. En esta ocasión no hubo tanto movimiento de la masa. La gente disfrutó hipnotizada el espectáculo, siguiendo a la banda con gritos y puños al techo. The Godfather tembló bajo las canciones de Omission.
El espectáculo terminó antes de que me diese cuenta y yo estaba como un niño pequeño de lo mucho que lo había disfrutado. Ya no sé ni que hora era. Me daba igual. El evento cambiaba de localización. Nos vamos al «Algo Salvaje». Risas, charlas, gente nueva como si fuesen viejos conocidos. Todo aderezado por la música seleccionada por Maro Black, Txus Warlock, Raúl «Parches» y «Nazly». Con una gran selección entre las cuales, en mi gran ignorancia, solo distinguí «Alma Mater» de Moonspell y «The Raven» en respuesta a mi petición de Rotting Christ (de lo poco que conozco a día de hoy… gracias Maro!). Y así hasta que se encendieron luces y apagaron altavoces. Ya eran más de las 03h30. Habían pasado siete horas desde que tuve mis dudas sobre mi supervivencia. Tras charlar y despedirme de la gente durante un buen rato más, volví a hacer camino hacia el hotel. Cerca de las cinco de la mañana podía escuchar como algún pájaro madrugador comenzaba a cantar. No recuerdo la última vez que había estado en una situación similar. Solo podía sonreír mientras caminaba esa última media hora por las calles de Vallecas. Una sensación me envolvió durante todo el recorrido: quería más. Gracias a todos por una noche increíble. Gracias Mr. Warlock.


Un comentario sobre “Crónica OMISSION + AVLAK 16.11.24 (sala Godfather, Madrid). Metálico (re)encuentro.”