Banda: ELVEN SORROW Disco:The Sorrow Of The Elves Sello:Fiach Prods/Condate Legacy Año:2024

Por Carlos Citoler

Desmontando al Monstruo

De nuevo surfeando las movedizas arenas del Dungeon Synth y del Dark Ambient de la mano de Varg The Mighty, o en este caso, su alter ego, Elven Sorrow, y desmontando The Sorrow Of The Elves, su cuarto y último largo, las pocas certezas a las que todavía podíamos aferrarnos.
Alguno de los que ya pintamos canas, no es el caso del bueno de Varg, necesitamos asociar la incursión de la electrónica en la música como el cáncer que acabó llevando al abismo del «ya no molan como antes» a nombres como Paradise Lost, Theatre Of Tragedy y un sinfín de agrupaciones con tinte «goticoso» que, en su día, se dejaron reducir por los cantos de sirena que provenían de maliciosos unos y ceros diabólicamente encadenados,…
La modernidad y el uso de «maquinitas» acabó matando al sentimiento que, condensado en siete notas y parido por una mente humana, hasta aquel momento nos había hecho llorar disfrutando del mejor invento que la humanidad se había sacado de la manga en cientos de miles de años de erguido caminar,… Sí, no? O no? O qué sé yo ya,…

Cuarto largo del joven Varg The Mighty, a quien tuvimos hace escasas fechas de visita virtual por nuestra humilde morada de REA con motivo del lanzamiento del debut de L’Espectre que Alimenta la Flama Dels Ancestres, proyecto donde el joven músico catalán colabora con la parte más siniestra de Von Pax, cabeza visible de Barbarian Swords. Ya en su día las maquinaciones del dúo nos sacó a hostias de nuestra zona de confort, sumergiéndonos en un inquietante viaje a lugares escondidos en nuestro cerebro a los que, por nuestra salud mental, prometimos no volver; como no podía ser de otra forma, al enterarnos de que Elven Sorrow maquinaba volver a la carga, nos lanzamos de cabeza para hacernos con el billete de ida a esta nueva escapada a lo prohibido. Así nos va, hay adicciones a las que es mejor no resistirse,…

Dos temas de largo desarrollo, superando ambos los veinte minutos de duración, dan forma a The Sorrow Of The Elves, que de la mano de Fiach Productions y Condate Legacy ha visto la luz en formato de cassette físico el pasado 27 de Diciembre. Con presentación gráfica de la mano de Óscar Jiménez «Oskart» (ojito al arte del guitarrista de Halflighted,… ) y la colaboración de Grace Boylin en asuntos sonoros, Elven Sorrow suma a la particular ecuación de su música profundas y enigmáticas letras, que a través de oscuros susurros nos dan una pista del significado del nombre de la one-man-band.
Dos temas muy distintos entre si, esa es una de las pocas certezas que me quedaron claras a primera escucha. The Lone Gibbet Reigns, cara A del trabajo, no llegó a calarme en las primeras escuchas, no del modo que sí lo hizo el tema que da nombre al mismo. The Sorrow of the Elves es una jodida oda a la melancolía, el claro ejemplo de que los fríos instrumentos electrónicos cobran alma cuando un corazón humano está tras ellos. El uso de sintetizadores y demás artilugios modernos deberían echar para atrás a este ya viejo y cansado escuchante, la fría tecnología asusta de primeras, pero a ver quién es el guapo que no cae rendido a los pies de la calidez y tristeza condensada en los más de veinte minutos que dura está joya. Lo confieso, rendido a la primera escucha.

Tras ella, muchas más cayeron, y lo vuelvo a confesar, todas deseando que acabase el primer tema para sumergirme en la oscuridad y el placer culpable que me proporcionaba The Sorrow Of The Elves, la cara B. Curiosamente, y una prueba más de las crueles tretas del destino, la enésima escucha de The Lone Gibbet Reigns, aislado del mundo y agazapado tras mis auriculares, alerta por los continuos flickers de viejos fluorescentes que ya pedían su sustitución a gritos, en la fría y blanquiverde soledad de un pasillo de espera, la puñalada de The Lone Gibbet Reigns acabó por llegar, clavándose en mi espalda como oxidada daga, tan fría, tan distante, tan etérea y repetitiva como me gustaría imaginar que el joven Varg la ideó en la oscuridad de su guarida. Putas manías de viejos las de dar una y otra oportunidad a una música que no te llega a entrar de primeras,…

Pero el destino siempre juega a doble carta, ambas marcadas, y para acabar de certificar que uno ya no puede fiarse ni de su sombra ni de las certezas acumuladas en, mi caso, ya casi medio siglo, en fechas posteriores a recibir por parte de uno de mis camellos de confianza el adelanto de este cuarto largo de Elven Sorrow,  la «hora feliz» de Bandcamp, primer viernes de mes en el que la plataforma cede la parte de sus honorarios a las bandas que logran seducir a sus seguidores ese día, me hizo recalar en la-los desconocida-os para mí, Ravenlore.

Auspiciados bajo las etiquetas «Gothic Doom Metal» y «Female Vocalist», nada podía salir mal, y a ciegas me lancé sobre su álbum debut homónimo. A ciegas, sin mirar a los lados ni encomendarme a nadie, y poco destrozo pasó con lo que había podido pasar,…

Los temas de este debut de «el-los-la» «polaco-polacos-polaca» se fueron sucediendo mientras yo, curiosamente, me dedicaba a otros quehaceres, no recuerdo exactamente cuáles, pero eran otros. Como música de fondo, el programa matinal de la radio o la televisión que dejas sonar mientras te dedicas a tus historias, hasta que un tema, una palabra, una canción, llama tú atención y dejas de hacer lo que estabas haciendo para sentarte en el sofá o acercarte a la vieja radio y prestarle atención. Lo extraño es que el tiempo pasaba, pasaba, y yo seguía enfrascado en mis tareas, de poca importancia imagino porque no soy capaz de recordar cuales eran.
Ni la perfección de la música, o lo impolutas y variadas de las voces, tanto femeninas como masculinas, lograban llamar mi distraída atención hacia la música que sonaba de fondo.
Tal vez algún pensamiento pasajero sobre la cantidad de pasta que se había tenido que gastar la banda en su debut, por la extrema calidad sonora del «producto» obtenido, más tratándose de un primer trabajo. Pero nada, nada me sacaba de mis quehaceres ni llamaba mi atención, y eso que en teoría, con semejante carta de presentación, tendría que estar babeando ante el reproductor. Nada, la nada más absoluta,…

Hilándolo con el debut de Elven Sorrow, me voy a limitar a copiar y pegar la carta de presentación de Ravenlore en sus redes, sin añadir ni restar nada, tal como la IA la creó, a ambas, a la banda y a su carta de presentación:

Ravenlore es una banda virtual de metal gótico sinfónico que surgió como un tributo a los pioneros del género y para reavivar la oscura belleza y el poder del estilo. Inspirándose en bandas como Tristania, Theatre of Tragedy, After Forever, Therion, Dimmu Borgir y Sirenia, Ravenlore combina riffs pesados, arreglos orquestales y atmósferas inquietantes.

Pues eso, que, quieras que no, me quedo más tranquilo, pero mucho más tranquilo, al comprobar que a la todopoderosa IA le queda mucho por aprender de la sensibilidad, de la oscuridad, de los sueños y pesadillas que la imperfecta mente de un artista como Varg es capaz de imaginar, crear y dar a luz.

De momento, primeros minutos de partido y llevamos ventaja en el marcador gracias al golazo de Varg, veremos como se recompone el equipo IA y qué efectivos saltan al campo para intentar igualar la contienda,…

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