Top 10 álbumes de 2024 para Jimmy Escorpión. (El que calla pero pica y mata)

El sr. Jimmy Escorpión ya apareció hace poco en su gran articulo, donde daba en pequeñas pinceladas, su experiencia en el año 2024 de las 100 bandas que había visto (puedes leerlo aquí). Como él se autodenomina, es un «Hijo de puta», pero es nuestro «Hijo de puta», y aunque la mayoría de veces quedan en nuestros chats internos, de vez en cuando le dejamos salir a la luz para que deje ver lo que realmente es, un personaje atípico dentro de nuestro salvaje mundo musical, que vale más por lo que calla que por lo que cuenta, a pesar de su Metalpako interior que es el más fácil de intuir. Pero como buen compañero y amigo que es, se transforma como un buen camaleón en lo que requiera en esos momentos REA, sea para un bolo underground como para ver a un dinosaurio rockero en sus últimos momentos de vida. Ese es el Escorpión de REA. (Kikemaiden).

La presentación de esta lista debería haber significado mi expulsión inmediata de REA. Atenta contra sus principios fundacionales, a saber: reivindicación del underground, apoyo a la escena nacional, divulgación de novedades… Mi lista sólo comprende una producción española y la rubrica una vaca sagrada del kalimotxerismo patrio. Ninguna de las elecciones es un debut. Prácticamente la mitad ni siquiera son metal. Hasta incluyo un superventas de pop que se regodea impunemente en el uso del autotune.

Yo ya les advertí a Kike y César de que soy un hijo de puta. Pero ellos se empeñan en quererme igual. En cualquier caso, pretendo ser honesto (al menos en esto) y listar los álbumes que hasta la fecha han sido mis diez discos más recurridos de 2024. En menos de un año serán otros, porque los deberes pendientes son inmensos, pero hoy – y sin ningún orden en particular – son estos:

BLOOD INCANTATION – “Absolute Elsewhere”.

Como si una civilización alienígena me hubiese introducido una sonda rectal para navegar con ellos por una dimensión paralela. Varios pasos adelante en su arriesgado cometido de hibridar el death metal y el progresivo setentero. Se mudaron a grabar a Berlín, se empaparon de la vieja escuela local (colaboración de Tangerine Dream incluida) y les salió la que para mí es su obra magna hasta la fecha y ello sin desmerecer sus dos anteriores largos.

CHAT PILE – “Cool World”.

La banda sonora del hundimiento del midwest americano, desindustrializado y abandonado al trumpismo y al terraplanismo. Páramos de asfalto, angustia entre cables, despojos del desarrollismo capitalista. Un furioso estallido de noise y sludge sobre los cimientos de su prometedor debut dos años atrás.

ULCERATE – “Cutting the Throat of God”.

Si Blood Incantation están llevando el death metal hacia los confines del espacio exterior, estos neozelandeses lo sumergen en las oscuridades profundas e insondables del pozo interior del oyente. Puro nihilismo. Ocupa la cúspide de muchas de las listas de lo mejor del año con todo merecimiento. En directo resultaron sobrecogedores.

GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR – “No Title as of 13 February 2024. 28,340 Dead.”

Otro lienzo instrumental majestuoso de los quebequenses. Sin usar una sola palabra, evocan el drama y la tragedia del conflicto árabe-israelí. Post-rock lleno de sentimiento y rabiosamente antibelicista de la mano de los maestros del género desde hace tres décadas.

JUDAS PRIEST – “Invincible Shield”.

Y lo han vuelto a hacer. Halfie y equipo ensanchan la leyenda del sacerdote con otro pepinazo de heavy metal. Una banda inmortal que, frente a todo pronóstico, ha superado la partida de la mejor dupla de guitarristas de la historia para añadir, ya en su vejez, otro dignísimo capítulo a su medio siglo de trayectoria. No les podemos estar más agradecidos por tantos años de felicidad.

BLACK CURSE – “Burning in Celestial Poison”

Un colosal muro de sonido entre la opresión y abrasión del death metal y la la sordidez y la tenebrosidad del black. Tres cuartos de hora sofocantes. Después de esto y Blood Incantation, me pregunto qué carallo está pasando con el agua de Denver.

THE CURE – “Songs of a Lost World”.

El canto del cisne de otro dinosaurio del rock. Su caso es todavía más disparatado que el de los Judas, al lanzar los de Robert Smith el Día de Difuntos su disco más inspirado de los últimos 35 años y una de las cimas de su prolífica carrera. Un álbum de una belleza etérea y una tristeza inconsolable, que para mí quedará irremediablemente unido a la dolorosísima pérdida de mi padre, a los 20 días de su publicación.

ORANSSI PAZUZU – “Muuntautuja”.

Estos psiconautas finlandeses llevan sus tres últimos álbumes explorando los rincones más lúgubres de la psicodelia. Tres obras transgresoras y mágicas. Esta, depende del día, podría ser el mejor. Trabajo de enorme madurez y apabullante dominio del sonido por una de las bandas más inspiradas del panorama internacional. En la gira con Sólstafir me hicieron flotar.

ROBE – “Se nos lleva el aire”.

Un artista fundamental en la música española. Revolucionó las aceras en los 90 con el rock penitenciario, politoxicómano y transgresivo de los Extremoduro. Ahora en solitario, más maduro, más sabio, también más ñoño y menos asilvestrado, pero con la capacidad intacta para escribir una nueva colección de futuros clásicos del cancionero popular. Patrimonio cultural nacional, como la catedral de Burgos, el cine de Berlanga o la tortilla de patatas. Matiz: el disco se publicó a finales del ’23 y con eso cumple el filtro cronológico de Kike.

CHARLI XCX – “brat”.

Si un álbum de pop comercial, femenino y juvenil es, además, una obra mayúscula que se convierte en paradigmática de los tiempos que vivimos, pues se mete en la lista y no pasa nada. En el extremo contrario de todo lo anterior, esta es música sobreproducida hasta el delirio, mercantilizada hasta la náusea, pero pura dinamita para la pista de baile. Lluvia de temazos. Ya os avisé de que soy un hijo de puta.

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