Por Sammael F.H. / Fotos de Maro Black 666
21 de Diciembre, solsticio de Invierno. Puerta de la última y mas fría estación del año, en la que todo marchita a temperaturas cercanas bajo cero (o directamente bajo cero) con votos de renovación al año siguiente. Como todo ciclo que se cierra, solo quedan las cenizas de los cartuchos quemados dando aún consistencia a la llama que se ha ido manteniendo viva a lo largo y ancho del año. Y así fue con la agenda 2024 de Quintessence Metal Club. Una de las asociaciones que más ha crecido y más se ha hecho oír a lo largo de su primer año de existencia. Una historia llena de locura y pasión, con momentos buenos y momentos aún mejores. Y aún queda por ver que deparará el ciclo siguiente. Aquel que llaman 2025 tomando como referencia a un revolucionario hebreo tomado como “Mesías” por aquellos que creían en lo que predicaba. Aún siendo varios de sus más cercanos seguidores los que tergiversaron sus palabras en pos del negocio puro. Poco hemos cambiado en algo mas de dos milenios, por mucho que se nos llene la cabeza con ínfulas de supuesta “evolución social” mas allá de círculos concretos.

Sin embargo, y como acostumbra Quintessence, ese cierre de ciclo no fue silencioso ni apagado, no. Ni mucho menos. Aún guardaban una salva de fuego, locura y pasiones extremas para iluminar, dar calor e incluso incendiar las almas que viven por y para las artes oscuras extremas desde Madrid a lo largo y ancho de la península ibérica, abarcando incluso parte del extranjero. Los invitados de honor de esta última noche, los que iban a poner toda la carne en el asador, serían Undead. Siendo profetas en su propia tierra tras una larga y ardua gira europea. Y los castellonenses The Art of Butchery, volviendo a tierras madrileñas tras más de 20 años sin hacer acto de presencia. Siendo el lugar de reunión de tamaña cita la sala The Godfather, en plena avenida Payaso Fofó tras bajar mas allá del estadio del Rayo Vallecano y, como podréis imaginaros, decorada con motivos temáticos de cierta saga peliculera del propio Scorsesse.
Como profesional que es uno, o al menos intenta serlo, marché hacia la sala con algo de tiempo a sabiendas de lo maravillosamente bien que funciona el cada vez mas masificado Metro de Madrid (sí, esa parte va exageradamente cargada de sarcasmo). Sin embargo, una vez llegue allí me percaté de que cometí un tremendo error de cálculo y no precisamente por llegar tarde, no… El hecho es que, cuando llegué, me dí cuenta de que me iba a tocar esperar casi una hora desde la apertura de puertas a las 21:00 hasta un arranque, puntual eso sí, que no ocurrió hasta las 22:00. De todos modos no es ningún problema habiendo tan buena compañía como la que ofrecían mis queridos “sospechosos habituales” corriendo jugoso zumo de lúpulo por el gaznate para dar calor a un frio cada vez mas intenso a medida que la noche iba cerrándose sobre nuestras cabezas.

22:05 hora zulu: entrando al lugar y poniéndome cómodo entre las primeras lineas de fuego, Undead comenzaba a su vez a encender los fogones, a muy buena potencia desde un primer acorde disparado con fuerza y ganas. Provocando una “Discordia” que se ofrecía como apertura de un set que atronó y movió a un aforo cuasi completo desde una primera instancia. Lo que fue una actuación impecable a nivel técnico también fue acompañada de todo un derroche de ferviente actitud desde el primer momento. Aún así, tras un “Blood Enemy” proveniente de dicho 1er EP con el que Undead inició su carrera hará ya casi 10 años, V. Repulse disculpó su aparente falta de actividad debido a una lesión en la rodilla de la cual estaba recuperándose. Y digo aparente porque, ¿qué ue mas se podía pedir? Realizar una tarea de “frontman” completo, abarcando tanto voces como guitarra no es una tarea sencilla por muy glamourosa que se nos llegue a vender a todos los ajenos a los entresijos de un directo. ¡Nada de lo que disculparse, sobre todo siendo el show un señor pelotazo!

Tras esta breve pausa continuaron sin bajar el ritmo. A los primeros acordes de “Demon of a Thousand Lies” la noche prosiguió con un set que abarcó toda su discografía sin dejar nada fuera de lugar. Desde los primeros EP’s hasta sendos “Existential Horror” y “Putrefactio”, restallando desde los propios ritmos de Siebe Hermans, quien con su cadencia marcaba la chispa incendiaria para así poner en marcha el motor de las motosierras a manos de V. Repulse y Alice von Hell. Mientras que el bajo de James Surt, quien volvió a los mandos de dicho instrumento puntualmente para esta cita final, apuntalaba las bases del chasis sobre los que esta máquina demoledora se cimentaba. Aplastando en el mejor de los sentidos posibles tanto a numerosos fans acerrimos de Undead (reconocibles por llevar camisetas y sudaderas por bandera), exultantes de verles cerrar su gira 2024 como bien merecidos profetas en su propia tierra. Como al resto de la audiencia entre la que se encontraba quien esto os cuenta. La Godfather en una cuasi-integridad a nivel de aforo se postró a los pies incluso antes de terminar con un “Beyond Divine Regulation” que sirvió como colofón a esperas de un 2025 aún mas brutal y mejor.



Después de un breve discurso ceremonial y el sorteo perteneciente a la porra Pagan Yule que Quintessence organizó en las semanas previas, llegaba el turno de The Art of Butchery. Mientras los veteranos castellonenses estaban preparando sus afiladas armas de guerra, hubo un pequeño detalle que me dejó a cuadros por la comicidad implícita. Pues, ni corto ni perezoso, ¡Rivas se acercó a nuestro queridísimo Scheitan, preguntándole que si no podría encargarse el de cubrirle en voces! ¡Ni que decir tiene que fue totalmente de broma, como una buena carcajada demostró poco después! De todos modos, por si a alguno de los expectantes que como yo pudiera cazar ese momento al vuelo. Y debido a ello le pudieran entrar las dudas. TAoB arrancó en breves instantes los motores de su brutal maquinaria, con todo un alarde de maestría y brutalidad presente desde el primer segundo de la explosión.

¡Y menuda explosión! ¡Prolongada más allá de una hora de set sin descanso alguno! TAoB tenían ganas de mostrarle a Madrid lo que llevaba casi 20 años perdiéndose y vaya si lo hicieron. Por si eso no era suficiente tambien colaron, junto a su enorme EP “The Beginning”, hasta 4 temas inéditos del próximo LP en su setlist. Dicho LP, aún sin titulo, será lanzado en este mismo 2025. No voy a destripar (nunca mejor dicho!) cuales son esos temas en si pero si puedo decir, lo que puedes oir en The Beginning es tan solo un pequeño calentamiento. También puedo comentar que se marcaron una cover de lo mejorcito que ha parido Carcass. “Incarnated Solvent Abuse” sonó con tremenda furia homicida de las manos de Daniel Ayala y Tony marcando las bases en batería y bajo respectivamente. Para que los cortes y laceraciones de las guitarras de Alexis y Paños, junto con el ya mentado Rivas a voces, dieran un espectáculo tan macabro y atroz como brutal y devastador.




Si Undead dejó un listón potencial muy alto (recordemos, no soy amigo de comparaciones en cuanto a bolos), TAoB no se quedaron atrás ni por asomo, siendo la única diferencia el regustillo que dejaban las composiciones de sendas bandas dentro de un mismo estilo. En muy resumidas cuentas, la conclusión es que el cierre de la Agenda de 2024 de Quintessence Metal Club fue una doble sesión letal de Death patrio del bueno que cortó tanto hielo como frio, dando calor en todos los sentidos. Al mismo nivel que una explosión termonuclear o una sesión de Spa en el mismísimo averno pudieran dar. A todo lujo y comodidad para todos los presentes.

Detalle personal que me encantó y que atestigua sin duda lo vivido era el hecho de que la cohorte de fans de Undead estuvo presente a lo largo de todo el show. Para mi es lo que cabría esperar si me preguntáis siendo sin duda algo de agradecer. Pero no sería la primera ni la última vez que veo “espantadas fortuitas” en mitad de un bolo por parte de fans de X o Y banda cuando su set termina. Eso último por desgracia ha sido muy común este 2024 que según escribo ya hemos dejado atrás. Pero quiero aprovechar para hacerlo presente y que sirva para crear conciencia y, por lo menos, que sirva como propósito para este 2025 cuyos frutos aún están por llegar.
