Texto, fotos y demás paranoias: Elsolodeltransyl. Carteles: Mamá Ladilla y Vigo Rock Crew. Special Guest Starring: El Diablo de la Chupitada (viernes) y Edifizio Rubensfrito (sábado); Contacto con el Solo para quejas, insultos, agradecimientos, contratarlo como comercial del Rin-Ran: @elsolodeltransyl en Instagram.


A última hora había decidido irme a casa. Estaba cansado después de trece horas de curro en la farmacia, y aunque parezca mentira, no me apetecía ir solo al festival organizado por Vigo Rock Crew con motivo de su sexto aniversario. Pero apareció un whatsapp de mi hermano en mi móvil. «¿Qué haces? «El sabía que estaba currando y me quedaban 5′ para salir. Esa pregunta hizo que mis planes de volver a casa para descansar y dormir se fueran a tomar por culo.
Pero retrocedamos 24h antes. ¿Porqué necesitaba descansar al margen de la jornada marotoniana de chollo del sábado? La respuesta es Mamá Ladilla, pub Transylvania, viernes 7 de marzo. Confieso mi pecado: la primera canción de Mamá Ladilla que habia escuchado en mi vida fue 10h antes de su concierto en el Transyl, ese viernes 7 de marzo. Acompañado por Quintí, el diablo de la Chupitada, hicimos lo que mi mujer llama «el recorrido del Solo». Cenamos en el Rin-Ran antes del concierto: patatas fritas, un bocadillo de calamares para el Diablo, y medio de asado con queso para llevar para el Solo. Las patatas estaban tan calientes que Quinti metió el tubérculo en la caña de 1906, ante mi estupefacción. Pero como soy fácil de liar, probé. ¡Chavales haced lo mismo: frías o calientes, las patatas fritas mojadas en birra son bocato di cardenali! Después de esta gilipollez (que poco o nada aporta a la crónica…o sí) pagamos la comanda, anduvimos los 200 m hasta el Transyl, y de inicio nos encontramos con una sala que auguraba una floja entrada. Estaba completamente equivocado. Pasadas las 10 de la noche comenzó el «chou» de Mamá Ladilla, y en el pub había un 80-85% de aforo. Algo que me gustó es que no me encontré con «los parroquianos habituales» del Transyl. La gente que acudió al concierto eran fans de la banda y se las sabían todas (menos yo, que parecía un holandés de Erasmus en tercera fila).

Mamá Ladilla llevan en activo desde 1994, y si Rateyourmusic.com no me engaña tienen 12 álbumes de estudio. Sí que los conocía de verlos en carteles de festivales, pero no les había prestado atención ¿Por qué? Quizas por prejuicio, no lo niego. ¿Qué me encontré? Unas letras llenas de retranca, de sorna, cantadas por Juan, guitarrista y único miembro (si RYM no me vuelve a mentir) que lleva desde el año 94. Ojo, porque Juan a la hora de cantar hace parecer sencillo movidas, para mí gusto, supercomplicadas. Ejemplo: la velocidad a la que canta ciertos temas, mientras se marca un riff. Más ejemplos: entiendo que desde el año 95 cantando «Cunnilingus Post Mortem» (Autorretrete, 1995) ya te sale sola, pero es una maravilla de tema surrealista con un punto de dificultad memorístico, importante. En el apartado musical, otra hostia en la cara para mís prejuicios. Los tres impecables. Poco puedo decir que ellos no sepan. Hicieron que una tarde-noche lluviosa de marzo, se convirtiera en una fiesta en la sala con temas como «Se dice Heavy Metal», «Gatitos», «Monger Woman», «Chanquete ha muerto», «Jamón Beibe» o «Naces, creces, te jodes y mueres» entre otras. En resumen, primer concierto del finde al que fui más por compromiso en un principio ( Quinti era uno de los fans de Mamá Ladilla que se las sabía todas, yo era el estudiante de Erasmus holandés) con el que llegué con muy buen rollo para cama, para afrontar la jornada marotoniana del día siguiente, sábado en la farmacia.
Mi chip del sábado currando se centraba en mantener las ganas que le tenía al festival organizado por Vigo Rock Crew en la Sala Máster. La razón era Raze, que habían entrado a última hora en cartel por la baja de Kuna de Odio. Mi principal hándicap era como sobrellevaría las 13 h de curro, con solo 5h de descanso después de ver a Mamá Ladilla el día anterior.
Aguanté con esas ganas de festival hasta las 21.30h, que me dio la pájara y mi cuerpo y mi olla me pidieron papas…hasta que vi el whatsapp «salvador» de mi hermano del que os hablaba al principio: «¿Qué haces? «Eran las 21.55 y bajaba la verja a las 22.00h. Lo llamé de inmediato y le expliqué que había un festival, pero no me apetecía ir solo (WTF??) Él, a priori, era reacio porque el heavy en particular y la música en general se la pelan, así que le di 5′ para que se lo pensara. Para mi sorpresa accedió. En el tiempo en el que llegué a casa de mi hermano (también conocido bajo el apodo de Edifizio Rubensfrito) y se acicaló «para encajar» en el ambiente, la primera banda ya estaban en el escenario. Yo me estaba mordiendo las uñas pensando qué el primer grupo que estaba tocando igual eran Raze y me los estaba perdiendo. El atuendo de Edifizio: chupa de cuero y la única camiseta negra que debe tener: Resu 2022.
Llegamos a la Máster y el personal estaba en la calle. Nos habíamos perdido a Black Bomber. Me habían hablado maravillas de esta banda de El Bierzo, con una pegada y un rockandroll al más puro estilo Motörhead. Durante mi jornada laboral, les pude pegar alguna escucha de fondo y me parecieron una banda totalmente recomendable. No los habré podido ver en el Vigo Rock Crew fest, pero sí que desde ahora seguiré sus pasos.


Cambio de grupos. Primeras «milnueves» y venga Edifizio vamos para delante que quiero ver bien a Raze. En activo desde 2007, si Metallum no me miente, con un parón que duró entre 2016 y 2019, tienen en su trayectoria un LP editado Mankind’s Heritage (2015), tres singles ( el último de 2024: The same Killer) y un EP: Grave for the Weak (2020). ¡Y en este 2025 sacan material nuevo! Buenas noticias para la comunidad thrashmetalera, porque estos tíos tienen un directo superpotente. Tuve una conversación postconcierto con Liber (guitarrista de Raze desde 2019, también vocalista de Hour Glass y Strikeback) y entre otras muchas cosas, algunas me las guardo para mí, le dije que me habían recordado a Kreator. «Hostia pues me mola lo que estoy oyendo, porque antes me dijeron que si les recordamos a Destruction. Y tanto una como otra son dos bandas que sigo». Los que me leeis sabéis de mi debilidad por Strikeback. Raze tocando también Thrash metal, son otro rollo, porque aquí quien compone es Caco, su cantante y bajista. Por eso me gustó ver a Liber fuera de ese rol al que me tiene acostumbrado de frontman y arengador de masas. En Raze su papel es más de actor de reparto, guitarra en mano. Siguiendo con el símil cinematográfico, Raze es una película coral, donde todos los actores están de sobresaliente.
Terminados Raze, Edifizio y yo tuvimos que llenar el buche, si no queríamos que nos diera una pálida. Dirigimos nuestro camino hacia el Rin-Ran, y mi hermano descubrió el famoso «bocadillo de asado con queso del Solo». Le prestó tanto, que hicimos bises.
De vuelta a la Máster con el estómago lleno, nos encontramos en el escenario con Sound of Silence. Banda asturiana que lleva activa desde 2003 y permitidme el exabrupto: ¡ Puto y maravilloso descubrimiento de banda! Ya les había echado una pequeña escucha en mi jornada maratoniana, y lo primero que me llamó la atención es su elección del idioma: death metal melódico en castellano. Acostumbrado a escuchar esta clase de bandas en inglés, el entender qué coño estaban cantando fue para mí un punto a favor. Y en sala… en la sala, ¡la hostia que pedazo de concierto se marcaron en la Máster! A los seguidores de SoS no os descubro nada, pero a los que no los conozcáis echadle una oída, por poner un ejemplo a su último EP, Primus Capite (2022), porque lo que se escucha en estudio, lo multiplican a la enésima potencia en directo, y por lo poquito que he leído por ahí de reseñas de conciertos suyos, es la tónica habitual. Son animales de directo, que se dejan la piel en cada bolo y que conectan con el público desde el primer acorde.



Mientras escribo esto me he llevado una sorpresa agradable al verlos anunciados para el Resu. Los que hayáis comprado entrada para el festival, SoS estarán en el escenario que más pega con ellos: el viernes en el Chaos Stage, los mosh, los circle-pits y el lío están asegurados. Allí espero encontrarme con Sabino, co-presentador de los Rea Metal Magazine, bajista de Escuela de Odio, que me imagino irá acompañado de su hijo Xoanel. Sabino, Xoanel, emplazados quedáis.
Para terminar esta crónica de dos noches, comentar varias cosas: – No me esperaba el viernes el tirón de Mamá Ladilla. Estuvieron a punto del soldout en el Transyl. – Al igual que no me esperaba el sábado entrar en la Sala Máster y ver qué había 3/4 de entrada. El fin de semana del 7 y 8 de marzo fue de viento y lluvia, con lo que la respuesta del personal en ambos días fue por un lado inesperada, y a la par agradable por ver las dos salas casi llenas. – La organización del Vigo Rock Crew estuvo de diez. Que cumplan muchos más años agendando tan buenas bandas, y haciendo los festivales a partir de las 10 de la noche, que con mi horario sanitario me viene de puta madre. – Me dejó en el tintero la aportación de Kuna de Odio. Por lo que he leído en redes han hecho el himno de la Vigo Rock Crew. Detrás de Kuna de Odio me consta que hay gente involucrada con la escena viguesa. Seguid así. – También queda en el tintero el bolo de la banda portuguesa Derceitus. Seré sincero, no les hice mucho caso. La única razón de tal falta de respeto fue el estar pendiente de mi hermano, que con su única camiseta negra que tiene, ya bastante hizo al acompañarme a un festival que no va con él.
Y ya por último: – Tanto Mamá Ladilla como el VI Vigo Rock Crew le dieron un toque de color a un fin de semana donde las condiciones meteorológicas invitaban a quedarse en casa.
Dormir poco, currar 13h el sábado y poder asistir a ambos eventos, convirtieron un fin de semana que se antojaba rutinario y de bajón, en un fin de semana cojonudo. El esfuerzo valió la pena.
