Crónica del Vera Rock: un festival dinámico en Vigo. Sala Master (10/05/25).

Texto y fotos: Elsolodeltransyl.

1. Intro: Mi gato (y no, no hablo de la canción de Rosario).

Yo tengo un gato. Se llama Fitzpatrick y venía de “paquete” cuando conocí a mi mujer. Lo llamamos Pipo, es un “gato-perro” mimoso y dependiente y, además es un liante. Cuando empecé a conocer a la gente que se movía por las salas de Vigo y alrededores, y con gente me refiero a músicos y a público, me llamó la atención el cariño que le tiene la parroquia del metal a estas criaturas que nos acompañan en nuestras casas.

Ahora que he captado vuestra atención de la forma más inverosímil, os voy a hablar del Vera Rock, que rinde homenaje a una gata.

2. Mónica y Santi y su labor que va más allá del Vera Rock.

Vera es la gata de Mónica y Santi. No tocan en ninguna banda, pero están completamente ligados con la música en directo, sobre todo con el rock y el metal. Forman parte de ese cada vez más reducido grupo de personas, que acuden habitualmente a los conciertos en salas. No pertenecen a ninguna asociación, pero es el tercer año consecutivo que organizan un festival. En 2023 llevó el nombre de su perra Yerba, el año pasado de su otra gata Senda y éste, como os digo, le tocó a Vera.

El primer año que organizaron el festival, fue para celebrar las 50 castañas que le caían a Santi. Y “desde ese año le hemos cogido el gusto”. Viéndolo desde fuera ellos dos tienen un mérito del carallo. Por varias razones:

– Al no ser una asociación no tienen ningún tipo de subvención. Ellos asumen el riesgo económico.

– El cartel es todo un acierto. En las tres ediciones tuvieron la sabia decisión de tocar prácticamente todos los palos. Yendo desde lo instrumental, pasando por el stoner, el rock gótico, el death metal y el punk. Hecho para todos los gustos de forma que el cartel no se queda anclado en un género en concreto. Para mi gusto es un festival dinámico.

– Porque programar a cinco bandas no es tarea sencilla. Primero hay que encontrar a las bandas adecuadas, “yo las conozco en los conciertos, si me gustan les pido el contacto y si pueden venir para mediados de mayo, pues de puta madre” me comentó Santi a toro pasado, una semana después en el Transyl. Estamos hablando de un evento que organizan entre ellos dos, cada banda tiene sus circunstancias, por eso como bien dijo un emocionado Makoi, cantante de Sulf-atär al final de su bolo: » un ano Santi, un ano para montar todo este cirio, mecagonaputa» ( notadelSolo: en gallego año, se dice ano, no nos llevemos a confusiones absurdas). Ergo, el Vera Rock se empezó a organizar en mayo de 2024.

– Previo al inicio del festival hubo un “picoteo previo”, cortesía de los dos. Tortillas, empanadas, tarta… y seguro que más comida que se me escapa, para cerca de 150 personas que asistieron al Vera Rock. Y ese es otro éxito tanto de Santi y Mónica, la cantidad de peña que son capaces de mover (“yo muevo peña”, es una expresión muy viguesa) para que vayan al festival.

La razón es porque son de la clase de gente que se hace querer, que son super generosos y porque como os comentaba, cada año traen a cinco bandas de distintos palos, con una calidad y un directo que se merecen una reseña en esta web.

Max & Bull,

3. Llegada a la Master: Max & Bull, Stasia Momento y Sandforce Music Factory y la tortilla.

Llegué a las 8.30pm, entré en la sala donde sonaban los acordes de Max & Bull, grupo de stoner con toques electrónicos y de corte experimental. Formado por guitarra y batería, es una banda apta para mentes abiertas, para aquellas personas a las que no les importe salir de su zona de confort. Reconozco que me costaron al principio, pero su propuesta me ganó quizás por psicodélica.

Si hay un grupo que ha repetido en las tres ediciones, es Stasia Momento. Me comentaba Mónica: «es nuestro grupo residente» y » queremos dar a conocer a Stasia Momento a la gente» .

Stasia Momento

Conmigo los dieron a conocer en su primera edición en 2023. Ese año estaban como cabeza de cartel Bloodhunter, pero yo tuve un «crush» con Stasia Momento. Tanto es así que fue el tercer grupo que más escuché en 2023 en Spotify. No se me borra de la cabeza ese descubrimiento de SM: su propuesta me pareció totalmente distinta a otra que hubiese visto en un concierto de rock. Os parecerá una gilipollez, una cursilada, pero me sentí un auténtico afortunado.

Os cuento: a las voces tenemos a Olbap (voz masculina) y a Reb (voz femenina) formando un dueto super carismático, con mucha presencia y con actitud. El bajo corre a cargo de Rody Liveratum, que en un momento del bolo se pone una máscara, recordándome a un personaje que podría salir de una peli de Kubrick. La guitarra, programación y sintetizadores las lleva KK Overlord, miembro fundador junto a Olbap.

Olbap arenga al personal con madera de «rock star», botas de cuero sobres los bafles, mientras Reb teatraliza todas y cada una de las canciones, con sus gestos y sus movimientos bien caracterizada tanto con los cuernos que se pone en la cabeza, como con su vestuario. Esta caracterización de toda la banda hace que la performance llega a un punto que es hasta onírica. En 2023, quizás por la hora, consiguieron en una especie de ensoñación transportarme hasta el «The Bang Bang Bar», de la (serie) Twin Peaks, dando un concierto íntimo, intimista y perfecto.

En este 2025 tocaron más temprano, salieron super enchufados desde el principio y tuvieron mayor afluencia de público. La idea de Mónica y de Santi de dar a conocer a Stasia Momento la van consiguiendo: «Me dijo una chica que no los conocía y que le habían encantado». Este año me faltó una copa para volver a darles la turra como hice en 2023, cuando los descubrí. Tenemos una joya en Vigo, y esa joya es Stasia Momento.

Sandford Music Factory

Desde Ferrol vinieron Sandford Music Factory. Me pillaron en un momento donde el estómago me pedía jala (necesitaba tortilla) así que solo vi mitad de su concierto. Técnicamente impecables, hacen un rock que bordea el stoner y el grunge. Otro acierto de Santi y Mónica al tocar un palo totalmente distinto, consiguiendo ese dinamismo en cuanto a estilos del que os hablaba al principio. Con cuatro álbumes de estudio desde su debut con “Melted to Oblivion” (2008), “Awen” (2011), “Natural Behavor” (2015) y “Altospeaker” (2023) es un grupo que, viendo el espacio de tiempo entre el segundo y tercer trabajo, y sobre todo entre el tercer y cuarto disco, habrán pasado por altibajos, períodos de inactividad hasta el punto de poner sobre la mesa qué hacer con el proyecto. Todo esto es opinión y a pesar de haber visto mitad de su concierto, si han pasado por todos esos momentos, me alegro de que sigan en activo y haya tenido la suerte de verlos en directo, porque como les dije por privado, «ahora os tengo en mi radar».

4. La misa negra de Sulf-Atär.

A los que si tenía en mi radar es a la banda de Ponteareas: Sulf-Atär. Esta vez el palo elegido fue el agro-metal. Con túnicas salieron carecterizados sus miembros al escenario. Durante una buena parte del concierto, Makoi, su cantante, estuvo con la capucha de la túnica y un velo que le cubría la cara. El cabrón soltaba guturales con la facilidad del que pisa uvas para hacer Albariño. No le pesaba el agobio del atuendo, hasta que dijo basta. Se quitó la túnica, enseñó pernera, y se quedó vestido con el clásico mandil de cocina. Ese mismo mandil con el hemos visto a nuestras abuelas hacer la comida cuando éramos pequeños. El show de Sulf-Atär, fue una misa negra maravillosa, donde el cantoral se basó en su en su EP de 2018, «Aurora Tenebris y su single de 2024, «Vermisdemos». No hubo comunión, no hubo hostia sagrada, pero sí nos bautizaron en sangre a los que habíamos confesado nuestros pecados en la barra. La penitencia fue pagar nuestras consumiciones y disfrutar de un bolo que me sorprendió por la buena ejecución de los temas, sobre todo la técnica de las guitarras. Al igual que con Stasia Momento, se me hicieron cortos.

5. La Sonora Demencia de unos dementes sonoros.

Demencia Sonora

Faltaba el último palo en el cartel: el punk. Demencia Sonora fue el grupo elegido y sin saberlo, tenía una cuenta pendiente con ellos. La anécdota me la recordó Diego su bajista, en la puerta de la Máster: » Un día tocamos con Ardora. Viste a Ardora, y cuando tocamos nosotros te fuiste a cenar a un chino con tus colegas». Cierto. Era mi cumpleaños e hice eso. Luego metí la pata, o no, al reseñar en IG el concierto de Ardora y contando que me había pirado a cenar a un chino en lugar de quedarme a ver a DS. En el Vera Rock, Diego además descubrió mis intenciones de huida de esa noche «tú vas a ver a Sulf-atär y luego te piras. Y te vas a perder a mí banda». Esa era la idea, pero lo que no sabía era que Diego, uno de los miembros con los que tengo más relación de ITP promotions, tocaba en Demencia Sonora. Muerto de la vergüenza ante semejantes acusaciones, bien fundadas y argumentadas, me quedé a ver el bolo de DS.

Alternaron temas propios con versiones. Diego me filtró, a posteriori, información valiosísima sobre el set-list: «La mitad del concierto no estaba en el setlist». ¡Me escarallé de la risa cuando me lo contó! Esas licencias solo se las puede tomar “un grupo punk del extrarradio vigués que lleva más de 15 años molestando y cada vez más alto”.

De sus temas propios me quedo con «El euro» y con «Deforestación» que si bien se compuso antes de que apareciese el problema de la empresa «Altri» vino muy a cuento que al final de la misma el personal terminara al unísono cantando «Altri Non» (os recomiendo que entréis en la página de “Greenpeace” y que os pongáis al día con este problema medio ambiental con la que la susodicha empresa pretende instalar una fábrica de celulosa en el bosque lucense).

Me pareció un acierto incluir, o someterse al comodín del público, con las versiones de Barricada: «Animal Caliente»; de Reincidentes «Vicio»; y esperaros que me paro en “Dolores se llamaba Lola” Momento, (¡¡momentazo!!) donde se subió Quintas, «jefe supremo» de ITP, que con ayuda del móvil «intentó» seguir la letra de una canción tan «desconocida» como «Dolores…» y aun así se perdió (a mí me pasaría lo mismo…o peor) para descojone mío, como de la propia banda que intentaba no perderse.

Demencia Sonora

Hacia el final invitarían a Mónica a subirse al escenario (y con ella siete u ocho personas más) que cantaron «No hay tregua». Buen broche para cerrar un festival que dejó tan buenas sensaciones, tanto entre las bandas como en el público.

6. Outro: lo que está por venir en 2026.

Cierro la crónica esperando que Santi y Mónica, tengan pensado cuál será el nombre del festival para 2026, y que ya estén empezando a hacer movimientos…Elsolodeltransyl estará allí y promete movilizar a sus colegas que este año no pudieron ir por diferentes razones. Y es que mi problema es que “no muevo peña”.

Deja un comentario