Por Sammael F. H. // Fotos cedidas por Rinzai_
Viernes 30 de Mayo, penúltimo día antes de que El Infierno comúnmente conocido como “Verano” extendiese de manera no oficial sus calurosas y pútridas alas. Aterrizando así y sulfurando toda superficie. Aún con dicha coyuntura, los algo más de 10 minutos andando desde la parada de la Avenida de la Ilustración, en la no tan ilustre Linea 7 del Metro de Madrid, hasta llegar a nuestro destino, el lugar de reunión de El Cónclave Oscuro, se sintieron como un extrañamente largo paseo. Digno de la primera parte de las desventuras que Dante Alighieri narró en tamaña epopeya acompañado de Vergil, representando el último algo que a día de hoy se ve como una rareza en la mayoría de mortales. El uso de razón.

Centrándonos un poco mas en lo que tenemos pendiente y dejándonos de delirios provocados por los aromas del diésel y el asfalto recalentados, propios de la coyuntura previamente narrada. En dicho barrio de Madrid, a media altura entre la mencionada estación y Herrera Oria. Había una cita de lujo en un lugar algo mas alejado pero, sin duda, más que a la altura para la ofrenda oscura que iba a acontecer en el mismo. La ubicación, La Sala Starving. Que con sus 2 pisos sirve perfectamente como pub y como “cripta” donde desatar rituales audiales con toda comodidad. Y el pretexto, la visita de Selbst y Aversio Humanitatis. Quienes de la mano de The Empty Hall Studio y Quintessence Metal Club en muy estrecha conspiración nos brindaban con su presencia tan solo un día antes de su presencia en el Fortress Fest en la mismísima Albión, o Reino Unido para entendernos. Siendo bajo dichas circunstancias un evento aún mas exclusivo y único.
Sobre las 20:30 hora zulú se abrieron las puertas de dicho inframundo particular. Un inframundo en el había cabida para unas 120 personas aproximadamente. Y si, doy una cifra tan concreta puesto que era la capacidad máxima de asistentes del recinto, haciendo lo que comúnmente se conoce como un llenazo. Nos acomodamos para el espectáculo que iba a acontecer para deleite de nuestra vista y oído. ¡Y menudo deleite, sin parangón! Desde un primer acorde Aversio Humanitatis entró con una potencia tal que no dejó a nadie a disgusto, quien no entró en éxtasis de primeras no tardaría demasiado en hacerlo. Y era tan solo el primer corte de un comienzo “Longing for the Untold”. El cual marcó la apertura de todo un ritual en el que las opresivas y oscuras atmósferas se adueñarían de la Starving y de nuestras almas, o los restos que aún poseíamos de la misma.

Y es que el cuarteto establecido por A.M., S.D., D.U., y J.H. entró como un absoluto maelstrom. Arrasando con toda esperanza, absorbiendo toda luz posible. Sobre un escenario apropiadamente situado en los previamente mencionados bajos de la Starving. Iluminado por tonos fríos como bien podéis comprobar en las imágenes (¡¡gracias Juanma!!) que humildemente acompañan la chapa de este caballero de triste figura. El setlist elegido siguió con “Prison of Shattered Glass”, siguiente tema del EP cuyo titulo comparte el tema que sirvió de apertura. Derivando a partir de ahí a temas de “Behold the Silent Dwellers”. Su último LP hasta la fecha ya que, a modo sorpresa y perfectamente encajados, como si del propio ojo del huracán se tratase, pudimos experimentar de primera mano la intensidad de 2 temas completamente inéditos que cayeron íntegramente y que, personalmente sospecho, pueden ser el adelanto de otra tempestad por venir. Contando con todo, podemos decir sobradamente que la tormenta perfecta se desató sin mas, sin amainar en cuanto a cadencia y potencia bajo ningún concepto.
Poco después de finalizar con “The Sculptor of Thoughts”, y tras una pausa bastante breve, entró Selbst con una energía arrolladora. Para algunos eclipsando por momentos al acto anterior a juzgar por como el publico llegó a agitarse con la propia fuerza del ciclón sónico al que nos vimos sometidos desde la propia introducción de “Silent Soul Throes”. Y es que Selbst sonó con una fuerza y agresividad inusitada. Hay a quien quizá le pueda parecer extraño con todo, ya que es cierto que, en lineas generales, Selbst siempre hace mas hincapié en un sonido que invita a la introspección profunda. Haciendo gala del mismo a través de densas atmósferas. Aún así y con todo, dicha agresividad siempre fue un componente parte de sus propias artes oscuras.
No había lugar a dudas, N. y los suyos vinieron con ganas de dejarse piel y alma en la 1ª visita de, esperemos, muchas a Madrid. Tal fue que, aquello que comenté previamente sobre la pausa breve, me sorprendió aún más de lo habitual. Todo buen conocedor sabrá de este hecho pero, para aquellos que no lo esperasen o desconozcan el hecho, Selbst y Aversio Humanitatis poseen una sinergia común muy estrecha y fuerte. La cual se materializo esa noche con un doblete de A.M y J.H. sobre las tablas, quienes acompañaron a M.O. y a N. de principio a fín. En toda una descarga llena de intensidad y energía que hizo repaso completo a la parte mas densa de la discografía de Selbst. Empezando por “Relatos de Angustia”, siguiendo por el actual “Despondancy Chord Progressions”. Abarcando sendos temas de cada trabajo con una carga extra de furia y veneno a cada verso vertido.

Esa no fue la conclusión final de esta noche, ya en las lindes del final tomo una deriva aún mas retrospectiva si cabe. Aún más misantrópica y destructiva si era posible de entrada, según cayó “An Ominous Landscape” sobre nuestras cabezas. Titulo inicial de dicho EP que en tan solo unos meses cumplirá su 10º aniversario. Para llegar a continuación a las orillas de su primer LP homónimo, tan introspectivo como el propio nombre de Selbst sugiere. Representado por “Instrument of My Own Destruction”. Encarnando así una ofrenda en ámbitos tanto físicos como espirituales en la que todo el publico que habitó la Starving aquella noche se sumó en una catarsis conjunta. A tal nivel que, sinceramente y a pesar de todo, llegó a hacersenos breve. Al punto de pedir un bis que, por desgracia, y siendo los culpables las inexorables agujas del reloj. Que como la hoja de La Parca caen cuando deben sin vuelta atrás, decidieron que era el momento de dejar marchar. Así hasta una próxima visita que, personalmente, dudo que tarde demasiado en materializarse en vista del beneplácito general que el combo plasmó y recibió de principio a fin.
