Papel, boli y objetivo: Elsolodeltransyl.
Miércoles 25/6: el caracol.

Un caracol. La mejor foto que tengo del miércoles del Resu es de este caracol. Las razones pueden ser varias:
a) que me comiera unas setas y estuviese flipando con el caracol durante horas y me perdiera el primer día del festival.
b) que llegara al festival con ganas de disfrutar de los grupos y no estar tan pendiente del móvil para hacer fotos y videos (este año no lleve cámara precisamente para no ser esclavo de un arte y de un aparato que no domino).
c) que no me esperase un primer día de festival, miércoles 25 de junio, con semejante afluencia de público.
Según nos acercábamos a Viveiro, el tráfico y el tiempo de llegada a destino, según Google Maps, iba en aumento.
El mismo problema nos encontramos para comer en nuestro sitio de siempre, el «Áncora», con lo que terminamos en un bar del puerto de Celeiro, que se vieron saturados ante tal afluencia de personal, que, a la hora de pedir para comer, fueron sinceros y nos dijeron que teníamos dos horas de espera como mínimo.
Huimos de la masa, y conseguimos víveres en una panadería cercana a nuestro lugar de residencia.
Pero la masa nos encontró de nuevo, nos envolvió en cuanto nos acreditamos y pulseramos. La «calle principal» del festival era una riada de gente, yendo y viniendo, moviéndose de un escenario a otro, como autómatas. De hecho, el Chaos y el Desert se quedaron pequeños no solo este primer día de festival, sino durante todo él. Con lo que avispado lector, la opción c es la correcta.

Pero vayamos a lo mejor del miércoles, del 40 al 1. En mis notas tengo apuntado que la banda de metalcore progresivo francesa Novelist fueron la campanada y el descubrimiento del día. Personalmente soy un poco escéptico con respecto a las bandas que tocan en el Main Stage que son, a priori desconocidas. Pero Novelist me ganaron por sus cambios de ritmo, por su estilo progresivo. Para muestra poneros en Youtube su tema «Coda», que da título a su álbum homónimo de este año 2025.
La banda californiana Stick to your guns está en el top 2 del miércoles. El Chaos estaba a tope con este grupo que lleva desde 2003 machacando escenarios a ritmo de hardcore. Prácticamente imposible meterse en el mosh. El personal lo estaba disfrutando a pesar de que el día había sido largo, aún quedaban fuerzas para un último baile.

Bobby Liebling y sus muchachos de Pentagram aparecen en este top 1 del miércoles por derecho propio. Desde 1971 llevan los de Virginia pateándose medio mundo (con diversos parones debidos a la enfermedad, porque amigos la drogadicción es una puta enfermedad, de Bobby) En 1985, lo que vienen siendo 40 años, sacan su debut homónimo, y desde aquella son considerados una de las bandas sucesoras del sonido doom de Black Sabbath. Sin parafernalias, sin pregrabados, sin trampa ni cartón, haciendo las cosas como realmente se hacían antes, en los 80, Pentagram tuvieron un sonido perfecto y dieron un concierto a la altura de su historia, de su nombre. Está de moda reivindicar lo vintage, pero utilizando los medios y la tecnología de ahora. Pentagram no se suben a ese carro, porque no es el suyo. Pentagram son los verdaderos 80. No me extraña que el Desert estuviese hasta arriba de peña. Suerte tuve de ir pronto y poder disfrutar del concierto entero.
Jueves 26/6: o peixe.
El jueves llegaría el pescado, o como decimos en Galicia «o peixe». Para quien no esté al tanto Till Lindeman, vocalista de Rammstein, tocó con su banda en solitario, y en un momento de su show se dedicó a tirar pescado al público. Lo que olía a podrido en el Main no era el pescado, sino el personaje. Si no estáis al tanto de las aventuras de este individuo os invito que realicéis una búsqueda en Google del mismo. Dejando el pestuzo del alemán, y el desperdicio del pescado, en ese momento yo estaba viendo a los daneses Cabal. Banda de djent super recomendable, que para mí gusto sonaron un pelín bajos.
La sorpresa del jueves fueron Messa, banda italiana que se definen, no lo digo yo, lo dicen ellos en su bandcamp, como Scarlet doom (por favor basta ya de etiquetas de mierda, que me vais a volver loco) Vi mitad de su concierto, recién despertado de la siesta, y son el típico grupo que te deja huella, que sé que volveré a escuchar en casa (no fue la única sorpresa de este año del festival).


Si hubo un grupo que triunfó el jueves, que hizo del Resu su Wembley particular como si de Queen se tratara, esos son los ribeirenses Heredeiros da Crus. Hicieron historia, pese a quien le pese. Jugaban, como casi siempre, en casa. En los nervios y en la puesta en escena se notaba que la ocasión era especial.
Probablemente el del Ritual Stage de Viveiro sea uno de sus conciertos más importantes de toda su carrera, seguramente en el top 3, si tenemos en cuenta el primero que dieron en las fiestas de la Dorna en 1992, el concierto de su vuelta a los escenarios en 2012 en Ordes, y este que os comento del Resu.
– Hostia, Solo, ¿me estás contando que el concierto de Heredeiros da Crus fue el mejor del día? Pues por un lado sí. Daos cuenta lo que son y lo que significan los Heredeiros en el noroeste de la Península. Son historia de Galicia, de nuestra gente, de nuestro idioma, de nuestra forma de ser y de vivir. Fue todo un acierto por parte de la organización llevarlos y ponerlos en el Ritual. Personalmente era un poco escéptico con el escenario, los veía más en el Chaos, pero éste se les habría quedado pequeño.
Y por otro lado no. Por otro lado, tenemos a Korn, Conan y Deez Nuts. Conan fueron una terrible maravilla machaca ollas con su Doom/sludge a la hora de la merienda.

La banda de hardcore procedente de Melbourne Deez Nuts cerraron el día en el Chaos con un directo apoteósico. Y por el medio me estoy dejando a Korn a propósito. Las cartas sobre la mesa: soy un ignorante en la discografía de Korn (y de muchos otros grupos). Fui al Resu habiendo escuchado por encima sus tres primeros discos: Korn, Issues y Follow the Leader. No esperaba nada de ellos. No iba con el ansia propia de un fan de la banda de «a ver si me tocan este tema y aquel» o «como tocan esa canción si es una mierda». No. Fui como espectador y reconozco que su directo me atrapó por completo. Hacia el último tercio de su show quería marcharme para ver un rato de Eagles of Death Metal. Fue tarea imposible. Según me alejaba del escenario, tocaban un nuevo tema, hasta que justo enfrente a unos 300 metros del Main, cercano al Ritual Stage, me di por vencido, me senté en el suelo, y escuché ese último tramo del concierto, que vi a través de las pantallas gigantes de la mesa de sonido del Main Stage. Sin duda, con permiso de Heredeiros da Crus, el concierto del día.
Viernes 27: el taburete.
A priori el viernes era «el día flojo». Gilipolleces propias de la cuñadez del metal.
Desde las 16.25h con el brutal death party metal (la etiqueta party es una redundancia hecha a propósito por mi parte) de «Party Canon» hasta las 2.35 am con Ángelus Apátrida en el Main, fue un no parar de bandas. De ahí que el concierto de AA lo viera desde el Pandemónium, cual pensionista delante de una obra, sentado en un taburete. Y es que estaba agotado a esa hora de la noche.
La sorpresa del día fueron las suecas Crucified Barbara que no las tenía en mi radar (bendita ignorancia). Auténtico rock’n’roll mezclado con toques punk, thrash y lo que a ellas les dé la gana, que beben de la escuela de Motörhead.
Destacar el bolazo que se marcaron los asturianos Sound of Silence en el Chaos. Segunda vez que los veo en directo, y cada vez me gustan más por su entrega, por dejarse la piel dentro y fuera del escenario. Y digo fuera del escenario porque Nefta es una frontman incansable, al que le va la marcha y se mete el mosh, para que lo lleven en volandas mientras el tío berrea al micro. SoS abrieron el primer Resu en 2006, y a base de ensayos, trabajo, esfuerzo, han conseguido llegar al XX aniversario del festival, y estoy seguro, que el camino no ha sido sencillo. Es una banda que por derecho propio se merece más reconocimiento del que igual tiene. Desde que los descubrí este año, en la sala Master, me tienen totalmente cautivado.


Después de los asturianos vino la subida al Angliru. Puerto de primera categoría con Soen. La banda sueca de metal progresivo era cabeza de cartel en el Ritual el viernes, y tocaron temprano (19.30h), para ser cabezas de cartel. Cierto es que me sorprendió que el Resu trajese a una banda de progresivo, cuando este estilo no es para nada habitual en el festival. Dicho esto, los suecos con seis larga duración desde 2012, se marcaron un concierto propio del género.
Elegantes, sin prisa por terminar los temas, pausando el tiempo en un universo que no era el suyo, dominado por el hardcore y el metalcore, hicieron un bolo más que notable para los amantes del género. Después de su show llanearíamos media hora, hasta el puerto de segunda categoría de las ya mencionadas Crucified Barbara (21.45-22.45, en el Ritual), que nos ofrecieron una meta volante con la versión de Motörhead «Killed by Death».
El tema era que el pelotón llegará en grupo y sin ningún escapado a Harakiri for the Sky, puerto de categoría especial en el Desert Stage a las 0.20 am. Personalmente mis piernas empezaban a flaquear, y aunque su música me encanta, con ese rollo ente atmosférico y post metal que tienen, sentí envidia de uno de mis compañeros de equipo, que evidentemente dopado por las 1906, los thunderbitch y algún cubata, tenía el puntillo perfecto para gozar y meterse de lleno en su música. Dopado o no, los austriacos tienen un directo cojonudo y fueron lo mejor del día.
Terminados Harakiri, tocaba llegar a la meta, con las fuerzas mermadas, tenía dos opciones retirarme e ir a descansar, o dejarme llevar por el descenso hasta la meta. Opté por la segunda, y acabé como os comentaba, en el Pandemónium viendo a Ángelus Apátrida, en un taburete. Muchas hostias le llovieron a Ángelus por no cancelar el concierto del Resu por la presencia del fondo de inversión KKR en la complejidad financiera del festival. El video de Guille, cantante y guitarra de AA, explicando por qué no iban a cancelar lo suscribo punto por punto, y en el Resu, de todos los conciertos que yo pude ver, fueron los únicos que en su show hicieron una referencia explícita al genocidio que está cometiendo Israel sobre Palestina.
Sábado 28: el mañaneo inesperado.
Me llevé una sorpresa muy agradable cuando Saturna anunciaban que venían a Viveiro. Banda de Barcelona que se mueve a caballo entre el Stoner, el hard y la psicodelia. Llegaron por primera vez a mis oídos en 2017, a través de Discos Macarras. Si no recuerdo mal, primero conocí a James Vieco y su «Nimaya», y buscando buscando, encontré a Saturna una de las bandas en las que está junto con Rodrigo Tirado Rojas al bajo (que me disculpen el resto de la banda, pero son ellos dos con los que he tenido contacto para compra de discos en el pasado). Saturna, como muchas otras bandas, se pegaron un viaje de 12h en furgoneta desde la Ciudad Condal, hasta el Resu. Tenían 40′ en el Desert para darse a conocer, o para tocar para aquellos que teníamos la suerte de verlos por primera vez.
A pesar de que a esa hora apretaba el sol, y que el personal buscaba la sombra de los árboles que había en la zona, la banda fue convenciendo a los que priorizaban el fresquito y los fue atrayendo hacia el escenario. Saturna está formado por cuatro músicos increíbles que se mueven dentro del underground de Barcelona, haciendo música de primera calidad, sin trampa ni cartón. Muy interesante me parece el proyecto paralelo que tiene la banda con Isaiah Mitchell, de nombre «The Elven», cuyo disco «Solstice» es una auténtica pasada. Lo mismo me pasa con James Vieco en solitario y su “Nimaya». Al término de su bolo en Viveiro y a recomendación de un colega de James, “lo mejor que tiene James es Tears in Rain». Concluyendo, estos cuatro músicos de Barcelona se marcaron 12h de furgoneta, dieron un concierto de categoría a primera hora de la tarde, y como deberes me propongo analizar cada uno de los satélites que rodean al planeta «Saturna».


La última sorpresa del Resu la darían la banda de stoner noruega Slomosa. Formados en 2017, con dos álbumes publicados (el homónimo Slomosa en 2020, y Tundra Rock en 2024) hicieron que el público emplazado en el Desert a las 7 de la tarde lo gozará con su música. Tanto es así que, terminado su concierto el respetable pidiera más tiempo para que la banda siguiera tocando. Aunque el personal no convenció a la organización para que Slomosa siguiera tocando, los noruegos salieron del escenario con una sonrisa de oreja a oreja por el éxito cosechado con su actuación.
Si para muchos el plato fuerte del día eran Slipknot, probablemente con razón, veinte minutos antes de las 10 de la noche, pude asistir al MEJOR CONCIERTO de este Resu 2025. En los grandes festivales siempre aparecen en mitad del cartel. Venían tapados, contra programados por el death metal de una banda clásica como es Vader. Pero mi ignorancia y yo lo teníamos claro, veinte minutos antes de las 10 de la noche teníamos que estar sí o también en el Chaos, para ver a una banda de Detroit que se mueve a caballo entre el hardcore y el metalcore, que tienen a una frontwoman que es puro nervio en el escenario. Walls of Jericho ofrecieron un concierto donde el crowd surfing, los bailes y los circle pit no dieron descanso a la parroquia allí presente. Fueron 70′ de pura adrenalina, de energía que se contagió de la banda a la peña y viceversa. Tanto es así, que, por segunda vez en este último día de festival, cuando se supone que todo dios está pidiendo papas, cuando Walls of Jericho se despedían del escenario, les pedíamos más. Queríamos más. Lo que hubo, igual que con Slomosa, fue una sonrisa de oreja a oreja por parte de la banda, que se había dejado la piel en el escenario. El público también sonreía, porque nos lo habíamos pasado como enanos.

La noche y los conciertos siguieron su curso, quedándome hasta el cierre del festival. Me habría gustado ver a Zeal & Ardor y a Teen56 tal y como me los imaginaba mientras preparaba el festival, pero por una razón u otra, no daba enganchado un concierto entero.
Terminaron Skindred, la banda que daba carpetazo a la XX edición del Resurrection Fest, y la organización nos invitó a irnos del recinto.
Por razones que supondrían un punto y aparte en esta crónica, el sol del domingo 29 nos pillaría en Viveiro pueblo, en lo que fue un mañaneo inesperado, que no buscábamos, por supuesto sin haber dormido, esperando a que llegaran los sanitarios para que se hicieran cargo de un desconocido de 90 kilos de peso, que tenía un coma etílico de libro.
Antes de terminar poner el acento en un par de cuestiones que no quiero pasar por alto:
– el horario de l@s trabajadores de barras, merchandising y pulseración en palabras que me trasladaron ellos mismos al término del festival: estuvieron de 2pm a cierre los 4 días de festival, sin pausas para comer. A pesar de esto, lo que me dijeron es que el trato y las condiciones son buenas, comparándolo con otros festivales en los que han currado, «no vuelvo ni de coña a trabajar en X festival, pero en el Resu llevo 5 años seguidos y para el año repito». Con respecto a las pausas para comer «hablaba con mi encargada y me daba el tiempo que necesitara para comerme un bocadillo»


– el merchandising: no todas las bandas vendieron sus camisetas en el Merch del Resu. ¿Por qué? Porque el Resu se queda con un porcentaje de las ventas de este. A las bandas pequeñas, no les salía a cuenta y decidieron no vender nada en Viveiro.Y los precios de bandas grandes: sudadera de Korn 85 euros, sudadera de Slipknot: 100 euros. Estos dos puntos son lo más objetivo de esta crónica. Que cada uno se forme su opinión al respecto.
Mi top 5 final de las 24 bandas que vi de forma activa:
1. Walls of Jericho
2. Korn
3. Heredeiros da Crus
4. Pentagram
5. Slomosa
Espero que la crónica del próximo festival no empiece con un caracol y termine con un coma etílico. Aunque viéndolo de forma objetiva, ambos en Viveiro, a su manera, sacaron los cuernos al sol.
