Por Fanone
Imagina que estás en un sótano mugriento de Denver, Colorado, año 2017: tres colegas –Nathan Johnson al frente, Brandon Kemp en guitarra y Zach Swafford al bajo– deciden que el metalcore estándar es para cobardes. Mezclan hardcore crudo con scratches de hip-hop que suenan a Rage Against The Machine en esteroides, y le inyectan rock ‘n’ roll para que duela de verdad. Ocho años después, Fox Lake no solo ha sobrevivido sino que vuelven arrasando con New World Heat, su segundo disco lanzado el 1 de agosto de 2025 vía MNRK Heavy. Un puñetazo de 31 minutos en 12 tracks que te deja KO, exigiendo que te levantes y vuelvas al pit hasta sangrar. Si buscas furia canalizada sin postureo, esto es tu nuevo evangelio.

Desde el arranque con «For the Love of the Game» (con Mugshot), el disco te abofetea con grooves noventeros, ritmos hip-hop que golpean como un uppercut y voces conjuntadas que gritan «¡Buckle up!» –una invitación a morir por la pasión. Es enérgico, directo, recordándote por qué el rap-metal sigue vivo. Sin respiro, «Tough Luck» entra fiero y rotundo: bajo humeante, giros impredecibles y breaks que desembocan en un estribillo pegajoso como alquitrán. Aquí Fox Lake despliegan todas sus artimañas sonoras, combinando a la perfección lo visceral con lo adictivo.
La cosa se pone salvaje en «Freestyle» (feat. AVOID), un rompe-cuellos de rabia y scratches a partes iguales –destinado a destrozar el pit en vivo, con esa mezcla de hardcore refinado que te hace sentir invencible. «Go 4 the Throat» es una patada en la cara literal: coros elevados, breaks marcados y potencia vocal que te obliga a gritar. Y no hablemos de «Cold Hard Truth», el single inicial: un golpe de hardcore metálico sin concesiones, riffs animados y breaks justos para que funcione como un reloj suizo en el infierno. Es puro, sin filtros, con influencias rap que Nathan Johnson eleva a la estratosfera.
El disco no para: «Real Fast» es 1:19 de mala leche con riffs scracheados y voces rapeadas al máximo –directo, potente, reivindicativo, como un espresso de adrenalina. Luego, el intermedio «Half Time», un corte de un minuto donde el DJ pone pausa, como debe ser en todo disco hip-hop que se precie –un respiro que engaña, porque «Pure Adrenaline» (el segundo single con videoclip) explota todo: toques noventeros para un mosh épico, saltos de estilo sin compasión y una mezcla perfecta que define el sello de Fox Lake. De lo mejor del lote, sin duda.
Las colaboraciones elevan el caos sin opacar al frontman: «Headshot» (con Silent Planet) degüella con breaks rompe-cuellos, ritmos pegadizos y rápidos que suman un plus emocional; «Savior» sigue la línea de «Real Fast» pero con guitarras técnicas que gritan «esto no es solo hardcore al uso», uno de los más pegajosos; y «Gut Check» (feat. Eyes of Salt) destroza de principio a fin con riffs metaleros sin piedad. Cierra «Excessive Damage», notoriamente más metalero, con riffs potentes y destreza vocal que dejan el tarro de esencias viscerales destapado para siempre.
Producido por la banda junto a Connor Haines (de Mugshot), New World Heat inunda cada minuto con scratches que embellecen, técnicas en bajo y guitarra al estilo RATM, y una producción maestra que enlaza agresividad con intensidad sin complejos ni rellenos. Letras sobre conflictos internos/externos y reivindicación pura –reinventarse sin mirar atrás, quemar lo viejo para renacer. Fox Lake no están aquí para ser «uno más»: regresan más pesados, rápidos y elevados, demostrando que el nu-metalcore con hardcore y hip-hop tiene un nuevo sentido, imparable y con actitud innegable.
En un año donde el metal sigue en busca de frescura, este disco es un paso adelante que quema algún puente. Si Silence & Violence (2020) fue la chispa, New World Heat es el incendio forestal. Denver acaba de conquistar el mundo.
