Por Bea Bathory
Un año prolífico. Un año en el que parece que esta todo inventando y que nada sorprende y de repente aparecen ellos. A Fire Inside festejando sus casi 33 años juntos. Seguidora desde los 2000, su álbum camino entre el hardcore y el punk The Art Of Drowning me sirvió para conocerlos. Davey Havok con su estridente voz en ocasiones, pero de lo más melódica, y compañía, se colaron en mis escuchas diarias. Tres años después publicaron el discazo inigualable Sing the Sorrow alejándose de esos sonidos rápidos para introducirte en su agonía, en su oscura melodía, en esa atmosfera inquebrantable presentándola en aquel Festimad de 2003 con un auténtico show. La melancolía otoñal posteriormente fue utilizada en Decembrer Underground de 2006 consiguiendo ese reconocimiento que necesitaban. “Miss Murder” el mejor tema, les abría el campo hacia esa oscuridad que anhelaban, esa atmosfera inquietante. Inesperadamente Havok, se rompió. Necesitaba una cirugía urgente en sus cuerdas vocales. Nunca volvió a ser el mismo ni su voz tampoco. Llegaron los álbumes Crash Love (2009) y Burials (2013) que sinceramente me vi perdida en ellos. No hallaba a esos AFI que me habían eclipsado años atrás.

2025 y se produce el cambio. Hasta el aspecto de Havok, su vocalista y letrista, ese camaleón que nos tenía acostumbrados con todos sus looks reaparece totalmente distinto describiéndole como el Bob Ross del Metal. Escuchado 5 veces el álbum es una autentica belleza. Raro y chocante al principio. Pero ellos son así, raramente bellos. Un álbum que bien podría haber sido la BSO en algunos temas de esa película de Tarantino “Once Upon a Time In Hollywood”. Hechos acontecidos por la secta de Charles Manson en los años 60. “Behind the clock” . Y así es como ha evolucionado la banda. Regresan a los años 60/70/80 con una voz mucho más calmada, grave, energía con el guitarrista y productor Puget absolutamente embriagador. Nos colamos en los mejores años 80 cuando los góticos salían de sus cuevas “Holy Visions”, “Ash Speck In A Green Eye”.

Una banda que durante tres décadas ha estado en un estado de reinvención constate y durante la cual han desarrollado una identidad propia y así llegamos a “Blasphemy & Excess”. De este álbum hablan como el mejor después de Sing The Sorrow por su creatividad y así es. Una obra maestra como BSO rara, nostálgica, etérea, seductora, pegadiza, alejados de ese estancamiento repetitivo que observamos en los últimos álbumes. Este duodécimo LP es un nuevo capítulo sorprendente post- punk donde dejan reflejadas sus raíces, su ADN y yo la coloco en la BSO “The Silence Of The Lambs” junto a “Buffalo Bill”. En propias palabras de la banda: “Empezamos con algo que sonaba a Echo & the Bunnymen, pero acabamos con una mezcla de Sisters of Mercy, Bauhaus y Siouxsie and the Banshees». A su vez, el vocalista Davey Havok comenta que «Hace mucho tiempo se volvió muy natural para nosotros apartarnos de las cosas que nos resultaban familiares. Para mí, el éxito es crear algo con lo que me sienta feliz, y para que yo pueda conectar con algo, tiene que ser nuevo». Un álbum delirante, intimo, que estalla de angustia death rock y ferocidad punk primitiva.
Davey Havok: vocalista
Jade Puget: guitarrista
Hunter Burgan: bajista
Adam Carson: baterista.
