Por Scheitan
Chris “Marrok” Brauch y Daniel Johansson no vinieron a lamer tus botas ni a salvar tu alma de consumista. Vinieron a clavarte su black metal 100% actitud en las tripas. Un black que huele a cerveza rancia, humo de contenedores y rabia contra el puto engranaje que nos tritura en el día a dia. Así nació ANTIKVLT en 2023, como un escopetazo al black que hoy llena salas con LEDS, postureo woke y un capitalismo disfrazado de “autenticidad”.

A caballo entre Viena y Estocolmo, Johansson (batería, ex-Wormwood, Aspernamentum) y «Marrok» (guitarra y voz, Anomalie, Austere live, HFTS live) son el dúo que hilvana riffs propagandísticos y sermones que te invitan a levantarte y querer quemar la máquina a base de melodías de todos los colores y texturas, prevaleciendo lo sucio y arrugado, en un black/punk/black n roll (y actitud cruster) que despedaza el concepto religioso y político de rebaño provocándote ese nudo en la garganta y ese puño que se cierra con todas tus fuerzas. Por algo su bandera luce el slogan “honest. angry. uncomfortable”.

Su debut en largo, A Revelation of Intoxication (2025, Immortal Frost) es un todo un manifiesto que se agotó en semanas y que ya suma más de 30 bolos, con halagos recibidos como “el escupitajo antisistema que necesitaba el underground”. Y es que es eso; esto no va de iglesias quemadas ni post-metal de nubes etéreas; es black metal que se retuerce entre fases melódicas que transitan por la depresión y el punk del que te pega en el hígado cargado de breaks macarras, con ligeras atmósferas melancólicas y algo de la negrura ortodoxa reinante. Temáticamente, es una patada en los huevos al engranaje que nos envenena: el capitalismo como fábrica de dependencias que te venden como “libertad”, y que contiene temazos como “What Love Can’t Buy”, con colabo de Hoest (Taake) como apertura contenida con groove noruego; o “No Rest for the Sacred”, de mis favs al tratar la religión como se merece, como el peor de los males de la humanidad, en tono burlesco y a todo rabo, que explota en un estribillo ritual maravilloso. Ya que la cosa va de adicciones, también destaca “Serenade of Perversion”. Tema completísimo, melancólico pero con gancho darkthronero y coro comercialoide con la que no puedo estar más de acuerdo. Y es que es imposible negar la pedrá que cada uno tenemos y como dice la propia banda: «En un mundo que nos vende absolutamente todo (amor, dignidad, revolución, hasta la propia rebeldía), lo único que no pueden empaquetar y vendernos es lo perverso, lo jodido de verdad. Por eso lo abrazamos, porque es lo único auténtico que nos queda».
El muelle grooveta y su combinación con arpegios helados destaca en “In Darkness They Trust”; la satírica “Psycho Circus”, o la otra joya del disco, “In Dependency”, como clímax emocional donde «Marrok» sube al púlpito y acusa directamente de lo pringados que somos. Temarral de directo 100% que estoy deseando gritar en su primera incursión a suelo español.
No he caído en ninguna banda de la que pueda beber Antikvlt descaradamente, pero me ha hecho pensar en músicos que se evaden de sus bandas principales por puro desfogue y para cagarse en todo libremente como Mackintosh con sus Strigoi, Anselmo con Scour o Phlegeton con Utsik. En este caso, tiro de la manida metáfora de la batidora jejeje. Mete las ganas de juerga de Kvelertak, el lamento de Celeste, la melancolía densa de Afsky o Møl, con una base black/punk darkthronera, el descaro de Hyems, algo de sudor, gasolina, un esputo, saliva, y ya lo tienes.

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