Crónica – VOIDESCENT + VELO MISERE + ORTHODOXY (29.11.2025: Sala La Trinchera, Madrid)

Por Sammael F. H. y S.


La penúltima tarde del penúltimo mes del año fue la fecha elegida para uno de los rituales de Quintessence Metal Club que francamente, más llevaba esperando a lo largo del año. No es por desmerecer en absoluto a ninguno de los anteriores, ni mucho menos. No son pocos de ellos precisamente los que este humilde servidor, quien responde a un nombre tan cáustico como el del veneno de dios por este y otros lares en distintos eones incluso. Y acompañado una vez mas por S. y su excelente juicio. Ha cubierto y ninguno de ellos ha decepcionado, si no todo lo contrario. Sin embargo, esta cita en concreto tenía visos prometedores y no solo para nosotros al parecer. La reunión de nombres como Orthodoxy desde Valencia, Velo Misere desde Madrid, y Voidescent desde Sevilla en tan solo un espacio finito era algo que no se ve con frecuencia. Casi como una alineación de astros en si.

Si a eso añadimos el hecho de que el espacio era en la mismísima y acogedora Trinchera, cercana al corazón mismo de la capital, la receta para el sold out estaba preparada. Y tal y como os contamos así aconteció, tal cual. Como adelanto podemos deciros que se cumplió de sobra con lo inicialmente previsto. Una noche de metal extremo underground nacional de primerísimo nivel, en un recinto más que a la altura. Pero no nos vamos a quedar en tan solo un mínimo detalle y descripción, que bien podrían entrar en cualquier red social actual en pos de inducir síndrome de déficit de atención a cualquiera que caiga en las garras de tan nefasto sistema de in-comunicación. Ya que más que acercarnos nos aleja de los realmente nuestros, mayormente en pos de falsas expectativas entre juegos de luces y espejismos. Los dos escribas presentes en el lugar, cual corresponsales de guerra, contaremos con pelos y señales que acaeció en semejante choque brutal.

Foto de Álex Moreán

Algo más tarde de la apertura de puertas, la cual sucedió poco mas allá de las 19:15 hora zulu, Orthodoxy haría resonar los tambores de guerra en pos de despertar todas las energías oscuras dispuestas a ser desatadas en dicha noche. Invocando así, en palabras de S., los espíritus del pasado con una furia irreverente. Desde la intro que se concatenó con “Abyss of Aberration” de su primer largo Novus Lux Dominus como primer asalto, Orthodoxy nos llevó del cuello hacía la edad de Oro del Death Metal noventero sin pedirnos permiso alguno. Sensación que continuó con “Banished from My Glance” de su último trabajo hasta la fecha, Ater Ignis. Así, fueron intercalándose temas de uno y otro trabajo sin dar protagonismo de más al otro, pero siempre con un sonido pulcro, aún a pesar de su inherente crudeza salvaje. Siguiendo con “Key to Victory” y “Masked Beast”, NTN fue definiendo más si cabe un set que asfixiaba a todo publico presente a traves de ritmos de una cadencia intermedia, cayendo con un peso contundente. Mientras tanto, a la par que Nosferatvm y Javier Rodriguez sentaban las bases de lo narrado anteriormente, las guitarras de Davy y del mismo NTN elevaban el nivel de brutalidad hasta llevarla a una máxima exponencia. La recta final, encarnada en sendos “Victory Beyond Death” y “Residues of an Obsolete Trance” supusieron la conclusión de lo que, manifestando las propias impresiones de S. otra vez, acabó brindando un éxtasis controlado, pero de poder innegable. Tal fue la impresión que Orthodoxy brindó directamente y sin tapujos a La Trinchera, todo un entrante de calidad que sin duda dejaba un listón muy alto a superar.

Foto de Álex Moreán

Poco después de la descarga de Orthodoxy llegó el turno para los locales Velo Misere. Quienes brindaron, parafraseando a S. una vez más, un cariz más nihilista y distante desde un primer momento. Portando así una oscuridad mas gélida e inmisericorde desde un primer instante. El apocalíptico combo conformado por G., S.D., H. y F. respondiendo a las iniciales dadas levantó desde un primer momento todo un gélido muro audial. Construido a través de guitarras tan frías como afiladas y percusiones tan incisivas como definidas. Y la guinda eran la parte vocal de F., escupiendo autentica misantropía y ansiedad a través de alaridos desquiciados que ponían los pelos de punta hasta al mas insensible del respetable. Acabando el último lacerado cuanto menos tras hacer estallar la previamente mencionada cortina gélida a raíz de la misma potencia vertida.

Foto de Álex Moreán

Siguiendo con el set mismo de Velo Misere, podría decirse fácilmente que estaba estructurado en sendos bloques perfectamente dispuestos. Cubriendo Monomanía del Inexorable Vacío con “El Devenir” y “Estéril” como entrante, siguiendo con los 3 temas de su más reciente split con Unbegotten, Silencio y Demencia, como plato principal. El postre vendría de la mano de 2 temas inéditos hasta la fecha. “Trascendencia” y “Cuarto Oscuro”, los cuales no dejan mas que entrever la siguiente ola dentro del maelstrom de vacío y desesperación. El cual, una vez te tragaba, lo único que se podía hacer era cruzar los dedos y desear que la agonía pasará rápido para acabar siendo uno con la vorágine de oscuridad proyectada desde lo alto de las tablas. Y así fue tal cual lo que se pudo vivir en ese preciso lugar puesto que, de cara al mismo que esto os escribe, se sintió tal cual.

Poco faltaría para que Voidescent realizará su parte dentro de este tremebundo viaje hacía abismos insondables desatados. O eso creíamos ya que el preparativo previo se extendió quizá algo más de lo previsto. Recordemos que igual la situación iba de serie con cierto letargo, por lo que la suma tuvo que contar al final. Poco importó con todo cuando, al momento de arrancar motores, L., Th., A., y Kv. arrasaron cual torbellino demoníaco, usando una vez más las palabras de mi querido compañero S. A “Cauldrons of Sabbath” le procedió “Crosstunel Descent” con la misma intensidad y fuerza desgarradoras. Siendo seguida poco después de un viaje a otra era a través de “Revelation of Verity upon the Preacher”. Nada más y nada menos que a ese eón representado por Andhord, nombre que precedió a Voidescent a la hora de escupir y diseminar puro veneno y caos.

Tras dicho eco pretérito, otros 2 temas del último LP, Dust and Embers, resonaron como partes de la letanía anti-cósmica de la cual se nos hizo presentes. “The Necrotic Veil” y “Black Crowned Triangle” cayeron con tanta potencia, que algunos de los presentes, humilde servidor incluido, tuvieron que retroceder un par de filas. Llegué hasta a pensar por un momento si me estaba haciendo ya demasiado viejo para esto! “Conjuration of Making” del EP inicial Eleven into Nox, fue el tema que marcó el cierre de Voidescent pues del setlist previsto se cayó un tema debido a los contratiempos mencionados al comienzo. Aún a pesar del inexorable juicio emitido por las mismas arenas del tiempo en su omnipotencia e infinitud. Voidescent supuso todo un culmen para un señor directazo. Dicho en puño y letra de S. se sintió completamente absorbido en su esfera extrema, quedando atrapado y fascinado por su aura diabólica.

No puedo evitar plasmar la conclusión completa de S. para con lo que supuso tremendo bolardazo que pudimos vivir y narraros. Tres manifestaciones distintas de un mismo impulso: la exploración de lo oculto, la celebración de la crudeza, el diálogo con esa región donde lo espiritual y lo abismal se confunden. Una noche donde la música dejó de ser mera ejecución y se convirtió en un gesto ritual. Esas tres lineas explican completamente hasta donde llegó el trance experimentado, la vorágine de violencia audial a la que nos vimos expuestos. Todo lo demás quedará entre nuestros queridos Hellmanos quienes estuvieron presentes de primera mano. Todo ello gracias una vez más a Quintessence Metal Club quienes, contra viento y marea, tratan de llevar el auténtico Underground a aquellos que procuran disfrutar del mismo, atesorándolo como la llama que nutre y da calor a pesar de los fríos vientos, tanto del invierno como de muertos en vida, que intentan extinguirla.

Deja un comentario