TOP 2025: Les Ter. «Un artista con alma de humilde».

Otro año más escribiendo un conjunto de palabras que, por mi edad, empiezo a pensar que solo me interesa a mí para un desahogo personal. Antes, hace 20 años, ya ves, llevaba una libreta del Metal donde escribía los grupos y títulos de discos que llamaban mi atención en revistas, panfletos de tiendas o recomendaciones de amistadas. La libreta tenía ya el aspecto de una portada de Brutal Death, en la que no distinguías qué era tinta de otro tipo de restos viscerales, cuando decidí pasarme al registro digital. Lo digital tiene mucho menos encanto, pero es más limpio y rápido… siempre que lo alimentes. Porque este 2025, oh! sorpresa, cuando he ido a revisar el archivo, éste estaba prácticamente vacío. El fuego del mismísimo Infierno que antes me encendía para meterme en la hoguera del Metal, este año era un tibio fuego fatuo que ha prendido más por la inercia de no rendirme que por la pasión de hacerlo.

El paso del tiempo solo ha hecho que reforzar que sé que no sé nada.

En el Ayer, ejercer de “crítico musical” (madre mía qué rimbombante suena) era un acto muy físico: me encerraba en la habitación empapelada de posters, desplegaba las revistas por la cama, pinchaba el cd o vinilo para ejecutar una evaluación muy consciente del asunto y me dejaba arrastrar por las vibraciones que recibía. Hoy, todo está menos revuelto, metido en una pantalla de 15 por 25, auriculares inalámbricos para no molestar a la familia y, eso sí, una luz tenue de una lámpara de sobremesa tratando de imitar la vela de Eddie como buen “Seventh Son” para crear algo de tensión dramática e intentar retrotraerme a aquel Ayer.

El año que viene cumpliré 50 y eso suena al fin de una etapa en muchas cosas, tal vez en el comienzo de otras, pero sospecho que ya no tendré fuerzas para mantenerme actualizado en las que hoy me traen aquí: “Los mejores discos del 2025 para este cansado Metalero”.

La escena de 2025 la he percibido muy moderna y la nostalgia no me deja acomodarme a las nuevas tendencias. Y por nostalgia me refiero a hechos como los 4 discos que quiero destacar por encima de los otros discos que conforman la lista también destacada, pero moderna. Escribo todo esto bajo la sensación que en este año el Pasado y el Presente han convulsionado en el seno de una lucha feroz endiablada. Bandas como Testament, Sodom, Destruction y Dark Angel, o Kreator y Megadeth (sin disco pero con partida de defunción) han reclamado su espacio en el Olimpo, donde ya ha tomado posesión del trono Ozzy (aunque yo soy más de… bah, da igual). Y de todo ese revival de los “no muertos”, he querido destacar a:

– Unos que regraban un disco (discazo) y lo elevan hasta un nivel Superlativo.

– Otros que vuelven después de muuuuchos años y lo hacen como si fuesen unos chavales descarados diciendo «aquí estamos nosotros para levantar acta del moribundo thrash».

– Los eternos que nunca lo han dejado pero que han decidido dar un golpe de autoridad reclamando el trono del Doom.

– Y por último, “mi disco eterno” que ya cuenta con mi dedicatoria gracias a Rock Entre Amigos y el alma que lo mantiene, Kike Molla Tormo.

Sigh, Coroner, Paradise Lost y Secrecy son los titulares de esa enumeración. Con estos cuatro discos habría pasado todo el año 2025 como hacía en los viejos tiempos, escuchándolos, re-escuchándolos y volviendo a re-re-escucharlos hasta saberme cada giro, cada letra, cada detalle, incluso el olor de su libreto. Pero los tiempos han cambiado.

Es ahora cuando ya he dejado caer la nostalgia, cuando procedo a escribir la lista top (como dicen los modernos), un Top 10 que por ser redactado en un momento de pesadumbre existencial metalera, voy a ser arriesgado y salir un poco de mi círculo de confort proponiendo grupos y bandas que me han requerido mi esfuerzo de atención y comprensión, muy raro en estos tiempos del reel de 10” que corren, pero que lo he hecho y, oh! sorpresa, para el que suscribe, hay enormes discos tras estas propuestas. Y recuerda lo que decía Groucho: “Damas y caballeros, estos son mis discos del 2025; si no les gustan tengo otros”.

Banda: GROTESCO KARMA. Disco: “Devil’s Menuet”. Publicado: 16 de enero’25. Estilo: Ethnic. Origen: Atenas (Grecia). Miembros: Nikitas Mandolas (baterista), George Constantine Kratas (guitarrista y teclista), Maya Kampaki (vocalista).

La belleza de lo grotesco.

Aunque ellos en su web indican que acabaron el disco en diciembre de 2024, este “Devil’s Menuet” de Grotesco Karma no vería la luz hasta el 15 de enero de 2025. Así que, a los efectos, lo incluyo en el top de este año. Por los pelos en el tiempo y por los pelos por delante de unos cuantos excelentes grupos progresivos clásicos.

Pero me he decantado por él porque tengo especial debilidad por la música a la que llamo étnica, más que folclórica y, si encima viene de Grecia, doble puntuación. Más aún cuando estos griegos huyen de esas sonoridades bombásticas a las que insisten en llevarnos Rotting Christ o Septic Flesh.

Prefieren aderezar el ambiente con ciertos toques djent, aunque predominen más los instrumentos tradicionales y la teatralidad.

La voz versátil de Maya, del gutural a melódico, que no operístico, es el elemento que culmina esta propuesta que fue la primera selección que hice para mi archivo digital allá por enero. El primero “digitalizado” y con él empiezo esta lista.

Banda: SELVANS. Disco: “Saturnalia”. Publicado: 31 de enero’25. Estilo: Dark Italian Folclore. Origen: Abruzzo (Italia). Miembros: Selvans.

El teatro de Saturno.

Sorprendentemente, en el mismo mes de enero de Grotesco Karma llegó el segundo disco que incorporaría directamente, primero a mi lista digital, segundo a mi colección de discos. Ya formaba parte “Faunalia” desde 2018 y ahora “Saturnalia” también lo debía hacer. Realmente este disco viene a completar una trilogía que empezaba con “Lupernalia” en 2015.

Si es que el Signore Selvans tiene una habilidad fascinante para crear obras teatrales exuberantes y profundamente italianas.

Ya lo decía Wikipedia: “Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran unas festividades romanas con sacrificios en el Templo de Saturno, en el Foro Romano, con un banquete público bajo un ambiente de carnaval y muy carnal. El poeta Catulo la llamó: el mejor de los días”. Yo los llamo “el mejor de los discos” que ha publicado hasta la fecha Selvans y tal vez el último, por lo que ha insinuado en RRSS.

¿Y a qué suena el disco? Pues en cierta forma ya te lo he dicho: puro teatro carnavalero italiano algo sangriento y aún más musical. Una fusión a medio camino del Black, el Heavy tradicional y elementos sinfónico-progresivos, bueno, algo más que eso: orquesta real y hasta un coro con 60 voces representados en la portada. Y sobrevolando todo esto la voz del Signore Selvans con tréboles dramáticos, tonos extremos y declamaciones teatrales, en algún momento algo exagerados a causa de la interpretación.

Un disco perfecto para el cierre de esta trilogía en el teatro de Saturno.

Banda: CTHULUMINATI. Disco: “Tentacula”. Publicado: 13 de marzo’25. Estilo: Progressive Ambient. Origen: Rotterdam, South Holland (Holanda). Miembros: Stefan Strauz (bajista), Seth Van de Loo (baterista), Rami Whol (guitarrista), Devi Hisgen (vocalista y guitarrista).

La furia de Chthulu.

Con “Tentacula”, Cthuluminati alcanza un delirio cuidadosamente orquestado, como si la banda hubiese decidido mezclar ocultismo lovecraftiano, rock experimental y riffs hipnóticos en un caldero de pulpo gigante de energía caótica pero controlada.

Las guitarras, gruesas y serpenteantes, se entrelazan con líneas de bajo que pulsan como tentáculos sonoros, mientras la batería marca ritmos que van de lo tribal a lo casi progresivo sin perder nunca el pulso magnético que sostiene el viaje, siempre aderezado por teclados que aportan un punto de brillo alienígena. Solo nos falta la voz, a veces susurrante, a veces exclamada con frenesí cultista. Unas veces canta, otras declaman, conjura o narra, como un maestro de ceremonias que guía al oyente por salas cada vez más profundas de un templo subterráneo. Esta teatralidad, lejos de resultar exagerada, encaja a la perfección en la propuesta.

Si has llegado hasta aquí, estarás flipando con la descripción del disco porque todavía no sabes a qué suenan. Pues ya lo siento, pero “Tentacula” es exactamente eso, una flipada difícil de describir, a la vez que accesible, memorable y ejecutado con un sentido del dinamismo que mantiene la escucha siempre despierta. Hay pasajes psicodélicos que expanden el ambiente, explosiones de energía que sacuden, y momentos de calma inquietante que recuerdan que, en el universo de Cthuluminati, incluso el silencio puede ser ominoso. Para los amantes del rock oscuro, lo doom-nótico, lo ritual, lo psicodélico o simplemente lo original, este disco es una auténtica joya. Un viaje tentacular que te atrapa te envuelve y no te suelta.

Banda: TÓMARÚM. Disco: “Beyond Obsidian Euphoria”. Publicado: 04 de abril’25.Estilo: Progressive Death. Origen: Atlanta, Georgia (USA). Miembros: Kyle Walburn (guitarrista y vocalista), Brandon Iacovella (guitarrista y vocalista), Michael Sanders (bajista), Chris Stropoli (baterista), Matthew Longerbeam (guitarrista).

El caos matemático.

En 2022 ocuparon un lugar privilegiado en mi carpeta digital con su increíble “Ash In Realms of Stone Icons” siendo una banda todavía incompleta, solo formada por Kyle y Brandon. Aquel disco me lo consiguió a un precio muy razonable Gonzalo Mora (DEP) de Iron Matron Records, porque a él también le había flipado la propuesta progresiva y él, en eso, era/es/será siempre el Rey.

Este año Gonzalo no tuvo tiempo ni fuerzas para escucharlo, pero yo sí lo he escuchado por él. Tal vez, en lugar de estar hablando de este disco, debería estar describiendo el fantástico “The Sleeping City” de Abstract Illusion. Sin embargo, el arraigo sentimental que tengo tras Tómarúm y la continuadas escuchas para descubrir la complejidad matemática que estos Atlantean Georgianos nos ofrecen, han hecho decantar la balanza por ellos. Es cierto, y lo he comentado con una de las personas con las que más hablo hoy de música, el “hermano menor García”, que el primer tema “In search of the Triumph Beyond… (Obsidian Overture)” de diez minutos de duración, tiene un sonido extraño de batería que provoca una falta de empaste en su conjunto. Parece como grabado en otro momento o de distinta forma al resto del disco que sí, te acaba atrapando y desorientando, para bien, en esa portada tan representativa del disco.

Es un disco que exige atención y dedicación porque, las matemáticas combinadas con la música dentro de un caos controlado de una hora de death progresivo requiere tu máxima atención y apertura de mente.

Este disco va por ti, Gon.

Banda: OPIA. Disco: “I welcome thee, eternal sleep”. Publicado: 25 de abril’25 – Hammerheart Records. Estilo: Gothic Doom. Origen: España / UK. Miembros: Griffiths (guitarrista), Dan Tregena (guitarrista), Jorge Afonso Rodríguez (teclista), Tereza Rohelova (vocalista), Richard Rees (bajista).

El abrazo de la oscuridad.

Opia es ese alumno aventajado que está atento en clase y cuando llega a casa, no satisfecho con lo aprendido, investiga, profundiza, analiza y se adentra en todo lo que implica un género con tanta solera como es el Doom.

Su disco “Welcome to the Eternal Sleep” es uno de esos libros añejos llenos de información que los monjes benedictinos escribían y decoraban en Torre de la Biblioteca en la que Guillermo de Baskerville casi pierde la vida en “El nombre de la rosa”. A los pies de la torre la banda se sacó la foto para dejar constancia visual de la enorme obra sonora que nos han dejado. Un disco perfecto para intercalar la escucha con el “Asscension” de Paradise Lost (lo que os decía, choque frontal de las nuevas generaciones con sus Dioses). Un abrazo a la oscuridad que casi rellena su fantástica portada solo completada con una novia cadáver que, de forma inconsciente o consciente, parece la evolución de aquella maravilla llamada “The Angel and The Dark River”. Con eso ya te he dicho todo.

Banda: ATANOR PHONOS MAGNA. Disco: “Forbidden Morals”. Publicado: 19 de junio’25 – Independiente. Estilo: Epic Progressive Black. Origen: El Papiol, Baix Llobregat (España) Miembros: Alber Pascual Milego.

La joya oculta.

Nos gusta buscar lo más desconocido y exquisito en cualquier rincón olvidado del Mundo, porque le añade un punto de mayor épica, lo hace más difícil e incluso casi imposible de conseguir. Y eso nos gusta.

Pero, a veces, la joya está bajo nuestros pies.

Siempre me acuerdo de esa escena de Indiana Jones en su “Última Cruzada”, en aquella biblioteca, no la Guillermo de Baskerville, sino en la ubicada ficticiamente en la Iglesia de San Barnaba, en la que Indi dice: “la X marca el lugar”. Pues eso es lo que os traigo, un X gigante situada en el municipio de El Papiol del Baix Llobregat. ¡Ya! Se fue la magia de tierras lejanas, pero, por contra, Atanor Phonos Magna te la devuelve en dimensión de Galaxia con su “Out of Pattern”.

A los que no os gusten las etiquetas, no sigáis leyendo porque se necesitan muchas para describir este proyecto personal de Albert Pascual Milego. Sinfónico, sí. Progresivo, sí. Black, algo. Y también un poco de Death. Y por qué no, folclórico galáctico. Aquí vuelve a aparecer Groucho Marx: “si no te gustan estas etiquetas, no te preocupes, en este disco encajan muchas más”.

Personalmente fue como volver de un fogonazo de luz, esta vez no como Harrison Ford en “Indiana Jones”, sino en “La Guerra de las Galaxias” antes de salar al hiperespacio con el Halcón Milenario, al pasado de bandas como Hollenthon o Bal-Sagoth. Los primeros por su sonido y composición. Los segundos por el enorme Universo que se aprecia detrás de lo que seguro han sido horas, días, meses e incluso años de viaje interestelar diseñando este proyecto. Lo dicho, disco tan inmenso como el cielo que algún día caerá sobre nuestras cabezas.

Banda: FER DE LANCE. Disco: “Fires on the Mountainside”. Publicado: 27 de junio’25 – Cruz del Sur Music. Estilo: Epic Heavy Doom Origen: Chicago, Illinois (USA). Miembros: Rüsty (bajista), MP (vocalista y guitarrista), Scud (baterista), Geist (guitarrista).

La épica hecha verso musical.

Fer De Lance no han sido una sorpresa para mí con este “Fires on the Mountainside” porque mi Metal Mentor ya había tenido a bien en 2022 el regalarme su primer disco “The Hyperborean” en un fantástico formato vinilo (recuerda, siempre mejor en formato físico).

Lo que me sigue chocando es su nombre en francés, su elegancia en un género como el Epic Heavy Doom siendo ellos de la tierra de los gansters, Chicago. Bueno, debería estar acostumbrado, porque uno de mis grupos fetiche del género, Solitude Aeturnus, son de Texas.

Sorpresas ya superadas, Fer De Lance hacen fácil lo imposible, la delicadeza de un sonido ambiental y épico sin perder un ápice de agresividad guiado por una voz carismática, profundamente expresiva y cálida, perfecta para la propuesta.

No ha sido éste un buen año para la Épica. Pocos discos para destacar en uno de mis estilos favoritos, por lo que era casi obligado por mi parte reivindicar “Fires on the Mountainside”. Los que nos hacemos mayores, los que crecimos viendo como Jorge Sanz se quedaba huérfano al perder a la madre perfecta, Nadiuska, los que somos capaces de convertirnos en Conan con estas sonoridades, ¡necesitamos a Fer De Lance!

Banda: AVERSED. Disco: “Erasure of Color”. Publicado: 29 de agosto’25. Estilo: Tecnichal Death. Origen: Boston, Massachusetts (USA). Miembros: Martin Epstein (bajista), Sungwoo Jeong (guitarrista y vocalista), Alden Marchand (guitarrista), Jeff Saltzman (baterista), Sara Hartman (vocalista).

El experimento que funcionó.

“Erasure of Color” es un disco que fácilmente podría haber fracasado, que fácilmente podría haber pasado desapercibido, que fácilmente se podría haber confundido entre estilos o que simplemente hubieses pasado porque pinchaste los 10” equivocados. O lo más probable, que cumpla todo eso a la vez y por eso ni los conoces.

La complejidad del experimento es tal que no lo hace apetecible para un seguidor definido de cualquier estilo, por ejemplo, death metal porque cuenta con partes un tanto core e incluso voces femeninas limpias que se aproximan al gótico con aderezos progresivos, muy progresivos.

Estos cuatro chicos de Boston han querido arriesgar con un experimento de mezcla muy densa con resultado sorprendente. Tan sorprendente como para incluirlo en esta lista selecta.

De nuevo, como la matemática caótica de Tómarúm, esta vez bajo una portada verde radioactiva de experimento que sí funcionó, la química de Aversed requiere de trabajo, de análisis, de la mezcla correcta entre su música y tus ganas de escucharla. Pero créeme, merece mucho la pena porque hay muchos componentes exquisitos en esa mezcla.

Banda: VOID. Disco: “Forbidden Morals”. Publicado: 29 de agosto’25. Estilo: Heavy Thrash. Origen: Lafayette, Loussiana (USA). Miembros: Aaron Landry (baterista), Gabe LeJeune (guitarrista), Jackson Davenport (vocalista), Blake Adams (bajista), Chris Braune (guitarrista).

El disco que me devolvió grandes recuerdos.

Este año ha venido marcado, en lo que a conciertos se refiere, por el regreso a los escenarios de una de las bandas que marcaron mi adolescencia. Hablo de Savatage. Por supuesto, Savatage nunca regresará a los discos (o eso creo) y por eso nos debemos refugiar en bandas que suelen aparecer de forma esporádica para reactivar tu amígdala metalera en lo que se refiere a aquellas sensaciones descubriendo un “Gutter Ballet” o recorriendo las “Streets” de Down Town Jesus.

Eso es lo que me aportan los americanos Void con su “Forbidden Morals”.

Desde ese primer single «Return of the Phantom” en el teatro del Gutter, quedé atrapado por un disco que los tiene todo: composición, rapidez, gritos de susto y una producción un tanto guarra para que tu regreso a la juventud sea pleno. Este disco hace años habría cambiado mi vida metalera. Hoy no la cambia… pero la sostiene.

Han pasado al grupo de selectas bandas que han surgido estos últimos años, que desconozco si llegarán lejos, pero que bien merece un reconocimiento mayor. ¡Fíjate! Como los Savatage en su mejor momento y que jamás llegó a tener. Tal vez habrá que esperar 20 años para que bandas como Void, Silver Talon, Witherfall o Riot City sean reconocidas como lo son “ahora” Savatage. Qué extraña es esta moral metalera.

Banda: DESTROYERS OF ALL. Disco: “In Darkness We Remain”. Publicado: 01 de marzo’25. Estilo: Thrash. Origen: Coimbra (Portugal). Miembros: Bruno Silva (bajista), Filipe Gomes (baterista), Alexandre Correia (guitarrista), Guilherme Busato (guitarrista), Joa Mateus (vocalista).

Un disco para destruirlos a todos.

Y después de tanto disco complejo, weirdito, rebuscando las palabras para describir lo indescriptible, el Tidal me dice que el disco que más he escuchado este 2025 es uno thrash de unos portugueses. Si es que me voy de guay y no llego a chachi (¿se sigue usando la palabra “chachi”? Lo dudo).

Mis vecinos portugueses irrumpieron con el disco “In dreams we remain” oliendo a sudor, a calle, a resistencia. Aquí la distorsión es una reclamación para el metal portugués de calidad, con mucha rabia y pegado a sus raíces.

Es un trabajo tan sólido y a la vez tan creativo que rompe con los inamovibles moldes del panorama del thrash moderno, gracias a la estructura de sus temas, la elegancia melódica y rítmica que remite a influencias lusitanas ya sea en ciertas cadencias, en los giros armónicos inesperados o en las atmósferas oscuras que parecen inspiradas en el folclore y en la tradición trágica de la península. Y la voz lo remata porque navega entre el thrash y ese death melódico que tanto nos gusta.

Hay un sentimiento de fatalismo y épica soterrada que parece oculta el nombre de la banda: “un disco para dominarlos a todos, un disco para destruirlos a todos”.

En resumen y quién me lo iba a decir a mí, “In Darkness We Remain” es el triunfo creativo de Destroyers of All sobre mi lista digital egocéntrica y pretenciosa. Un disco que demuestra que el thrash metal todavía puede sonar fresco, personal y culturalmente arraigado. Tal vez mi Tierra Gallega, “A Miña Terriña”, me ha hecho sucumbir es esta mezcla de furia moderna y espíritu portugués que he sentido auténtica y profundamente propia de mi cultura natal.

En este disco hay mucha alma. Es el fuego fatuo de mis casi 50 que se resiste a morir. Ya veremos… ya oiremos si el año que viene me pilláis otra vez por aquí.

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