Desde la Cripta – EMPALIGON: Devastadora tormenta de asolación.


Por Sammael F. H.

Aún llevándome algo mas de tiempo del esperado por diversas circunstancias. Incluyendo entre otros compromisos los relacionados con ciertas festividades que, sinceramente, no son de mi agrado personal con todo salvo muy contadas excepciones, ha llegado la hora de concluir por ahora nuestra estancia en Alemania dentro Desde la Cripta misma. Y sí, por ahora, ya que el número de bandas como adelanté en la primera parte es lo suficientemente denso como para poder alimentar nuestra sed de sangre durante meses enteros, día tras día, y aún así colmarnos sobradamente mas allá de la completa saciedad. Sin embargo y con todo, prometí tres y solo tres partes por ahora, y ante todo procuro dentro de lo posible ser un hombre de palabra. Por lo que vamos allá con la misma de una vez. A falta de decidir aún cual será nuestro próximo destino.

La tumba que visitaremos esta vez es la de un nombre que generalmente no está en el imaginario y/o inventario habitual de todo aquel conocedor de la escena alemana. De hecho es un nombre que solo encontré como referencia en una de las últimas y más extensas entrevistas a una de las que podría llamar mis “bandas fetiche” (termino que expliqué como es debido en la reseña del último trabajo de Wulkanaz hasta la fecha, también etiquetado como parte de estos artículos por Master Scheitan debido al repaso biográfico incluido como contexto). No exagero ni miento si digo que apenas ha pasado casi un año desde que la descubrí y escuché por primera vez. Y visto lo visto, es un nombre que ha caído realmente en el olvido incluso del mayor conocedor de estas Artes Oscuras (no hablemos ya de según que personajes con ínfulas de entendidos en la materia). Dicho nombre es Empaligon.


La misma historia de Empaligon comienza en el año 1996, en el municipio de Sulzbach-Rosenberg, Bavaria, a raíz de las oscuras inquietudes de dos personas cuya única referencia son, una vez más, sus pseudónimos personales dentro de la misma banda. Siendo así conocidos como Imperator Odium y Nihilez. Sendas entidades darían vida a un rol que sin duda es el elemento definitorio del sonido de Empaligon por completo, pues sus hachas de 6 cuerdas serían claramente el motor principal de dicho proyecto desde un principio. Con esa base establecida y tomando también sendos roles base, por llamarlos así, tanto en la batería (correspondiendo a Nihilez en este caso) como en voces (a cargo de Imperator Odium desde un principio), la intención preclara fue la que cabría esperar: Materializar sus brutales y desoladoras visiones en una cinta cargada de material demostrativo cuanto antes.

Sin embargo hubo de haber ciertos contratiempos entre tanto, tantos como supondría el evidente hecho de una sobrecarga en cuanto a tareas con respecto a otras posibles formaciones. Ante todo en una época aún tan “analógica” a pesar de todo en comparación con la actualidad. No obstante, con tesón y obstinación, armados con un 4 pistas para poder realizar cuanto menos una mezcla más que aceptable. Y reclutando a un tercer miembro en el proceso, conocida como Myril y dispuesta a mandos de los teclados. La primera estampida cayó durante el largo y frio invierno que interconectó sendos años 1997 y 1998. Into Blackening Chaos fue el nombre con el que fue bautizado dicho primer trabajo, titulo que deja entrever ya de por si que es lo que podemos encontrar en conjunto con su propia portada. Caos y devastación en un estado puro, con cierto regusto invernal. Toda una conjuración de fuerzas aparentemente antónimas que se amalgaman de una manera única.

Siendo algo mas técnicos, lo que tenemos en esta primera demo es un Black Metal de corte melódico/sinfónico encuadrado en la misma segunda era en la cual nació. Siendo sus elementos mas definitorios una cadencia rítmica más elevada que de costumbre para dicho sub-género, llevando la batuta sendas guitarras en base a unos pasajes tan complejos como demoledores, sin dejar apenas respiro alguno. Todo ello acompañado en esta ocasión de unos teclados que surgen a la par de ciertos riffs y versos, siendo los últimos narrados por la lacerante voz de Imperator Odium. Todo ello se deja oír a la perfección en “Odium Vita Est”, un primer tema que no solo sirve de carta de presentación, si no que llena el estómago con una tremenda tormenta de hielo y nieve tan devastadora como gélida.

Sin embargo, como cabría de esperar, no es un trabajo perfecto ni mucho menos. Raro es el caso de besar el enhiesto miembro de Baphomet (por no decir besar el santo) en tan solo una primera demo. Incluso el lograrlo podría ser mal visto por según quien… Por ello no me queda mas remedio que hablar de ciertas imperfecciones en este Into Blackening Chaos. Siendo las mismas un sonido un tanto distante en la mezcla, con cierta falta de intensidad y fuerza. Aunque la mas llamativa para quien os narra es un tracklist un tanto dispar en cuanto a estructura misma. Veréis, la primera cara esta constituida de 3 temas bien sólidos de duración pareja cerrados por un tema instrumental. Mientras la 2ª cara cambia totalmente siendo constituida por 2 temas aún mas largos si cabe emparedando otro tema instrumental mas corto. Da sensación de ser dos trabajos amalgamados en uno solo en pos de dar una duración mas propia de un LP en el contador.

Aparte hay que hablar de los propios teclados en si. Aunque refuerzan dicha sensación de estar en plena ventisca en mitad de los rincones mas recónditos del bosque, su actuación es mas propia de una manifestación mas o menos espontanea, pues aparecen para reforzar ciertos segundos o riffs concretos en lugar de crear pasajes en si. Su inclusión es notoria en el sentido de que tanto su entrada y su salida se distingue de manera un tanto abrupta, nada sutil ni natural. Cosa que probablemente pueda explicar porque Myril acabaría por salir de Empaligon al poco de salir dicha demo. O quizá algo antes, no se sabe con exactitud. La cuestión está en que Imp. Odium y Nihilez siguieron trabajando a posteriori, sin teclados esta vez, en un siguiente asalto mas centrado en ese aspecto brutal y arrasador. Esta vez, sería ya sin concesiones ni segundas vueltas.

Para ello reclutaron como tercer miembro a Eternal. Nombre por el que se hacía conocer el que hasta entonces era el teclista y vocalista de Suffering Souls. Asignándole la labor de tratar de dominar las riendas de la batería en lo que sería el producto de meses y meses de trabajo en el llamado por ellos mismos ArchDemon Studio. El resultado, un primer LP que vería la luz a finales de la mano de MetalAge Recs., sello que fue conocido en una primera forma como Turbo Music, a finales de verano de 1999. Black Dominated Annihilation vio la luz destacando, entre otras cosas, por una portada realmente horrible que a día de hoy es motivo de discusión quien fue realmente el responsable de tan mala decisión artística. Tal es el caso que, en los ejemplares de dicha tirada inicial, la banda añadiría una nota en perfecto alemán añadiendo lo siguiente: “ANOTACIÓN: ¡El libreto y la portada de este CD no cumplen totalmente con las aspiraciones de EMPALIGON!» Afortunadamente, la idea original acabó expuesta en la re-edición de Autopsy Stench Recs. del 2003.

Y ese segundo art si que se acerca claramente a lo que uno puede escuchar desde un primer momento. Una violenta tormenta desatada incapaz de ser doblegada por nada ni nadie. Pura maldad y odio corrosivos que destruyen a todo aquel desdichado que no tome precaución ni refugio alguno. Antes de empezar con lo que es la disección, tanto auditiva como técnica, cabe destacar otra nota añadida a los créditos: “No keyboards used on this album”. Demarcando así un punto y final con cualquier cosa que pudiéramos oír en el anterior Into Blackening Chaos. Porque definitivamente esto no intenta acercarse a las lindes del Black Metal Sinfónico ni por asomo. “Blackterror of War” arranca directamente escupiendo fuego de la batería de Eternal como si de una ametralladora calibre 50 se tratase. Restallando así sus ecos amplificados por los, ahora mas complejos si cabe, pasajes de las hachas de Imp. Odium y Nihilez en perfecta sincronía. Todo ello rematado por los desgarradores alaridos del primero, proclamando muerte y destrucción desde un primer segundo.

Así comienza toda una vorágine compuesta por nueve temas de duración pareja entre si, abarcando entre 4 y 6 minutos cada uno. Dando una duración total de algo más de tres cuartos de hora en la que toda esperanza posible de salvación queda en las manos de la trifecta del caos que compone Empaligon. Mas de 45 minutos de crudeza despiadada, sin compromisos ni amagos fingidos, sin respiro hasta el mismo final. Baterías que suenan tan rápidas como precisas, arrancando nuestro pellejo a jirones mientras perfora incluso la cobertura mas dura. Si acaso quedase algo, sería pasto de quedar enganchado entre las cuerdas rasgadas por el dúo de guitarras o, directamente, acabaría disuelto ante las agudas proclamas de Imp. Odium en cuanto al tono de las mismas. Teniendo acceso a las letras en si, las mismas son la esperable poesía de corte satánico que uno cabría esperar, siendo la misma cuasi arquetípica del género mismo. Incluso poniéndonos mas críticos podríamos decir que el sonido no entra de manera precisamente directa. Quedando los instrumentos un tanto solapados en comparación con la voz. Aunque si es cierta una clara mejora en calidad que, a pesar de lo dicho, deja que la bestia evocada se perciba a mayor lujo de detalle.

Mención curiosa cuanto menos es “Lakes of Lava”, penúltimo tema. Tras un “Storms of Holocaust” que aprieta el ritmo un tanto más de lo habitual, “Lakes of Lava” toma una cadencia más habitual dentro del género en un punto que hasta podría considerarse “lento” para Empaligon. Sin embargo eso tampoco supone un problema, en absoluto. No solo resulta un tema bueno por si, si no que tiene cierto ritmo o “groove”. Todo ello sin dejar de resultar tan amenazante como el resto de tan arrollador Black Dominated Annihilation, encajando perfectamente con el resto de un LP que, me atrevería a decir, llegó a encumbrarles lo suficiente. Llegando aparentemente al punto de reclutar a Havoc como cuarto miembro. Entidad mas conocida como Malfeitor llegando a tocar en bandas como Excoriate y Toxic Holocaust en vivo, o Nyktalgia y Krieg en estudio con el tiempo. Cubriendo para con Empaligon guitarras en actuaciones vivo, de las cuales no hay registro alguno muy a mi pesar, en el año 2001.

Sin embargo no todo fueron hechos favorables para Empaligon ese mismo año o, antes incluso quizá. Es mera especulación personal pero algo tuvo que pasar entre el binomio inicial de la banda. El resultado fue el hecho de que Nihilez no hace acto de presencia en el último trabajo grabado por Empaligon. Un split con Triumvirat Xul, banda en la que constaban miembros de Secrets of the Moon. Siendo conocida anteriormente como Trimorphes Zentrum Xul y siendo este su único trabajo propio registrado bajo su nuevo nombre. Sin contar una inclusión adicional en el recopilatorio Triumf of Complete and Utter Darkness lanzado por Desastrious Recs. al año siguiente. Dicho split dividido es poco mas que un single por banda, pues la edición se realizó en tan solo 500 copias en sendos vinilos de 7 pulgadas.

Entrando al detalle, “Realm Wrath Complex” es el nombre del aporte de Empaligon abarcando la Cara A. Y de primeras nos encontramos lo que perfectamente podría haber sido el siguiente paso evolutivo de la criatura con un sonido que de entrada se acerca y mucho a las lindes del In the Streams of Inferno de la leyenda noruega del Black Metal de corte industrial Mysticum. Todo para luego restallar con la cadencia y violencia propias de Empaligon, sumando cierto regustillo apocalíptico con un punto ambiental sintetizado tan sencillo como efectivo que, esta vez, resulta presente a lo largo y ancho de todo el tema, siendo el resultado final la aniquilación total en tan solo 5 minutos. La cara B correspondiente a la parte “Die Zeremonie des Äquinox” del titulo es dicho tema único en la discografía de Triumvirat Xul, “Binah (Die Triade)”. Un tema de cadencia pesada y corte ocultista intercalando elementos marciales como base para todo un ritual audial. Culminando el mismo en una vorágine desatada brindando muerte y destrucción en toda dimensión alcanzable.

Lo que sucedió poco después de este último trabajo ya es cabido de esperar hasta cierto punto. Derretido en su propia y sulfurante rabia candente, Empaligon se hizo uno con la tierra de la cual brotó en su día como la lava candente, tras abrirse la corteza terrestre ante semejante tormenta eléctrica. A diferencia de otras bandas mencionadas en estos artículos, la condena al ostracismo fue tan pesada y dolorosa como las cadenas enganchadas al cuerpo que las almas en pena arrastran. Tanto en dimensiones extra-terrenales como las llevan ciertas personas desdichadas delante de nuestras narices. Solo unos pocos mortales y ciertas entidades recuerdan este nombre a día de hoy y, precisamente hoy, quiero ser participe de aquello que llegó a mis ojos y oídos. Para así infectar a aquellos afines con el mismo fuego y rabia, y que de esa manera arda este pútrido mundo. Consumiendo ante todo a quienes deben arder convirtiendo su legado de miseria en tan solo cenizas llevadas por el viento.

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