Crónica – HARAKIRI FOR THE SKY + MURMUR (05.03.2026: Sala Revi Live, Madrid)

Por Sammael F. H. // Fotos de Álvaro José Sacralb


La tarde del jueves 5 de marzo se presentó aún mas gris de lo habitual. No sabría decir exactamente si por el cielo encapotado que cumplió con su amenaza latente de tormenta, que se extendería a lo largo y ancho del fin de semana en lo que sería la enésima borrasca que nos visita en lo que llevamos de año, o si por otro tipo de amenazas latentes provenientes de cierto octogenario, producto de meter un dorito y un payaso de circo en la maquina tele-transportadora de materia de La Mosca respaldado por sus tristes amigos que disfrutan de cierta inmunidad para acometer toda clase de atrocidades y atropellos impunemente mientras el resto del planeta se presenta a su merced. O eso quieren pensar semejante panda de payasos y energúmenos que, como las esporas de un hongo, crecen y se multiplican a velocidad alarmante, propia de la plaga que son. Mientras cuentan con el respaldo de la masa informe y descerebrada que se hace llamar a si misma “sociedad” dentro de lo que sería digno de la trama de la distopía mas absurda y ridícula jamas vista y vivida.

En esas circunstancias un concierto ayuda y bastante a digerir los tragos de puro decapante de pintura que se nos ofrecen en la barra libre de alienación, involuntaria y voluntaria, que es nuestra existencia. A espera de pudrir y amoldar nuestro seso a la extraña y absurda “normalidad” sobre el filo de un cuchillo romo a espera de ser afilado, para cercenarnos de pies a cabeza pasando por nuestras ya doloridas gónadas. Y si encima se trata de uno en el que puedas ir de buenas a primeras, sin apenas conocimiento previo de lo que te puedas encontrar, mejor que mejor. Esto sirve también de exculpación personal pues, precisamente, Harakiri for the Sky no son precisamente de mis platos de degustación musical habitual. Murmur tampoco lo había sido al caso, siendo los compañeros de cartel para esta ocasión, aunque dicha circunstancia se debe a un desconocimiento personal de cara a la escena nacional previo a conocer a mis queridos compañeros y hermanos de REA Metal. Quienes alegremente y de manera directa o indirecta han ido cubriendo dichas lagunas. Hasta el punto de que, sin exagerar, tenía mas curiosidad por los que darían ese papel de “teloneros” que tanto detesto usar, hasta el punto de sentirme a disgusto con tan solo mencionarlo.

El viaje no estuvo exento de complicaciones, para variar. Cada vez es más y más y más frecuente que hasta lo más sencillo este plagado de problemas y absurdeces. Yendo al grano, tocó bajarse a mitad de trayecto de la linea 9 del Metro, la única que realiza su recorrido hasta Puerta de Arganda, parada obligatoria hasta la Revi Live que sería el punto de encuentro. Mientras se nos hacinaba a todos los viajeros en el anden como si una autentica piara de cerdos dispuestos a ser llevados al matadero nos tratáramos mi cabeza ya estaba tratando de discernir la causa de dicha “incidencia técnica” mientras nuestro tren volvía marcha atrás por la misma vía. “Seguro alguien ha decidido que ya tenía demasiado y ha decidido acabar con todo, eligiendo casualmente mi linea por no elegir otra” pensé. En un autentico ejercicio de deformidad mental acostumbrado a dichas “incidencias” en las redes del Cercanías a lo largo de varios años. La realidad se tornó otra cuando la supuesta demora de 15 minutos pasó a ser solo 7, recogiéndonos otro tren para proseguir como si nada hubiera pasado. Por lo que imagino se trataría de otro problema distinto, posiblemente relacionado con el “transito intestinal” del conductor de dicho tren anterior.


A pesar de todo, y con pleno chaparrón cayendo a plena potencia mientras la, ya de por si escasa, luz del sol nos abandonaba dando paso a la noche. Pude llegar a tiempo para poder saludar como es debido a mis queridisimos hermanos de Quintessence Metal Club. Quienes junto con Copilots Events fueron los encargados de organizar esta fecha en lo que sería tan solo la quinta parte de las fechas previstas para la gira “Scorched Europe” abarcando la península ibérica. Ademas, a esta circunstancia se sumaba el estreno de la asociación en la gran y mítica sala Revi Live, hogar de cada vez más y más grandes conciertos para lo que es la escena metalera en Madrid, incluyendo por supuesto la escena extrema. Todo ello ayudó y mucho a acomodarme y prepararme de cara a lo que iba a acontecer en breves momentos, o mejor dicho a olvidar todo lo previamente narrado para disponer lo mas de todos mis sentidos requeridos. A medida que el aforo se iba llenando progresivamente hasta abarcar por lo menos 300 de 400 personas posibles momentos antes de que arrancase el show.

Como ya comenté, los encargados de servir el primer plato de degustación fueron nuestros Murmur. Y si, lo digo así porque hablando de vecinos de Getafe me parece correcto distinguirlos de cara a otras referencias de dicha manera. Alexis, Igor, Kyle y Frank arrancaron con los primeros acordes de “Red Hill I – The Dead” evocando de una manera poética una tempestad aún mas potente que la lluvia que nos acompañó hasta la entrada a la Revi Live. Es entonces cuando Beatriz Benett, ataviada como recién salida de un retrato mortuorio del siglo XIX, velo rojo incluido, hizo acto de aparición. Llenando a los pocos versos una urna preparada para la ocasión con agua, en la cual, metiendo acto seguido la mano izquierda, la levantó completamente ensangrentada. Desatándose así, paso a paso, un ritual tan intimo y emotivo, como visceral y profundo evocando pasiones y fuerzas intensas a la luz de los potentes focos y las tenues velas que acompañaban a pie de escenario.

Pasajes de toda cadencia imaginable dibujaban paisajes de muy distinta indole a medida que el setlist se iba manifestando poco a poco en temas que, en su mayoría, se acercaban peligrosamente cuando no sobrepasaban directamente los 10 minutos de duración cada uno. Evidentemente esto supuso que el número de temas cubiertos quedase encajado correctamente en tan solo 6 de ellos en el tiempo dado del que disponían. El juez y verdugo implacable de todo artista en directo, muy a nuestro pesar. Aún así Murmur brindaron un repaso íntegro a su última obra, Red Hill, amen de representar su último largo Pvtrefactio de manera pluscuamperfecta, o al menos esa fue mi impresión, en 3 temas del mismo. Siendo los elegidos “Sol Invictus” “Leiyu – 雷雨”y “Seleneion” en 2ª, 3ª y 5ª posición según su orden de aparición. Hubo quien dijo a posteriori que el sonido en principio se antojaba flojo pero, si me preguntan, no note diferencia para bien de principio a fin. Suponiendo así un primer acto muy difícil de superar por quienes les sucedieron en lo alto de la Revi Live.

Y es tras una pausa que llegó a hacerse corta debido a estar entre colegas a pesar del ya firme chaparrón que caía cuando Harakiri for the Sky comenzó con su tormenta personal. Toda una descarga torrencial proyectada desde lo mas alto de la propia sala para, ahora si, un aforo cuasi completo. Hablando de la puesta en escena, altares totémicos con las iniciales del grupo franqueaban la formación, iluminada por un espectro que parecía ascenderles a una dimensión extraña. Trascendiendo mas allá de la gris mundanidad dejándola atrás y llevándonos lejos de la misma, aun solo por un instante. Desde un primer acorde de “Heal Me”, tema inicial de su Scorched Earth que a su vez da nombre a la gira, J.J., M.S., Marrok, “Krimh” Lehner y Radek. destilaron actitud desde un primer momento. Al arrancar “Fire, Walk With Me” se desbocó la cosa por completo, sin más, cuando J.J. cerró dicho tema simulando su propio ahorcamiento usando el cable de su micrófono como soga por primera vez.

Esto acababa de empezar apenas, pero el siguiente bloque de temas derivó hacia lindes mas intimistas e introspectivos, al menos en cuanto a cadencia misma, o impresión personal vaya. Con “With Autumn I’ll Surrender” y “You are the Scars”, volviendo al ya visto binomio entre tema reciente y tema legado, derivaron hacía algo que me atrevería a ver mas típico del Post-Black al que Harakiri profesa dedicarse en cuerpo y alma, pero sin escatimar en fuerza y crudeza bajo ningún concepto. “Without You I’m just a Sad Song” y “Sing for the Damage we’ve Done” abarcaron ambos matices mostrados en sendos bloques de dos temas de una manera más equilibrada, sirviendo como aparente colofón final, haciendo cierta jugada con “Keep me Longing”, “Mantenme Anhelando”. Pues hicieron exactamente eso, dejar al publico expectante anhelando precisamente con ganas de más. Y no solo cumplieron, se desbordaron! J.J. bajó justo a pies de publico, separado tan solo por la valla de seguridad, mientras Radek. …intentó subirse al bombo de Lehner!? Pude ver como el mismo se meneó de manera más que alarmante, contentándose el primero con tan solo tocar con una pierna apoyada en el mismo para poder seguir adelante de manera tan impecable y sin potenciales percances!

Tras semejante colofón no quedó mas que la despedida en si, mientras los altavoces de la sala proyectaban esa versión, excesivamente lacrimógena para mi gusto, acompañada a piano de “Mad World” de Michael Andrews y Gary Jules. … Personalmente me quedo con la original de Tears for Fears por su dicotomía entre la propia temática lírica en contraste con la aparente frivolidad que puede llegar a sugerir la parte instrumental en comparación directa. Aunque mejor pensado podría ser mas apropiada la versión que precisamente realizó Harakiri. No obstante era el momento de la despedida, aún bajo una lluvia que no quería cesar, acompañando así los lamentos de este mundo que parecen no ser suficientes para la ambición de tanto corrupto a ser purgado. Aún así, aun tan solo por un momento, pude salir con una sonrisa. Fui a que me sorprendieran y salí sorprendido para bien. Y mas importante aún, pude compartir un buen momento con colegas y, ante todo, mis “hellmanos”. Sé que en parte me estoy repitiendo pero esa es sin duda la conclusión mas clara de la noche, todos nos merecemos un pequeño momento de parón, abrirse de cara al disfrute por muy leve que sea, en pos de seguir adelante con nuestras batallas hasta lograr Victoria y Reino personales.

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