César «Scheitan» Ruíz.
Los madrileños Bridge to Nowhere, cuatro años después de su sorprendente debut «Wars of Avalmeth», un buen álbum conceptual que denunciaba, enmascaradas en un contexto sci-fi, las formas de control superior de masas, dejaban pendiente un capítulo especial para la peor de las formas de control y manipulación, la religión.
Así comencé la crítica de «Divine Tragedy», hace dos años y medio, presa del deseo de llegar a casa y poder escuchar con detenimiento lo que se había dejado entreoir aquella noche en el Hellraiser y dándole vueltas a la explicación de Ana Rochas (vocalista) de por qué Tragedy y no Comedy. «¿Acaso no es una tragedia vivir en el miedo constante, supeditarse a la ira o bondad de un ser superior y librar guerras en su nombre?»
Tiempo después, y como caso único, me planteo está re-reseña a modo de director’s cut, con motivo del segundo intento de presentación del disco en Madrid por parte de la banda el próximo 11 de Junio. Hablo de caso único, para mí, a pesar de ser conocedor de infinidad de sueños/proyectos rotos a causa de la pandemia. Pero el caso de «Divine Tragedy», es único como digo, porque trataba de una de mis pasiones, llegando a calarme hasta el fondo. El proclamado disco nacional del año 2019, dos años y medio después, ocupa su merecido espacio en la estantería de los clásicos y el trono de discos conceptuales basados en la obra de Dante Alighieri, al que abanica el «Burnt Offerings» de mis queridos Iced Earth. Lo que hace dos años y medio me parecía osado, al tratar de sintetizar semejante obra en 9 cortes, hoy me parece una auténtica genialidad digna de la Magister Templi del universo de Dante, Ana Rochas.

Así diseccioné el disco originalmente:«Divine Tragedy» abre con la intro sinfónica y oscura «The Dark Forest», que nos ubica en el comienzo del sueño con Dante como protagonista, perdido en la selva donde Ana recita el terceto encadenado con el que comienza el poema original. Irrumpe sin compasión con el inicio del viaje de Dante guiado por Virgilio por el primer reino, siguiendo la voz de su amada Beatrice, el infierno. Un infierno que BTN divide en tres partes, siendo «Descent» la primera de ellas. Tema que adelantaron y con el cual ya pudimos apreciar el impresionante salto de calidad que daba esta banda madrileña a nivel de producción y especialmente en el apartado vocal, donde una teatralizada Ana nos deleita con un multiregistro sobresaliente, demostrando que este tiempo con Diva Satánica ha dado sus frutos. «Descent» comienza Symphony X y sigue Iced Earth, puro thrash/power con la guitarra de César Pazos a la cabeza, no es metal progresivo pero cuenta con varios contratempos extraordinariamente interpretados para encajar la lectura de la inscripción de la puerta del infierno en el italiano original, la presentación de Caronte (temazo de SX dedicado a este barquero), Minos y Cerbero atravesando así los tres primeros círculos del infierno a base de potencia.
En «Into the Hell» viajan por los tres siguientes círculos, segunda parte del infierno más heavy, donde relucen los brillantes armónicos groovetas característicos en su debut, punteos orientales con sabor a Maiden y rítmica Judas. Trabajazo vocal caracterizando a Pluto, las gorgonas capitaneadas por Medusa y Flagias en el paso por la Estigia (imposible no acordarse de «Travel to Stygian» de IE). Cierra el paso por el infierno «The Devil’s Jaws», temazo donde se impone el groove, base con tremendo punch y unos growls insaciables que glorifican mis adorados séptimo, octavo y noveno circulo separados por cantatas y descritos con todo lujo de detalle en clave brutal apurando el encuentro con el señor de las tinieblas. Final sinfónico y celestial para afrontar el cambio de hemisferio. Impresionante primera parte.
Menos que sobre el infierno se ha escrito sobre el purgatorio en el metal, representado por el tema clásico de Maiden y los orígenes de Iced Earth básicamente. BTN vuelve a dividir el viaje a través del segundo reino en tres partes, «Regret» roba dos minutos al purgatorio para hilar la maravillosa salida del infierno en clave Notredamesca con varios contratempos creepys que describen la imagen de Satanás devorando a Judas Iscariote con una de sus tres fauces. La llegada a la montaña del purgatorio supone un pronunciado cambio de sonoridad de nuevo separado por una cantata y un solazo donde la voz limpia cobra protagonismo mientras Dante es marcado con las siete «P» por la espada de un ángel power metalero.

«Seven» describe el ascenso donde cada uno de los pecados son purgados y borrados de la frente de Dante hasta su despedida de Virgilio tras cruzar la puerta de llamas. Una de las pocas partes de las que podría esperar más al tener un contenido tan rico, ya no porque el power no sea de mi agrado o lo exagerado del sinte, sino porque el tema puede hacerse algo monótono a pesar de los diferentes registros limpios brillantes y lo que parece incluso un estribillo.
Cierra el viaje por el reino del purgatorio la completa y esta vez sí power incluso algo progresiva con tinte sinfónico «Rivers of Paradise», donde Dante llega al paraíso terrenal lamentando la despedida de Virgilio, o la razón filosófica y celebrando el reencuentro con su amada Beatrice, representando la teología para que le guíe el resto del camino. Tema extenso que conserva un ascua grooveta donde el teclado y guitarras colorean maravillosamente la despedida del reino del dolor dulce donde Ana empieza a tomar considerable altura.

Poquísimas referencias sobre lo escrito en el mundo del metal en torno al paraíso de Dante que unido a mi naturaleza más bien cafre al asociar el paraíso a sonidos dulces, hace que lo único que se me ocurra encajar aquí es el precioso temarraco de Symphony X «Paradise Lost«.Un paraíso donde todo se vuelve etéreo, inmaterial y comienza a dominar la lírica sobre todo lo demás.«Ascent» es la primera parte del viaje por el último de los reinos, donde Dante y Beatrice parten desde la luna guiados por las notas de un piano y exploran cada uno de los círculos celestiales descubriendo las bondades en formas planetarias que les acerquen cada vez más a Dios. Baja el tempo y gana la armonía en este buen tema power melódico donde la descriptiva se vuelve especialmente pegadiza sabiendo mantener viva la llama heavy a través de la guitarra de César. Línea que continúa en «Walking on the Stars», demasiado divina, que solo se ve endurecida por ricos armónicos, pero es normal, Dante y Beatrice se encuentran en lo más alto del paraíso ante la virgen María rodeados de los ángeles de más alto rango, los tronos, que giran alrededor de la luz.«Light» es la joya que cierra el disco, gloria de metal sinfónico y lucimiento de la banda protagonizado por un lírico a la altura del majestuoso escenario que envuelve. Beatrice, de belleza deslumbrante ocupa el trono sagrado y Dante siente como todo el universo se une por la gracia del amor y la alegría inmensa que encierra la luz. Una luz que engloba todo lo perfecto, el éxtasis, el origen y el fin de todo, donde las cuestiones del hombre serán reveladas…
Bridge to Nowhere firma un magnífico segundo trabajo, fruto del esfuerzo y la extrema dedicación. Una maravilla conceptual en torno a una obra con recorrido infinito que verá la luz el próximo 29 de Noviembre de 2019.

Dos años y medio después, tras cientos de reproducciones y tras haber gozado de la cuidada presentación original en directo, podría mejorar el análisis técnico entrando en odiosas comparaciones, pero no lo considero necesario. Creo que es momento de olvidar el pasado y centrarse en el relanzamiento de esta obra maestra el pasado 22 de Diciembre y su apasionante re-presentación íntegra y única, prevista el próximo 11 de Junio en la sala Nazca de Madrid.
Acceso a la entrevista que realizó el podcast de REA a la magnífica Ana Rochas sobre no solo este maravilloso trabajo, sino de toda su carrera artística.
https://www.ivoox.com/p-151-entrevista-ana-rochas-bridge-to-nowhere-audios-mp3_rf_87393297_1.html
