Agotando ya las últimas bocanadas del mes de abril, ITP Promotions programaba para este sábado un cartel interesante ¡había que ir! El efecto llamada lo provocaban las chicas de CRYPTA, muy activas y habituales de nuestras salas. En esta ocasión repetían en la Sala Revi Live, pero esta vez en formato completo, en el escenario central, sin prisas y con teloneros poco conocidos pero que despertaban curiosidad. Dos bandas danesas con poco recorrido pero que auguraban una buena dosis de calor para abrigar la actuación de las brasileñas, NAKKEKNAEKKER y PLAGUEMACE.


Había ganas de ver a Fernanda Lira y compañía. Ya antes de abrir las puertas, al aproximarnos, podíamos contemplar una ordenada fila de fans que impacientes y tiritones aguardaban en el patio de la Revi. El finde se había puesto fresco y lluvioso y no, no era sólo impresión de un “chicarrón del norte”, de Gran Canaria. Pululaban por el patio varios “vikingos” de tez lívida y melenas rubias, así como sus acompañantes, todos previsiblemente de procedencia norteña, que tiritaban como cualquiera de los que por allí andábamos. No me sentí tan “blandorras”.



El acceso no era todo lo fluido que suele ser en otras ocasiones, o quizá el fresquete impacientaba los pies, que se quedaban helados. No te quiero contar lo que debían sentir los Berserker que lucían pantalones cortos… Al llegar a la taquilla te buscaban en una lista por nombre, te daban la entrada de taco pertinente y registraban bolsos riñoneras y cualquier artefacto donde cupiera un bocata de jamón del calibre 9mm. Yo me dejé el mío en casa, pero tuve que enseñar la cámara. Todo ello solicitado con la máxima educación y respeto.



Visto lo visto, hubiera estado bien escamotear un algo para picar y es que la desagradable sorpresa fue que, al entrar en la sala no había foso ¡Una decepción! porque los más ansiosos ya se aferraban a la barricada de vallas que protegía el escenario de potenciales exaltados ¡Cuánto daño han hecho las salidas de tono de anteriores fiestas salvajes! Tuve suerte de encontrar a José, un compañero de fatigas fotográficas que me facilitó un huequito para poder ilustrar esta crónica. De verdad, Muchas gracias, te debo una. Eso sí, no pude separarme de la valla hasta bien comenzada la actuación de CRYPTA.

Pero vamos al tema. La sala comenzaba a poblarse, la horda se refugiaba pronto al abrigo de la Revi y era una horda nutrida. Finalmente una asistencia suficiente como para dar calor al evento sin resultar en agobios, salvo en “primera línea de fuego”. En la guerra como en los conciertos, los zapadores son los que más “cobran” y no en cash. Existía cierto nerviosismo por desencadenar las hostilidades, ya que mirando la hora, temíamos por el cumplimiento de horarios que se antojaban justitos si se quería completar los sets a las 23:00.


No hubo prácticamente retrasos. PLAGUEMACE saltó al escenario, miembro a miembro con una energía y un halo de felicidad, envidiable. Risueños, dicharacheros, ya sólo con esa manera de presentarse transmitieron un buen rollo increíble. Buen rollo que fue en aumento a lo largo de su turno, llegando al corazón de, creo, todos los asistentes, por muy “metálico” que fuese y es que estos SEÑORES (con mayúsculas de admiración y no de gritos), desmontaron dos tópicos. Primero, todo corazón, aunque sea de metal, tiene sentimientos y esos momentos sensibles que pueden no verse, pero están presentes en los tik-tak de las válvulas coronarias. Segundo, La “muerte” puede ser divertida.

Sí, el Death Metal que desarrolla PLAGUEMACE es de alto octanaje, pesado, dinámico, bien hecho, pero por encima de todo, divertido. Consiguen con sus idas y venidas, saltos, gestos, bromas crear un ambiente magnífico que complementa una gran interpretación, poderosa, demoledora, de peso específico, espolvoreada de esas especias que le dan un toque diferente, personal, que se nota y, uno a uno, sus miembros conectan con el público. Claro está que, quién con más libertad de movimientos cuenta es su vocalista, Andreas Truelsen. Él mismo no dudó en saltar a la pista a participar en el pit y hacer las delicias de los aguerridos bárbaros que se partían el pecho girando y girando.


Su set consistió, básicamente, en presentarnos su último trabajo y primer larga duración “Reptilian Warlords” que viera la luz el noviembre pasado y que pasean con orgullo merecido, pero si os soy sincero, en directo gana muchísimo. Más si la sala proporciona el sonido y las luces de las que hace gala Revi Live ¡Un lujazo! A los temas del disco se unió, ya superado el ecuador de la actuación su primer single “Plagueface”, para completar una “escaleta” llena de groove, breakdowns, guitarras despiadadas, un bajo que redunda en ese sonido profundo que la voz y una más que convincente batería fabricaban en magnífica armonía. Todo ello entre risas, saltos, guiños, bromas… Como el camisetazo sudado que se llevó el bueno de Matias Zacho, batería de la banda, proveniente de su compañero Andreas. Gran actuación y buen rato para inaugurar magníficamente la noche.



Como os decía, no me separé de mi fiel compañera la valla en la mayor parte de la noche. Ya había cierta familiaridad entre ambos que se forjó mientras preparaban el escenario para el siguiente número. No tardaron mucho, reciclado de gran parte de la batería para el nuevo drummer, cuatro cambios de impresiones sobre PLAGUEMACE con el colega de cámaras y ya arrancaba NAKKEKNAEKKER. Los muchachitos ateridos que viéramos a la entrada, de lívida faz y largas melenas rubias no eran otros que los integrantes de NAKKEKNAEKKER. Bueno, me gustaría puntualizar que Anton Bregendorf, amo de las baquetas en la banda, si bien cumple con el rango de edad, no con el look, más agresivo que cuadra perfectamente con su nervio, imposible de disimular cuando calza los palos y agrede con saña los parches de los que saca medidos ritmos a un volumen prodigioso. Todo nervio, corazón y ritmo.


Una banda extremadamente joven, pero con una calidad impresionante, en cada uno de sus músicos. No conseguí ponerle un “pero” a nada de lo que escuché. Todo lo que salió de sus manos y garganta; todo lo que intentaron, todo, lo consiguieron y con nota ¡Impecables! Si bien siguen enmarcados dentro del género Death Metal, representan un nuevo giro de tuerca que los lleva a un terreno diferente a sus compañeros de gira. Su propuesta, de tintes más modernos, está basada en una técnica envidiable, un reactor de fusión en la percusión que los proyecta a velocidades de vértigo y en una voz profunda, pero peculiar que da un punto “Core” al conjunto. Quiero decir, su voz juega entre guturales y voces gritadas, menos profundas y más cortantes, incluso en algunas fases parecieran rapeadas, lo que le da un carácter especial, agónico, áspero, marca de la casa, indudablemente.



Ofrecieron un setlist de 7 nuevos temas. Para comenzar a hablar nos arrojaron a la cara “Putrified Body Fluid” y “Horizon of Spikes”, con los que suelen abrir sus bolos y que son una auténtica patada en… Ahí. Desde luego logran captar tu atención y, al principio no, pero al final te provocan una suerte de “esguince cervical” ¡sólo de verles durante toooodo su set haciendo headbanging endemoniados, mientras continúan tocando como si nada! Fue realmente difícil captar la cara de alguno de ellos, continuamente oculta por el pelo en movimiento, adelante, atrás, molinillo y, vuelta a empezar.



Su vocalista “Christoffer Kofoed”, implicadísimo toda la noche, asumió el pluriempleo de “master del pit”. agitando al público a girar y moverse y ¡vaya si lo consiguió! fue un esfuerzo y dedicación que tuvieron premio en una sala que se lo pasaba en grande. Finalizaron con “Absortion” y “Face-Splitting Madness” que da nombre a su show y con esto, un buen sabor de boca, si bien su estilo es más difícil de digerir que los de sus colegas de gira que se mueven en terrenos más clásicos y seguros. No por ello dejes de poner la oreja en lo que venga próximamente de estos daneses con un prometedor futuro. Una vez concluido el espectáculo protagonizado por NAKKEKNAEKKER los “cachivaches” remanentes en él fueron desalojados y la decoración para el acontecimiento central de esta noche comenzaba a montarse.




El escenario se vestía de gala con velas, cuchillos, espadas y palios escarlata. bajaba la intensidad de las luces y las velas cobraban protagonismo. ¡CRYPTA estaba ya “en capilla”! No tardaban en asomar las cabecitas, entre bambalinas, las integrantes de CRYPTA. Saltaban a poco más de las 22:00, de manera definitiva, al escenario de la Revi. Una hora de concierto nos quedaba por delante. Una hora para que las adoradas y ansiadas divas de esta noche fueran reverenciadas por la parroquia, que entregada, no tenía ojos y oídos más que para lo que sucedía sobre el escenario. No hubo pogo, no hubo pit, nadie bajó a la pista. Un pacto tácito de sumisión se fraguó en silencio al ritmo de “Shades of Sorrow”, segundo y hasta hoy último trabajo de CRYPTA.




Todo llega a su fin. La relación con mi bella valla, había sido fructífera y moderadamente placentera, ya que me aguantó en momentos en que necesitaba un apoyo, no lo voy a negar, pero empezaba a pesar. Ya forjaba en mi mente la idea de dar el paso y abandonarla durante CRYPTA. La razón, buscar nuevas experiencias que me permitieran, entre otras cosas, captar alguna imagen de la batería sin que la fotografía se viese apuñalada por el arco de navajas que adornaba el micrófono de Fernanda Lira y que tenía juuuusto delante de mí. Yo, encajado, con una mujer bajita prácticamente en mi sobaco, sin poder casi moverme. El plano era demasiado limitado, aunque había dado juego hasta entonces.



El escenario había sido montado con gusto, gozamos de unos minutos para escudriñarlo y admirarlo antes de poblarse; Una presentación casi familiar que trenzó más fuerte si cabe los lazos que unen este público con la banda y, me atrevería a especular que el sentimiento es, de alguna manera manera, recíproco. Se auguraba un desarrollo del concierto en el que la conexión banda/público no hiciera más que ir en aumento. Sonrisas, complicidad, comodidad de las CRYPTA sobre un escenario que se mostraba elegante, sencillo y vistoso. Lo recorrieron entre coreografías de cabezas batientes, armonías, dúos, tríos. Magníficas ejecuciones con sus respectivos instrumentos y una Fernanda Lira magnífica, luciendo y monopolizando las miradas. Sin parar; gustándose, gustando; cantando, posando mirando de esa manera en que ella sabe mirar. Ah, también tenía tiempo, para con las manos, llevar las riendas del bajo.





No me entendáis mal. CRYPTA no es sólo Fernanda Lira. Ha mostrado el acierto de rodearse de tres impresionantes músicos que muestran una solvencia y un gusto admirables, tanto a nivel individual como colectivo, porque armonizan de manera espectacular y sus sonrisas y guiños privados traspasan la línea entre público y banda y consiguen comunicar ese bienestar, esa diversión, propia de quién disfruta haciendo lo que hace. Fuera de toda duda es una banda que gusta ver y escuchar. Tocan bien y cuidan los detalles.



En su setlist no hubo sorpresas. De 11 temas y un instrumental, sólo dos se salieron del contenido de su flamante álbum, del año pasado, “Shades of Sorrow”. No hizo falta más. desde el primer acorde, qué digo, desde antes de salir ya existía un conciliábulo no pactado por nadie pero compartido por todos de gozar de todo lo que viniera de las tablas y que ofreciera CRYPTA, como dones sagrados a la plebe ¡…Y CRYPTA no defraudó! Mereció en todo momento la veneración que recibieron de los asistentes.



¡Tenía que pasar! mientras CRYPTA daba un espectáculo imperdible, hube de ausentarme de la sala. La naturaleza humana es débil y yo debía cubrir necesidades insatisfechas desde la entrada hacia las 19:30. No temáis, no voy a traer a colación escatológicos momentos íntimos… Simplemente, salí a fumar. En este punto, coincidimos Anton Bregendorf, el enérgico batería de NAKKEKNAEKKER, José, el colega fotógrafo que también había tenido sus más y sus menos con la valla y yo. Entre “chapurreos” en espanglish, acertamos a pedirle el setlist, que nos había sido imposible obtener por otros medios. Anton, un chaval genial y muy atento, tuvo la deferencia y el detallazo de escribirnos de puño y letra el setlist de su concierto, lo que facilitó la elaboración de este texto y al cual quisiera agradecer muchísimo el dedicarnos su tiempo y amabilidad. Especialmente dada la temperatura, que se desplomaba a esas horas.





Para el final, CRYPTA seleccionó tres temas que subieron el listón hasta perderlo de vista. Primero, “Agents of Chaos”, seguido de, los previamente anunciados, por Fernanda, como dos últimos temas, “Lord of Ruins” y, de su primer disco “Echoes of the Soul”, el corte “From the Ashes”. Representó un final apoteósico, en el que la salida del tema “From the Ashes” se alargó en amagos de finalización. Hizo sentir, por algunos segundos, que perduraría en el tiempo, eternamente. Reconozco que fue un final bonito. Parecía que costaba romper el vínculo, circunstancial pero firmemente entretejido durante la actuación.



Si habéis llegado hasta aquí; primero, gracias y segundo disculpas por la desmesurada extensión, impropia de este género periodístico. Ya sabéis que las historias cobran vida según se escriben. Gracias también a José que me facilitó el hueco en el que tan buenas migas hice con la valla, además de darme palique durante todo el desarrollo del concierto, lo que hizo los intermedios mucho más amenos.
Texto y fotografías: Juan Carlos López Aguilar.
