Banda: Redshark. Disco:“Sudden Impact”. Sello:Listenable records. Año:2025.

Enrique Sobrino.

El tiburón está de vuelta y más poderoso todavía. Redshark vuelve a escena.

Estos barceloneses, ya nos dieron una buena dosis de tralla con su anterior disco Digital race en 2022 y ahora en 2025 nos han dado otro “puñetazo” con este Sudden impact.

De la mano de las guitarras afiladas y guerreras de Philip Graves y Javi Bono, pasando por la apabullante sección rítmica de la mano de Alan en la batería y Chris Carrest en el bajo y la carismática e inconfundible voz de Pau Correas, este disco es directo y contundente, cual puñetazo en la boca del estómago. 40 minutos y 10 canciones repletas de estribillos coreables, riffs solidos a la par que pegadizos, grandes solos y ritmos destroza-cervicales.

Reminiscencias e influencias entre años ochenteros y noventeros flotan en el aura del disco, recordando a cada uno, con su oído, a esta o a aquella banda de aquellos maravillosos años en los cuales, servidor (ya peinando canas) descubría el mundo del metal de la mano de míticos grupos como Helloween, Stratovarius, Judas Priest, Iron Maiden, Wasp y un larguísimo etcétera…

Incluso en el “concepto” (espero no equivocarme), se notan las influencias de aquellos años, como tener una mascota, el tiburón en este caso, como protagonista del artwork. Ataviado con sus botas, sus cinturones de balas, cara de pocos amigos y golpeando el mundo, como si fuera una premonición de lo que hay dentro del disco.

A destacar también la edición en vinilo, la que dispone servidor, que me ha recordado a las míticas ediciones de aquellos años, en un solo color (azul en este caso) y con la galleta central en tres colores, azul, blanco y rojo y con las inscripciones míticas de “stereo” “33 rpm”. Todo muy en la línea de antaño y muy alejado de las tendencias actuales de “imprimir” todo el vinilo.

Desde el principio trepidante con el tema homónimo “Sudden impact” hasta el final con “Fight the rules of power”, te van a pasar los 40 minutos mas agitados que puedas disfrutar escuchando música. Y lo mejor de todo, y lo que mas me gusta de la banda, es que aun con esa cantidad de influencias, han conseguido en dos discos, un sonido propio y característico, que hace que nada mas comenzar a sonar algún riff suyo, sabes que son ellos. Le han dado un empaque y una fuerza a su sonido que los hace fácilmente reconocibles.

Es que es caña en estado puro, es un disco que no te puede dejar indiferente, pues si te gusta el metal, te tiene que gustar seguro.

A mi particularmente, el tema “Your last breath” con esos toques helloweenianos speedicos me flipan un huevo. Otro que me vuela la cabeza es “Rip your bones” con ese guiño a los Stratovarius de la época noventera como en el Fourth dimensión o Episode.

Como dije antes, cada tema es 100% Redshark, y como todo en la vida, cada uno escuchara o creera escuchar alguna reminiscencia a tal o cual banda, pero lo que podéis tener por seguro, es que son ellos, con su sello y con su calidad. En resumen, y utilizando el argot futbolístico, es un disco cortito y al pie. Directo a la yugular y de los que acaba y tienes muchas ganas de volver a pulsar el play.

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