Texto y fotos de Elsolodeltransyl.

Iba todo sobre ruedas y pude haber terminado en silla de ruedas. Un crono en el escenario marcaba el tiempo que le quedaba a Bulldozer: Dos minutos. Ciento veinte segundos después mi cara quedó a un palmo del empedrado suelo de Barroselas. A un puto palmo.
Si no llega a ser por las ocho manos (realmente no sé cuánta peña me agarró, pero os aseguro que no llegaron a cuatro personas) en este momento no podría estar relatando el SWR 26 que viví desde su jornada de calentamiento el miércoles 29 de abril hasta lo que el festival llamó «Palco Pirata» tras el último concierto oficial del mismo, el domingo 3 de mayo.
Day 0- Quarta Feira/Miércoles/Wednesday 29.04.26:
Conocido en el argot como «warm up» o «jornada de calentamiento» fue día de entrada gratuita en el festival y estaban programadas cuatro bandas portuguesas.
Para mí los triunfadores de la noche por su estilo y por su show, fueron Vectis. Desde Oporto y formados en 2018 tienen tres trabajos editados: la demo .
“The Executioner» (2019), el EP «No Mercy for the Weak» (2020), y un split con Grimsever (2024). Me sonaron muy speed/thrash metal de los 80. Super frescos y con un directo arrollador. Portugal tiene una escena thrash metal super interesante, de una calidad top. Vectis han sido un descubrimiento reconfortante.
Tendemos a infravalorar a las bandas que abren un festival, o que las agendan en el día gratuito, y este prejuicio lo considero un error de bulto.
Por proximidad, a Vigo están viniendo muchas bandas del país vecino. Es triste ver el nivel de los grupos portugueses y la poca afluencia de público. Ojalá esta situación se revierta porque tal y como están las cosas para que una banda siga en pie, necesitan al público en las salas.
Day 1- Quinta Feira/Jueves/Thursday 30.04.2026 .
La noche anterior nos portamos bien retirándonos pronto para cama. Sí, cama. Lejos quedan los Barroselas donde nuestros cuerpos y nuestras ollas aguantaban tres días en tiendas de campaña. La quechua amanecía siempre mojada, no solo por el rocío, sino también por la lluvia propia de la época del año. Ahora veo esa época con orgullo por haberla (sobre)vivido. Hoy por hoy para aguantar cuatro días de festival con 43 recién cumplidos, mi salud física y mental necesitan: un techo, un colchón, una ducha, una buena taza de váter y una bifana por lo menos una vez al día.

Por cuestiones de logística que ahora no procede relatar, no entraríamos en el festival hasta AnZv. Banda portuguesa de black metal que me encantaron tanto por su puesta en escena como a nivel musical. Con dos trabajos a sus espaldas, Gallas (2022) y Kur (2025) este año los tendremos por el Arcanxo Festival el sábado 18 de julio, en Ponteareas. (os dejo por aquí el link del Arcanxo, porque su cartel bien merece una visita a Galicia: http://www.arcanxofestival.com).
Del resto del día partían como favoritos: Gruesome, Indian Nightmare y Revenge. Y tenía curiosidad por Primitive Man. Estos últimos con una escenografía teatral (una bombilla colgada en medio del escenario que se encendía con mayor o menor intensidad en función de la melodía) a priori me ganaron. Sin embargo, no aguanté más de tres temas. Me queda la duda de si en sala con la misma puesta en escena mi opinión habría sido otra, ya que en estudio sí que tolero a los Primitive Man. Desde luego es una banda para estómagos muy selectos.
Y a los favoritos (recordad Gruesome, Indian Nightmare y Revenge) los adelantaría por la derecha Corpus Offal. Banda de Texas formada en 2024, año en el que sacan su Demo, en 2025 publican su primer trabajo, “Corpus Offal” (esto es como cuando padre y primogénito se llaman igual) y en 2026 un split con la banda danesa Undergang. Pese a que Corpus Offal solo tienen dos años de vida, esta gente lleva cerca de veinte en el negocio. Haciendo kilómetros con otros proyectos como Cerebral Rot, Demoncy o Mortiferum por citar alguno.

Corpues Offal son death metal. En directo sus melodías speedicas y el poder de Jesse Shreibman a las baquetas, me condujeron directamente al pogo (yo no quería, oiga) Shreibman hacía que el bombo sonara como una apisonadora, y las seis cuerdas…joder esas guitarras. Por momentos sonaban esquizofrénicas, en otros más machaconas, manejadas a las mil maravillas por V.Blank e Ian Schwab. Este último, si mi curiosidad no me ha llevado a error, es el fundador de Corpus Offal. La voz gutural de Schwab, combinado con todo lo anteriormente expuesto, meten de lleno a Corpus Offal en el top 3 de Barroselas.
Day 2: Sexta Feira/Viernes/ Friday 01.05.2026.
Tercer día de festival. “Vamos mayores, que el día se me va a hacer largo” pienso al despertar. Cuerpo y olla empiezan a notar el cansancio por los excesos de super bocks, algún que otro cubata, y las cenas y recetas a base de bifanas. Con el kit antiresaca metido en el torrente sanguíneo y tras haber dado cuenta de una buena pitanza con su correspondiente siesta, entramos en el Arena Stage cuando estaban sobre las tablas Raptore. Me animaron la resaquilla y fueron el inicio de la sucesión de bolos que vería a lo largo del viernes. Heavy metal bien ejecutado, super meticulosa la puesta en escena, donde el outfit no pasó desapercibido, así como el juego que se traían de intercambio de espacios entre Cristian Blade a las cuatro cuerdas y Jamie Killhead en la otra guitarra. Según avanzaba su concierto más me iba metiendo en su heavy metal ochentero con algún destello speed y thrash metal. Con una puesta en escena alegre y divertida, sin llegar a ser “diabética”, transmitían de puta madre.
La sorpresa me la llevé cuando terminaron Raptore, comenté al viento «parecen americanos» y alguien me dijo «pues son catalanes». Mmmmm. Casi, casi. Raptore se fundó en La Plata, Argentina, de donde es Claudio Cottoni, cantante y guitarra, único miembro que queda del inicio. Me imagino que Claudio migraría a Cataluña y trajo la música de Raptore para acá. Banda a tener muy en cuenta en nuestra escena nacional.
De este día me quedó grabado en la retina Century, banda de heavy metal sueca, fundada en 2020, con dos discos de estudio ya editados, The Conquest of Time (2023) y Sign of the storm (2025), realizaron un concierto sobrio si los comparó con Raptore, y otra vez con el sonido NWOBHM como estandarte.
Me sorprende cuando hablo de este festival con peña y lo tildan de «demasiado extremo». Error. En dos párrafos os he mencionado de dos bandas que tocaron el mismo día y van por la corriente de heavy/speed/thrash metal de los 80.

Los que sí son extremos, son los californianos Exhumed que llevan ganándose el pan a base de grind y death metal desde 1991. Su concierto fue un pogo continuo. No hay reglas en Barroselas. No hay personal de seguridad echándote del escenario porque te has subido a él. Se presupone, se presupone, que hay un mínimo de cabeza entre los que se suben al stage y los que están abajo, en el meollo, en el pogo. La parroquia, entregada al, para mí gusto, grindcore de Exhumed, se tiraba a pares desde el escenario. Exhumed nos llevaron a las dos mil almas que estábamos en el Abyss stage a una locura maravillosa, al puto éxtasis. Exhumed fueron la hostia.
Day 3: Sábado (sí, en portugués se dice sábado)/Sábado/ Saturday 02.05.26.
Quedaros con esta banda. Quedaros con estas dos palabras, repetidas a propósito y con distinta entonación, tres veces:
Thy Light. Thy Light! THY LIGHT!!!!
Y podría terminar la crónica del sábado así. Todo lo que pueda decir de Thy Light, sé que me voy a quedar corto.

Procedo a ello. Thy Light es el proyecto personal de Paolo Bruno, brasileño natural de Limeira, Sao Paulo. En 2005, en Limeira dio vida a Thy Light.
Años después migró a en Glasgow, donde reside y tiene tres álbumes de estudio: Suici.De.pression (2007), No Morrow shall Dawn (2013) y Thy Light (2021).
Llegaban a Barroselas en el cuarto escalón del cartel. Esta condición de “tapado” les benefició porque: ¡Qué puta maravilla de concierto!
Con Thy Light no hubo pogos, ni peña tirándose desde el escenario (que yo recuerde). Crearon una atmósfera, una burbuja que nos envolvió a todos desde el primer hasta el último acorde. Sin más parafernalia que unos candelabros, un juego de luces y unas capas de monjes, su black metal nos atravesó a los que estábamos allí hasta lo más profundo de nuestras entrañas. Por eso Thy Light se terminaron el juego. Thy Light se terminaron Barroselas.
Terminaron y estaba emocionado. Mi cabeza necesitaba asimilar lo vivido con ellos. Necesitaba parar, cenar (o recenar) una bifana, y estar un rato al aire libre. En silencio. Mi bifana, mi copo de Super Bock y el cielo de Barroselas.
Tardé un rato en recomponerme, de aceptar que la música y Barroselas seguían. Esta tarea me llevó media hora, el tiempo justo para llegar a los últimos minutos de Bulldozer. Que pudieron haber sido mis últimos en el festival. Entré rápidamente en el Abyss Stage y me instalé con los de siempre donde estábamos siempre. A la izquierda del escenario, 10 ó 12 filas hacia atrás. Duré con ellos, con los de siempre, con los que voy a Barroselas, Resus y demás festivales, lo que duro siempre: Tres minutos. Mi cabeza me pedía pogo. La inercia del baile y de los empujones me llevaron a primera fila. Me fijé en el crono que había encima del escenario. En la cuenta atrás. Los dígitos cambiaron a color rojo y Bulldozer estaban en su último tema, que no era otro que Overkill de Motorhead. Otro vistazo al reloj digital. Quedaban dos minutos. La canción seguía. Un minuto. Bulldozer homenajeando a Motorhead, seguían. Treinta segundos. Y ahí me subí al escenario. Di un par de bailes y justo en el último acorde me tiré al público. Mi lóbulo frontal se quedó a palmo y medio del adoquinado de Barroselas. A un puto palmo y medio.
Me quedé tan cerca del pavimento que me dio un ataque de risa de la adrenalina. Tanto es así, que me tumbé en el suelo del dolor de barriga que me estaba produciendo la carcajada. Vi tan tan cerca ese pavimento…no me quedé gilipollas de milagro.
No correría la misma suerte un individuo (lo llamaré Nuno) con la última banda que tocaba oficialmente en el festival. Gravekult desde Francia, con dos discos en el mercado, el primero editado en 2023 y de nombre homónimo: Gravekult ( en serio tan jodido es darle nombre al primer disco de una banda?) y Full Moon Fever (2024) estaban haciendo las delicias del respetable con su rollo muy black´n´roll, un speed metal muy macarra que me estaba encantando.
Pocos nos daríamos cuenta de lo que le pasó a Nuno. Lo que os puedo decir es que el hostiazo fue criminal. Gravekult estaban en el último tercio del concierto cuando Nuno hizo lo mismo que yo en Bulldozer, solo que su cráneo sí que impactó con el pavimento de Barroselas. Rápidamente lo trasladaron cuatro personas a la ambulancia, que estaba a escasos 50 metros del festival. Un portugués que lo había acercado hasta los sanitarios me dio el parte: “está atourado (signifique esto lo que signifique). Mueve las manos y los pies”. Poco más sé del estado de salud de Nuno. Compañero, desde esta humilde página espero que estés bien y que no haya sido nada.
Finalizaron Gravekult a la hora pactada y pensábamos que todo había terminado. Que se venía el bajón y que teníamos que pensar en agotar las últimas horas del festival en la Cantina. Pero Barroselas tenía una sorpresa guardada.
Day 4. Domingo (sí, en portugués se dice domingo)/ Domingo/ Sunday 03.05.26.
Palco Pirata.

La peña abandonaba la cantina decepcionada por cómo estaba pinchando el DJ. En nuestro camino hacia la salida del recinto me rezagué porque justo enfrente del Arena Stage, estaban montando una batería y la gente se agrupaba en torno a ella. No tardó en empezar la música. Tres chavales que no llegaban a los 25 años, montaron con su grupo Mangualde un dios cojonudo. A un puto palmo no tenía el empedrado de Barroselas. A un puto palmo tenía a la banda. La peña, que seríamos a ojo de buen cubero unos 150, lo daba todo con estos post-adolescentes. Mangualde empezaron la fiesta de final de festival con temas de su primer trabajo, que precisamente, se llama “A Festa” (veis como no era tan difícil Corpus Offal y Gravekult).

Terminada la fiesta con “A Festa” de Mangualde, pensé que esta vez sí, era el final de la 26 edición de SWR. Estaba, otra vez, equivocado. Los siguientes en tocar en el Palco Pirata, serían Capela Mortuária, que me fliparon. Thrash metal crudo. Cómo sonaron los cabrones. Se marcaron un concierto a pelo que me llegó al alma. Tienen un directo top y dos trabajos editados: Ossados (2019) y Monstro (2023).
Y tras ellos, el plato fuerte del Palco Pirata fueron Holocausto Canibal. Death/Grind sin concesiones desde 1997. Personalmente me gustó más Capela Mortuária, que Holocausto.
Pero lo que más me gustó de estos tres conciertos, a priori improvisados, de este Palco Pirata, fue que no había palco. No había escenario. No había stage. La proximidad con las tres bandas, tenerlas delante de tus narices, y ver que el personal en las primeras filas, respetábamos el espacio vital y musical que necesitaban, mientras meneábamos las cabezas y bailábamos con su música, fue una sensación de la hostia.
Siempre reflexiono en lo que transmite una banda y la comunión que tiene con el público, en la energía que transmite la banda al respetable. En el Palco Pirata, bandas y público éramos UN TODO.
Mangualde, Capela Mortuária y Holocausto Canibal fueron el broche perfecto al festival.
A priori, cuando hace seis meses salió el cartel, en los corrillos se comentaba que no traían bandas de primer nivel, como sí había sucedido otros años. Y esta es la grandeza de Barroselas. Sin un gran cabeza de cartel, reúne cada año a un montón de fieles venidos de todo Portugal, de Galicia y de otros puntos de España, y descubres bandas, como puede ser Vectis, Corpus Offal, Thy Light, Mangualde o Capela Mortuária.
La calidad de los grupos desde el “warm up” hasta el Palco Pirata están fuera de toda duda.
Menos mal que esas ocho manos salvadoras me cogieron en el momento justo y mi cabeza sigue en su sitio, con mis estupideces, pero en su sitio.
