Como sobrevivir a Rock entre amigos podcast.

Artículo de Kikemaiden.

Son la 5:10 de la mañana de un lunes; sobre la mesa tengo un café con leche recién hecho, algunas hojas y un boli acompañan la decoración matutina. Tengo cerca de treinta minutos para adelantar cualquier cosa que tenga en marcha, normalmente para el podcast de Rock entre amigos: recoger información, escuchar algún tema, empezar alguna reseña o un artículo. Todo esto antes de salir hacia el trabajo; con suerte tengo unos diez minutos de viaje en mi coche sólo, lo suficiente para escuchar algún tema de un grupo en el CD del coche o incluso reflexionar.


Ahora mismo estoy con este artículo, que terminará en la web de REA o podría haber sido para las revistas digitales donde también colaboro como Necromance magazine o Truck & Rock. Los siguientes días tendrán el mismo ritual exceptuando el viernes, mi día sagrado para ir al bar a tomarme el café y cambiar la rutina; esto me sirve para poder conversar de cualquier tema actual con la gente de allí. El fin de semana tengo el mismo hábito que el viernes, ya sea por trabajo o para hacer deporte, el poco que hago.


Por las tardes, tras un maratoniano día de trabajo de doce horas casi ininterrumpidas, llego a casa y si no tengo nada que hacer; como haber quedado para jugar al tenis (cosa extraña), acompañar a mi hija a alguna de las clases extraescolares que tiene o salir a caminar con mi mujer, aprovecho cualquier momento para continuar la tarea que estaba realizando esa mañana antes de salir hacia el curro o algo nuevo en relación con la música metal, normalmente. Eso, si no tengo una entrevista que realizar o que grabar algún programa con un colaborador e incluso editar algún REA, que suele ser bastante habitual. Esto cuando hago el primer turno.


Cuando el turno es el segundo, es decir de seis de la tarde a seis de la mañana, intento que el lunes sea un día de grabación. Puede ser un REA metal magazine o, lo más seguro, un especial monográfico que son los que más tiempo me llevan. Y, si nada lo impide, a las nueve de la mañana podemos estar ya empezando. Si el lunes no es posible, se intenta el martes o el miércoles, durmiendo esos dos días no llega a las tres horas, quizá…tres y media. El jueves y viernes intento evitar grabaciones porque el cuerpo ya no da para más, aunque es posible que no haya habido más remedio que quedar. Si no tengo nada, aprovecho para editar material grabado (utilizo muchas mañanas para ello). Pero cualquier mañana que me despierte a partir de las diez y media, es una mañana casi perdida.

Y ya para rematar, queda la parte más satisfactoria y, sin embargo, con sus problemas también. Escuchar el resultado para ver sus posibles defectos: niveles de sonido, los temas, los fondos, los audios de los compañeros de REA Metal magazine; si es un REA normal pues, que la música esté acorde a lo que se habla, que entre cuando toque, posibles fallos de espacios vacíos, etc. Pero claro, lo tengo que hacer en momentos fuera de todo lo explicado anteriormente y aquí está el menda, con sus auriculares atento al programa y teniendo unos follones de órdago en casa por no enterarme muchas veces de lo que me dicen, sobre todo mi mujer, con las frases famosas de la parienta diciendo «es que yo no sé para que me he casado», «parece que hable sola», «pareces autista» y muchas más que ahora, no me vienen a la mente.


Un claro ejemplo para explicar la espiral en la que alguien dentro de este mundillo amateur puede entrar sin darse cuenta es, lo que me pasó este sábado. Mi mujer salió de fiesta a una sesión de música remember (cosa rara). Casi seguro la mayoría de gente que estaba allí eran conocidos míos y muchos vendrían de fuera. Gente de alrededor, de los cuarenta a los cincuenta años. Podría haber estado allí; pero ni la música que iban a poner en gran parte era de mi agrado, ni tampoco tenía ganas de ver a la gente que acudiría. Soy una persona muy sociable, con don de gentes, que tengo facilidad de palabra y que me llevo bien con casi todos, pero hay cosas con las que soy muy especial. Las fiestas tradicionales y eventos donde va la gente que habitualmente cuando las ves por la calle un día normal no te saluda, me dan alergia. Y lugares masivos que no sean para algo que me guste como es un concierto de rock, tampoco me llaman la atención. Es más, ni cenas de empresa, ni cosas de este estilo en los últimos años me parecen agradables, más bien, todo lo contrario. Hasta el punto de ser el único de la empresa que no acude a tal evento. Pues, aprovechando ese hueco de tranquilidad mientras mi mujer estaba fuera y que podría haber utilizado para ver una peli, relajarme, leer o incluso quedar con algún amigo que no fuera a la fiesta, el menda con la cabeza en todos lugares y en ninguno a la vez, se puso a editar. Me quedaba terminar un programa que mi compañero Oswaldo me envió y que había grabado con Pablo Mayoral (Corsarios del metal). Empecé sobre las 7 de la tarde. Terminé sobre la medianoche poco antes de que llegará mi mujer a la una y media de la madrugada. Y el domingo claro, a repasar lo editado, con algunas broncas y frases lapidarias. Lo comentado antes…


¿Y todo para qué?


Para sentirme bien, para los escuchantes, los lectores, las bandas… Sinceramente, tiene que ser algo más, porque «solo» lo dicho no es motivo suficiente para dejar gran parte de tu vida en ello. Te engañas a ti mismo buscando cualquier motivación para seguir. Una frase de ánimo, un comentario en iVoox, en RRSS, un colaborador que quiere hacer algo contigo.


Al final es una forma de vida, es una decisión que se toma sin saber a dónde vas y que poco a poco te absorbe, que a veces llega a eclipsar gran parte de lo que hacías anteriormente, te moldea, manipula y termina pareciéndose, salvando las distancias, a una adicción. Al final, ya no recuerdas el antes de haber empezado con todo esto. Posiblemente ya sabéis a que me refiero.


Y aquí llega la decisión clave: ¿cómo llegar a un equilibrio, como saber llevar todo esto sin quemarte y dar al traste con todo lo que has creado y a la vez, seguir intentando tirar hacía delante? Imposible medirlo.

Personalmente ha habido momentos en los que he pensado en dejarlo, momentos de ansiedad ante la imposibilidad o, quizás, incapacidad de llevar todo lo que tienes entre manos adelante. Porque es difícil parar, es complicado no intentar crecer en todo lo que haces para no quedarte estancado y ser uno más de los que ya hay escribiendo artículos, reseñas o creando podcast. Pero sí, eres uno más de los que hay, no eres diferente, porque en el fondo la gente que te lee o escucha no piensa en todo el trabajo y esfuerzo que hay detrás, todo ese tiempo dedicado en esas letras o esa voz con su música. Realmente el resultado no ofrece toda la realidad que está oculta. Es como la foto de un momento de tu vida, nunca será como cuando estuviste y pudiste verlo allí con tus propios ojos.


Y está claro que lo más importante que haces en todo esto es para los demás: divulgas, enseñas, ayudas y, a la vez aprendes, pero que con todo el dolor de tu corazón sabes que no puedes seguir así, que para una persona que no es un profesional, este no es un buen camino. Y te replanteas continuamente que tienes que cambiar algo de tú vida. Y así día tras día…

¿Pero cómo sobrevives a todo esto? ¿Cómo soportar la presión de llevar a cabo todo lo creado y no tirarlo por la borda para que se olvide con el tiempo? No es fácil, pero hay algunos métodos que me funciona bastante bien.


Primero de todo, el pensar en REA como un colectivo y no algo personal. Aunque no lo creáis, entre los podcasts de Rock entre amigos, REA metal magazine y la web hay cerca de 40 personas participando. Gente que voluntariamente se ofrece para participar de forma directa en los diferentes formatos. Sin obligaciones, no hay leyes que no sea el simple hecho de ofrecer lo que cada uno puede y sabe. Por ese motivo, mentalmente me sirve para pensar que la gente ha encontrado un buen lugar donde expresarse y sentirse libre a la hora de opinar sobre la música que más nos gusta. Siempre cumpliendo unas reglas no escritas sobre el respeto y todo lo que ya sabemos o deberíamos saber.


La segunda es que ya vivimos en un mundo donde estamos absolutamente cuartados y controlados. Ya sea en el trabajo o en ciertos sectores de la sociedad. Por eso, pensar en la presión que pueda tener de REA hacia a mi persona es simplemente porque yo elijo autoexigirme, aquí no viene nada impuesto. Esto no es un lugar de trabajo donde la presión y la exigencia viene por defecto. Estás por necesidad de tener un sueldo y poder vivir. Ahí la mayoría de las veces acatas cuestiones que en realidad no aceptarías e incluso te ningunean y a veces te sientes como un inútil. Eso en REA no pasa. Por tanto, es un lugar seguro, una utopía musical donde la mayoría de las cuestiones están en mis manos, aunque suene un poco ególatra o hedonista, pero en el fondo es así, y la mayoría de las cuestiones suelen pasar por mi filtro. Cosa un tanto innecesaria ya que nunca he dicho que no a nada, quizás alguna modificación, o que con el tiempo no se haya podido realizar por mil motivos, que se alargue hasta que se puede grabar, pero nada más. Es más, actualmente habrán cerca de diez proyectos en el aire que no sé sabe si se podrán hacer por mil motivos, normalmente por falta de tiempo o no poder cuadrar horarios y fechas.


Y la tercera es cuando ves el resultado final de cualquiera de las programas o artículos en los que has estado trabajando. Da igual el tiempo que tardes en crearlo, desde su concepción inicial, primeros pasos, grabación, edición (algo que al principio aburría y ahora me chifla) y la primera escucha donde decides los detalles finales para poder rectificar cualquier error. En el caso de la web, pues su escritura y posterior edición. Esa primera escucha o lectura sana cualquier pensamiento anterior en que te ponías en duda el seguir, por pensar que no estás a la altura, que no tenías el tema preparado o simplemente por cansancio. Pero una vez está ya creado y se sube ya no puedes hacer nada y queda en manos del oyente o lector ese juicio posterior. Y aunque no somos una web o podcast con muchos elogios, tampoco lo tenemos en crítica negativa.


En definitiva REA no deja de ser una vía de escape para mí y para quien quiera participar en ello. Por eso puedo sobrevivir a REA

¡¡¡Ah!!!, voy a terminar este artículo que me quedan varias cosas más por rematar. Tengo que enviar una entrevista para la web, la reseña de Necromance y me acaba de llegar un WhatsApp de un colaborador que ha conseguido a un personajazo para un especial sobre Rock y misterio. Y tendré que ir pensando en ir avisando a los colaboradores del Metal magazine para el próximo programa. A ver cómo vamos de reseñas para la web….


Os he contado que hago la compra semanal, preparo la comida, pongo la lavadora, la tiendo, plancho, paso la aspiradora y algunas cosas más.


Son las 5:40 de la de mañana de cualquier día de la semana menos viernes, sábado o domingo …

Kikemaiden

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