Por LWA
El Nox Aeterna Fest en la Sala 16 Toneladas de Valencia se erigió como un auténtico aquelarre de Black Metal, en el que Metal Orange Club, como anfitrión en esta fecha, cerraba el primer festival colaborativo del género, en el que Quintessence Metal Club y Manguales EMU habían desarrollado en Madrid y Barcelona respectivamente durante el viernes y sábado. La producción fue impecable.

La noche se inauguró con Morfina, una formación de Castellón que desde el primer golpe de tambor dejó su huella indeleble. Su interpretación de «Consume Your Existence» fue brutal y certera, un golpe directo a la médula de los presentes. No fue solo un despliegue de energía, sino un grito crudo, una afirmación existencial cargada de una honestidad descarnada. La conexión con el público fue instantánea, un lazo intangible de visceralidad y crudeza. Morfina no necesita artificios, porque lo que ofrecen es pura entraña, pura vida… o muerte, según desde donde se mire.



En segundo lugar, Happy Days tomó el escenario, y con ellos la sala se sumergió en un mar de desesperanza. Bajo la dirección de A. Morbid, cuyo espectro parece arrastrar cada acorde hacia un abismo personal, la banda entregó un set repleto de dolor y melancolía. Asentado en Francia, Morbid ha encontrado en su nueva formación los cómplices ideales para hacer tangible su visión artística, y juntos recorrieron los sinuosos senderos del DSBM con la precisión de quien conoce el camino al abismo de memoria. «Hollow» fue, sin dudas, un momento sublime, pero el público – exigía a gritos «Don’t Go», un clásico que se transformó en el canto fúnebre de la noche. La despedida, entonces, fue tan devastadora como el eco de un adiós eterno.



El clímax de la noche llegó con Corpus Christii. Desde Portugal, su black metal ancestral resonó como una antigua maldición sobre la ciudad. Cuando la pálida luna asomó sobre la oscuridad valenciana, «Under Beastcraft» reverberó en las paredes de la Sala 16 Toneladas, haciendo vibrar el aire con la fuerza de un rito arcano. Con «Become the Wolf», el escenario se transformó en un altar de riffs inclementes, donde cada acorde parecía invocar espectros del pasado glorioso del black metal. El dominio de la banda sobre el escenario fue absoluto, implacable, como un lobo que ha encontrado su presa. Tema tras tema, Corpus Christii nos hizo viajar a una época dorada, donde el frío viento del norte aún susurraba secretos prohibidos.


El Nox Aeterna Fest concluyó dejando una huella imborrable en los presentes. Aunque la asistencia no fue tan numerosa como se esperaba, los que estuvieron allí se entregaron completamente a la atmósfera de la noche, demostrando una pasión inquebrantable por el black metal. El ambiente fue intenso y auténtico, con una conexión palpable entre el público y las bandas, lo que elevó cada actuación a otro nivel. La organización fue impecable, cuidando cada detalle para que la experiencia fuera inolvidable. El trabajo en el sonido merece una mención especial: todas las bandas sonaron de manera extraordinaria, permitiendo que la brutalidad y la melancolía de sus interpretaciones llegaran a cada rincón de la sala. Un evento que, sin duda, afirmó su lugar como un ritual oscuro en la escena valenciana.Un acierto de Orange MC mientras nosotros nos quedaremos esperando la edicion 2025.


3 comentarios sobre “Crónica NOX AETERNA Valencia: HAPPY DAYS + CORPUS CHRISTII + MORFINA (6.10.24, sala 16Toneladas, Valencia)”