Texto y fotos Kikemaiden .

NEUROSIS, tras 39 años de existencia, por fin se decidían a tocar en suelo español. Tras girar sin parar por toda Latinoamérica todas estas décadas, y a pesar de que al fundador de la banda Jorge Mckenzie, le unen lazos bastante estrechos con nuestro país, nunca se había dado la oportunidad de que una de las bandas más importantes de la escena colombiana del metal extremo, apostara por dar el salto gigante que es la mancha azul llamada Océano Atlántico para desplegar su poderoso thrash/death.
Los amigos de Quintessence Metal Club, A.M.2 producciones, Distorsión y Black Metal legion Colombia han sido junto a Jorge Mckenzie, los culpables de poder traer a esta bandaza para disfrutar de ellos de tres días intensos que seguro ha sido para los colombianos un antes y un después, en cuanto a las posibilidades de que lo que ha ocurrido entre los días 28 y 31 de Mayo, vuelva a pasar en no mucho tiempo.

NEUROSIS llegaba a Castellón de forma triunfal tras una buena presentación y quedada en el bar Algo Salvaje de Vallecas el jueves 28 en Madrid de su última obra, una regrabación de su clásico del año 1995 Verdun 1916. Reventar con un sold out, en lo que ha parecido ser uno de los mejores bolos del año en la Sala La Trinchera en Vallecas. Y grabar su futuro DVD en directo en Barcelona, en la sala Hangar 05 con una gran entrada y dejar la sensación de que el viaje no estaba siendo en balde y que NEUROSIS estaba dejando patente, que sus 39 años de metal en Latinoamérica habían llegado a hacer su efecto en nuestro país, sobre todo a la armada de paisanos colombianos y de algún entorno cercano a Colombia que se habían dejado caer en masa tanto en Madrid como en Barcelona. Pero Castellón y quizás, si hubieran tocado en algún otro lugar de España, las cosas son distintas…
De nuevo cogíamos petate y arrancábamos el coche una tarde de Domingo el sr. Roberto Revert «ETO», creador del fanzine Grinding your Guts, y servidor Kikemaiden para, esta vez, hacer cerca de 200 kms que es la distancia que tenemos desde nuestro pueblo Ontinyent a la capital de la Plana Alta. Un lugar donde hace años ha llegado a tener una movida metalera muy grande, y que ha ido perdiendo poco a poco hasta llegar a la actualidad donde salvo pequeños reductos míticos entre los que están el Pub Manowar o al que nos dirigíamos como es el Pub Terra, y una nueva sala que se está haciendo su hueco como es la SalaTal, poco más vamos a encontrar. Ahora, pocas bandas de renombre y muy puntuales se acercan por Castellón a tocar como unos Angelus Apatrida, Obus o Hamlet, y es más habitual tener bandas o festivales más underground, pero han habido épocas que nombres como Kreator, Manowar o Running wild han dejado su huella en esta ciudad, en aquellos lejanos finales 80 e inicios 90.

Tras llegar y poder conversar con Jorge Mckenzie de NEUROSIS recién acabada la prueba de sonido, nos dimos cuenta que Castellón estaba prácticamente en silencio, algo no muy habitual siendo un lugar con bastante bullicio a las horas en las que habíamos llegado. La culpa es que el C.D Castellón se estaba jugando la clasificación para la liguilla de ascenso a Primera división contra el Eibar, allí mismo, no muy lejos de donde estábamos, mientras las calles estaban vacías, en el interior de los bares, las casas y el campo del Castellón (llamado Nuevo Castalia en su día) bullía el nerviosismo y la tensión desatándose al terminar el partido, una alegría contenida ante la victoria de los blanquinegros. Nosotros, absortos en lo que ocurrió en el Pub Terra, apenas sentimos nada de lo sucedido tras el partido.
Castellón es plaza complicada, y hablando con gente de allí que estaba a la espera de entrar al Pub Terra, nos decían que el año anterior, los míticos Masacre, compatriotas de NEUROSIS y otra de las grandes bandas referentes del metal colombiano pincharon en el mismo lugar. Tristemente, aquí ocurrió lo mismo y mi sentimiento fue pensar que quizás, después de triunfar en las dos ciudades de España más importantes (sentido grandioso, no en cuanto a calidad de vida), encontrarse en Castellón ante poco público mermase la motivación de la banda…que equivocado estaba!!!
El pub Terra es un lugar curioso. Metido en pleno centro de Castellón, ocupa un local antiguo donde antes de entrar por una puerta no muy grande, tienes a la derecha un cartel con todos los futuros bolos que te vas a encontrar en las próximas semanas. Una vez entras, una pared de unos 4 o 5 mts de largo separa en dos partes el local, dejando al final de los dos anchos pasillos un espacio bastante diafano frente a un escenario muy decente y despejado, con el único inconveniente de tener un pilar de soporte de techo estrecho delante del escenario, y que hace que esta sala no sea de lo mejor de la comunidad valenciana por esto. A la izquierda, unas escaleras conducen al segundo piso donde están los cuartos de aseo, y que de alguna forma, si tienes que mear o hacer lo que quieras, mientras subes o bajas, tengas la mejor panorámica de la sala.

Muy poca gente estaba presente ante el inicio de los Valencianos ORTHODOXY, apenas 20 personas, que a pesar de esto, su potente, duro y espeso Death metal fue suficiente para entretenernos los casi 45 minutos que duró el set. Mucho humo, un buen sonido y una banda muy seria, hicieron que los pocos que estabamos allí, apreciaríamos que esta gente tiene tablas, sobre todo viendo como se sobre ponían a algunos problemas que tuvo el batería con el portátil y algun elemento del instrumento. Yo apenas conocía alguna de sus canciones, pero al ser un Death metal que tiene sus cambios de ritmo y partes melódicas con influencias del Doom, en ningún momento se me hizo pesado, dejándome con la satisfacción de ser una banda que hay que seguir de cerca en sus próximos movimientos.

Aquí, hay que recordar que en esta gira al igual que ORTHODOXY , NEUROSIS ha contado con el apoyo de INFECTED PLAGUE y SADISTIC CHRIST en Madrid, y RETICULATE en Barna. Algo que hay que valorar viendo lo importante que es meter bandas nacionales ante la venida de bandas extranjeras, produciéndose una retroalimentación necesaria en nuestra escena, tan maltratada desde fuera, como comida por los egos de nosotros mismos.
Mi compañero del alma, brazo derecho, y capitán del barco REA César Scheitan, ya me comentó el día antes que el bolo de NEUROSIS en la Trinchera, habia sido lo mejor que había visto del año, y quizás, lo mejor que había pasado por la Trinchera en años. Ya sabemos que al calor de la emoción y con las sensaciones a flor de piel, puedes estar un poco desbordado y no ser objetivo del todo, y yo, viendo el aspecto de la sala, mucho me temía que iba a ser difícil que los colombianos estuvieran a la altura de los dos días anteriores.

Los miembros de NEUROSIS esperaban a los lados del escenario mientras unas frases salían de los altavoces que en ese momento, el vocalista de la banda Diego Melo, recitaba antes de salir a escena. Cerca de cinco minutos donde prácticamente resumían el disco que estaban a punto de tocar sobre el escenario. Sus paisanos, que aunque pocos esperaban ansiosos, empezaron volverse locos en el momento sonaban los primeros acordes de «El paso del tiempo no cura» tras el «Requiem» de Mozart que había seguido al discurso inicial.




El inicio fue apoteósico; primero por el sonido, no me esperaba tal avasallamiento, ORTHODOXY había sonado bien, pero lo de los colombianos fue absolutamente demoledor, pocas veces he escuchado la calidad y potencia que estaban sonando por los bafles del Pub Terra. Pero si el sonido nos dejo anonadados a las primeras de cambio, cuando los músicos encabezados por Jorge Mckenzie subieron al escenario y apareció Diego Melo, se nos cayeron los huevos al suelo. Que animal de escenario; su forma de cantar, la facilidad que tiene de cambiar el registro o su forma de moverse y acercarse al público es brutal, es un auténtico vendaval. Me recordó tanto por estilo como por comportamiento en el escenario a John Kevill de Warbringer. Es un frontman muy gestual, con una mirada de loco que te invita a moverte ante el peligro de que si no lo haces, baja y te zarandea como un animal y casi te obliga con esa mirada a unirte a los pequeños bailes violentos y pogos que se sucedian delante del escenario (menos mal que soy hombre tranquilo y evito meterme en esos berenjenales para no salir escaldado). Es un perfecto maestro de ceremonias metaleras.

La banda estuvo perfecta, con un Jorge a la izquierda muy concentrado en su guitarra para desgranar los asesinos riffs y punteos que eran necesarios, y de vez en cuando recogiendo el micrófono que le cedía Melo para dar las gracias al público y a los organizadores por la gira que han podido hacer, o para contar alguna cuestión del disco Verdun 1916. A la derecha, un sobrio Alejandro Lozano al bajo acompañaba al otro guitarra Juan Camilo, perfectos en ejecución sabiendo que dejando hacer a Melo al frente, ellos sólo debían concentrarse en lo suyo; detrás como siempre con el que se encarga de los timbales, a no ser que seas Mike Terrana y te metan a un lado, Sander Bermúdez controla el ritmo de la banda de forma perfecta, siendo un batería espectacular con un golpeo poderoso (Como sonó toda la noche la batería, buah!!!), y un control de la situación con los efectos de las canciones, intros y lo necesario para que todo fuese a las mil maravillas. Me ha parecido la formación actual de NEUROSIS espectacular!!!

Tocaron el Verdun entero, disco que recomiendo en su edición aniversario regrabado que suena de escándalo, salpicando el set de otros temas de diferentes epocas: «La profecía» que fue una auténtica salvajada de tema, editado en su primer trabajo Más allá de la demencia en un lejano 1991 en formato Demo, que ahora acaban de reeditar y que en su día contó con Mauricio Montoya «Bull Metal» a la batería, mítico miembro de Masacre o Typhon y que nos dejó hace ya casi 25 años. Nos dejaron un curioso «The trial» editado en un split junto a Ritual, compañeros de escena en el año 2001 o «Se tú mismo» del Subversivos espirituales del 2005 , el primer disco donde Diego Melo canta en la banda.


Tremendo bolazo que acabó con el tema homónimo del disco que estaban tocando esa noche, alcanzado los poco más de 60 minutos, y que en el fondo, no nos importó que no fuera mucho tiempo de concierto. Fue tan intenso, que nos sentimos satisfechos con lo vivido allí y sabiendo seguro que si NEUROSIS vuelven a pasar por nuestro país, estaremos de nuevo haciendo un viajecito para reencoentrarnos con los que consideramos desde hace unas semanas, y más desde una tarde noche perfecta, nuestros amigos.
Uno de los mejores directos que hemos disfrutado en nuestra vida!!! Que grandes sois, HIJOEPUTAS!!!
Que bonito es el metal a veces…
Fotos del concierto en Madrid, en la Sala La trinchera realizadas por Alvaro José Ochoa.
Según contaron miembros del equipo, fue una de las noches que quedarán para el recuerdo en este mítico antro Vallecano. Algo que se confirmó tanto en Barna como en lo contado aquí en la crónica de Castellón.






