Crónica STAY LOKO #3 (LUST + REDFACE + CAEDIS, sala Silikona, Madrid, 12.09.26)

Por Scheitan – Fotos de Guillermo García y Bea Bathory

La montaña (mágica ) y la planicie.

El 12 de septiembre Madrid se extendía como una vasta planicie de ruido y oferta desmedida. Había conciertos de amigos, de músicos estimados, de organizadores con los que se ha compartido trinchera; estaban Das Ich (que recuerdos de insti), y de fondo el gran circo de la Fórmula 1. Ese espectáculo de velocidad, que algunos llaman deporte, y pose, que convierte la capital, una vez más, en escaparate de lo brillante y lo inmediato. Demasiada luz. Demasiado movimiento. Demasiados NPCs. Y sin embargo, un grupo reducido de personas decidió abandonar momentáneamente aquellos llanos para subir a otra altura, a un espacio más estrecho y más denso, donde el tiempo se mide de otra manera y donde el metal sigue teniendo su peso verdadero. Stay Loko es, para mí, en cierto sentido, esa montaña.

No es, ni se pretende, el evento más numeroso ni el más visible. Es el que se construye con paciencia, con meses de trabajo silencioso, con mensajes enviados a horas intempestivas y con la convicción —casi moral— de que si no lo hacemos nosotros, nadie lo hará de este modo exacto. Tercera edición. Quintessence Metal Club y Fettem Clothing. Dos proyectos que persisten en la misma dirección: preservar lo underground sin entregarlo a las leyes del espectáculo y mucho menos ser del agrado de toda una comunidad cada vez más podrida. Hermandad, estilo, esfuerzo y esa palabra que, cuando se pronuncia con sinceridad, todavía conserva su gravedad.

La logística se resolvió gracias a la voluntad de Dani Arjonilla, que desde Granada empujó para que Redface pudiera pisar Madrid por primera vez, y a la confianza de Ser, de Lust, que depositó en nuestras manos lo que había que depositar. Fanone, como siempre, trabajó en la sombra, puro arte. Nosotros, desde QMC, vigilábamos que nada esencial se escapara. Había mucho en juego. Algo más que tres conciertos. Una demostración de que aún es posible levantar un espacio donde el tiempo se mide por la intensidad y no por la prisa. Silikona… Plaza dura, pero con Simón Da Silva tras la mesa de sonido, nada podía fallar. El sonido fue sucio cuando debía serlo y contundente siempre. La consigna era simple y clara. CERA. Empezamos a la hora (Gracias Antonio, «El Infalible»). Los tiempos, milimétricos. Tres bandazas. Ningún relleno. En la parte alta de la sala, allí donde habitualmente se concentran y conectan quienes llegan a Silikona desde mundos ajenos al metal —gente de otro ritmo, de otras costumbres—, Fettem había montado un stand-showroom que coronaba el espacio con una presencia imponente. No era un simple puesto de merchandising sino «una esquina» donde se trapicheaba con el arte, y desde fuera toda una declaración visual. Un territorio propio dentro de esa montaña (mágica) con la que tanto insisto, donde el estilo y la identidad se exhibían. Los asistentes respondieron con generosidad real. Apoyaron la causa con todo, sin reservas, con esa forma de compromiso que solo aparece cuando la gente entiende que está dentro de algo que merece la pena.

Caedis abrieron la velada. Mike y Carlos, de los nuestros, no dudaron ni un segundo en sumarse al cartel aunque estuvieran metidos de lleno en la preparación de su próximo trabajo. Y se notó desde el primer compás. La banda, con los nuevos integrantes al bajo, a la guitarra rítmica y a la batería, sonó sólida, compacta, perfectamente ensamblada. No hubo fisuras. Se vio a unos Caedis maduros, seguros de su terreno, tocando con la naturalidad de quien conoce cada recoveco de su propio lenguaje. Es una bandaza tremendamente infravalorada, de esas que acumulan calidad en silencio mientras otros ocupan más espacio mediático. Esa noche sonaron ricos, densos, con esa mezcla tan suya de groove, Thrash, death melódico y una actitud que les define. Desgranaron material de sus dos lanzamientos hasta la fecha —Rise of the Crocotaur y Opus Calamitas— con precisión y garra, y aún tuvieron tiempo de mostrar la patita de lo que viene con “Devastating Duality” y “Frost”, dos temas del álbum que verá la luz a final de año. Carlos, como siempre, magistral a las voces; ese registro amplio, controlado y agresivo a la vez. Mike dominando la guitarra con la mezcla de precisión y locura que solo poseen quienes llevan años en esto. Y como colofón estelar, la participación de David Blindness en uno de los temas, un momento que elevó aún más la intensidad de la noche. Cuarenta y cinco minutos de tralla limpia y pesada que calentaron la sala como debía calentarse. La peña ya estaba dentro del juego. Sudando. Presente.

Redface saltaron a continuación. Teníamos muchas ganas de verles en acción. Llevábamos tiempo siguiendo su rastro y por fin los teníamos en Madrid, debutando en la capital. Y vaya si hubo acción. Tocaron First Blood al completo, más alguna sorpresa, y demostraron por qué ese disco había generado tantas expectativas ante su puesta en vivo. “Crosses”, tema que formará parte de un nuevo disco aún sin fecha prevista, se escuchó aquí en primicia. Incombustibles es poco para definir lo que hicieron: pegadón como bandera. Cada riff caía con peso, cada break estaba medido, y la energía no decayó ni un segundo. Javi se comió el pit entero, convirtiendo la Silikona en su parque de atracciones particular. No dejó rincón sin explorar. En la distancia corta, unos tíos de la hostia, con ganas de comerse el mundo y con esa actitud de quien sabe exactamente lo que quiere. Rendido a sus pies. Un concierto memorable, de los que se quedan pegados días después.

Y cerraron Lust. Veteranos. De la casa. Hermanos. Repetían en el Stay Loko y, una vez más, fueron la guinda perfecta. Ya soy incapaz de ser imparcial: los amamos y representan al cien por cien los beliefs de Fettem. Ser, a la guitarra, forma parte de la familia REA, y eso se nota en la confianza, en el trato, en la forma de estar. Volvieron a destripar Invictvs con la misma fuerza de siempre, y metieron dos covers que hicieron volar el pit —»Overcome» de Terror y «Sanctuary» de Sick of It All— y, además, adelantaron un par de temas del que será su próximo trabajo: “C.O.D” y “Doge”. Locura máxima. El pit centrifugando al máximo. Pura calle y actitud. Antes de terminar, como es costumbre, se encargaron de sortear la tabla pintada a mano por el maestro Fanone, maestros de ceremonias hasta el último segundo, dejaron la sala hecha escombros y a la peña con la sonrisa de quien ha presenciado algo verdadero. Os queremos.

Hubo de todo en la sala. Amigos de siempre, caras nuevas, gente ajena al metal que sin embargo comprendía lo que allí ocurría, y mucha mediana edad empeñada en no envejecer mal. Personas que aún creen que el underground no es una etiqueta ni una pose de fin de semana, sino una forma de permanecer en el mundo cuando casi todo lo demás parece construido para distraer. Stay Loko #3 no fue perfecto. Ninguna cosa hecha con las manos y con las tripas lo es. Pero fue honesto. Fue nuestro. Y en una noche en la que Madrid ofrecía mil opciones más amplias, más luminosas y más cómodas, un puñado de lokos eligió quedarse aquí, sudar juntos y recordarnos por qué se empezó todo esto. Eso, al final, es lo que importa.

Mil gracias a Caedis, a Redface y a Lust. Gracias a Dani, a Ser, a Mike y a los Carlos. Y en especial a mí hermano Fanone, a Simón, a Antonio, a Bea/Guille, a Yaiza/Sergio, a Elros a los socios de QMC y a todos los que empujaron en silencio y demostraron creer (perdón si olvido a alguien). Y por supuesto gracias a toda la peña que vino y se dejó la piel y los piños. ¡¡La locura volvió a ganar!! Y nosotros mientras tanto, seguimos aquí, un poco más arriba, en la montaña (mágica), resistiendo.

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